miércoles, 23 de julio de 2014

MIS CONEXIONES CON LA PLÁSTICA

Pintura de Rocío García utilizada en Verde Verde
Cuando era niño, mi madre me hablaba y mostraba fotos de sus grandes amigas de juventud: las Martínez-Villena; las Bermúdez; las Cabrera-Moreno, que luego fueron Las Hermanas de Rubén; las de Cundito; las de Servando. Por ahí  comenzó el tema: poesía, plástica…

A Cundito lo conocí temprano, feo, flaco y muy apacible. Había sido compañero de baile con mi mamá, ambos niños,  en los bailes de Pulgarcito en el Roof-Garden del Hotel Plaza, pero yo todavía no sabía que pintaba. A Servandito lo conocía entre las tías por sus ojos de grandes pestañas y una belleza singular. A Rubén no alcancé a conocerlo, fue antes que yo.

Fue a los 15 ó 16 años que conocí a Joaquín Argüelles en el Instituto de la Víbora y me regaló una talla en madera. Y a Jorge Herrera, hermoso, que pintaba. Y me topé con Zilia Sánchez que me enloquecía en su genial locura y me llevó al Bar Zueco de Obispo y Villegas, donde Victor Manuel bebía cervezas, y me fasciné con Victor, y me llevaron al Studio de ambos en un mezanini de frente al bar, y Victor  y Zilia, ambos de baja estatura, me pintaron las plantas de los pies y me cargaron para que yo caminara por las paredes hasta el techo y allí , además pintaba mi nombre y Victor había pintado una gitana tropical.
Hicimos una hermosa amistad, Victor con su poética de la vida, en su lúcida embriaguez, con su piel enferma que no me daba repelencia y me decía págame otra cerveza y te regalo una gitana, que nunca le quise aceptar porque me parecía injusto cobrarle una cerveza.
Con Zilia recorríamos las calles, ella, desde entonces, con un zapato de un color y el otro de otro, y la contemplaba pintar y pintar chivos cubistas y entendí el cubismo y el abstraccionismo. La reencontré en Puerto Rico, muchos años después y seguía cambiando los zapatos, un poco más loca, pero más genial y vanguardia.

Escribía cuentos y poemas desde una temprana adolescencia, y un primer libro de cuentos “7 cuentos para antes de un suicidio”, que ilustró otro amigo dibujante, Heri Echevarría, y entendí el grabado.
Llevaba mi librito “como una ametralladora bajo el brazo”, dijo Caín. Y me fui a conocer a René Portocarrero, porque ya lo admiraba, y me acogió amoroso, y me presentó a Milián, a quien aprendí a admirar aún más. Y ambos me enseñaron a apreciar, del uno, del otro y de las diferencias de formas con almas semejantes. Conocí Orígenes.

Pero vino “NUESTRO TIEMPO”, y desde su fundación conocí a Mijares, Texidor, Estopiñán, y Franqui, siempre fajados,  y a la viuda de Fidelio Ponce que llevaba una impresionante colección de dibujos que Ponce había hecho en los doyles de la mesa de la cocina donde ella trabajaba y él casi mendigaba un plato que pagaba con su dibujo. Allí aprendí el dolor de un pintor. Y vi, por primera vez a Lam.
Y de repente conocí a Raul Martinez, y a Servando (se me presentó Servandito) y a Cundo (nada menos), que sustos.
A poetas, dramaturgos, críticos y músicos, se sumaron pronto Agustín Fernandez; Hugo Consuegra, Guido Llinás, Acosta León –que años después, la noche de su despedida hacia una beca en Europa de la que nunca volvió salvo en el mar, ambos, ebrios, por San Rafael hacia Belascoain, jugando a la cojita de un contén al otro, improvisamos un poema que luego llevé  mi obra “El Juicio de la Quimbumbia”: “si en mi país todos se llaman Rey, si en mi país todas se llaman Reina, si en mi país todos los que faltan por nacer se llamaran….”

Y crecieron los plásticos y las plásticas. Amelia tan visitada junto a su hermana, mi maestra Carmita Peláez. Y Berta Bonet, cubana recién llegada de México, formada en las corrientes de Leonora Carrington, que tenía un castillo veneciano en el Vedado y era heredera del castillo del Valle en Cienfuegos, y me regaló el anillo que aun llevo conmigo.

Y un día, enamorado de una diva, actriz, que cedió a mis requiebros o más bien yo accedí a sus encantos, ya perdido en amor, y lejos de ella, intenté retenerla y la dibujé con un creyón de cejas de mi madre, sobre una gran cartulina. Único y último intento. Ella, años después se casó con Fayad, a quien admiré como rival, poeta y pintor.

Mi gran e inolvidable amigo Victor Perez Fano, logró reproducir al detalle a nuestro Victor Manuel, lo hizo tan bien que el propio Victor original lo reconocía. Sin embargo, era igual pero no era lo mismo. Y aprendí a entender lo que es copia o reproducción.


Con el tiempo se entremezclan mis amigos plásticos, tantos que se atropellan, de todas las generaciones y estilos. He visto sus procesos, la evolución de un cuadro, a partir de una mancha hasta un gran tríptico surreal de mi fraterno Rafi Trelles, en Puerto Rico a quien hice dos pequeños cortos de arte. “SOMOSARTE” y otro a Noemí Ruiz, abstraccionista, también boricua. Puerto Rico, que es también pródigo en pintores, grabadores como MILLUCA Somosa, y otros: Aixa Requena, Toño Martorell, José Alvarez Lezama…y ¡ay sorpresa y vergüenza! Vine a conocer en Puerto Rico, a uno de los más grande de nuestros escultores: LOPEZ DIRUBE (autor del Mural y del vestíbulo del Hotel Habana Riviera,  así como el gran mural de hormigón en la fachada del Edificio Asclepios en 17 y Paseo y muchas otras residencias habaneras ) compartiendo charlas y vinos con el gran dibujante José Luis Díaz de Villegas y  nuestro cubanísimo  musicólogo Cristóbal Diaz de Ayala.

Y qué decir del cine. En 1963, ya amigo de los inseparables Juan David, Luis Martínez Pedro. Estaba el rumano Sandú Darié, en cuya obra me inspiré y realicé un corto de arte, que no sospechaba que sería considerado precursor del video arte contemporáneo: COSMORAMA, HOY EN EL MUSEO  REINA SOFIA DE MADRID  
Y dando vueltas por el mundo.

Mi documental DAVID goza del privilegio de tener su afiche  original de Raul Martínez como su primera obra pop, el mismo Raul hizo diseños internos con Rostgard. GISELLE tuvo afiche de ¿Reboiro?; MELLA tuvo un espléndido afiche de  Azcuy. Dentro de Mella hice homenaje a los muralistas mexicanos Rivera, Orozco y Siqueiros.

En el documental JUVENTUD, REBELDIA, REVOLUCIÓN,  hice homenaje a la Nueva Trova y a los diseñadores vanguardistas del cartel cubano.

En TIEMPO DE AMAR, filmé dentro de la acción el cuadro TROMPETISTA, QUE ME REGALÓ Cundo Bermúdez, al afiche lo hizo el pintor Orlando Yánez. 

En AQUELLA LARGA NOCHE filmé en el barrio del Juanelo sugerido por Antonia Eiriz, quien nos enseñó a mí y a mi madre a hacer “papier maché.
   
 Y llegó “LA BELLA DEL ALHAMBRA”, tuve que adentrarme desde Landaluce hasta Toulouse Lautrec. El art noveau fue un requerimiento y Klim y Muha, no estaban lejos. Tenía u colaborador, director de Arte, Derubín Jácome y a la diseñadora Diana Fernández, que eran la conquista de mi espacio. Las esculturas de Rachel fueron de Evelio Lecour, con quien conocí a Villa el gran escultor de Lenon, el Caballero de Paris y tantos otros y otros ceramistas y escultores. Los afiches dentro de la película y su cartel oficial, fueron de Julio Eloy Mesa.

Un salto al vació, llego a Puerto Rico, New York, La Florida. Museo de Arte de New York, el MOMA. Museo de Arte Contemporáneo de Puerto Rico (MAC)
Los artistas plásticos puertorriqueños, la Galería Guatíbiri, donde convergen artistas plásticos dominicanos y haitianos. El Caribe, otras sonoridades de color y luz. Me reconozco como territorio visual.

Filmo “FIRST”, mi obra semilla principal, me inspiro en los basureros de Tomás Sánchez. Tomás Sánchez y su obra son esenciales en mi vida conceptual y mi visión plástica. Tomás se convierte en paradigma humano y artístico.

Uno de mis estudiantes de cine más queridos, Ramón Rodríguez, se me convierte de la noche a la mañana en pintor: RAMON MANGLAR, con un lenguaje de criollismo
Entre la literatura y la plástica.

Viajo a España y reencuentro en Benalmádena, en Málaga, un pariente por parte de mi madre, padre de mi médico cardiólogo a la vez, y clásico de la pintura cubana de los 40-50, FELIPE ORLANDO, vivo días inolvidables con él y su mujer, Marinita, en su casa MUSEO de BENALMADENA. El es ya un anciano, pero pinta todavía como si tuviera 20 años con una criollez que me admira y pasa del abstraccionismo a la cosmogonía yoruba. Un paseo de su brazo por Benalmádena me muestra lo que es el respeto, la admiración, el orgullo de tener  a un artista en la familia.    

En “LA ANUNCIACIÓN” mi leiv motiv es el cuadro del mismo nombre de Antonia Eiriz , que me enseña el dolor de la pintura (que me hace evocar el dolor de la mancha que me explicó mi inolvidable Andrei Tarcovski ante una escena de su película Andrei Rubliev). Pero también le hago homenajes a otros pintores cubanos mostrados subliminalmente: Alicia Leal, Belkis Ayón, Manuel Mendive, Acosta Leon; ___________, y toda una secuencia de un circo de Tomás Sánchez.

Tanto de “First”, como de “La Anunciación” como de “VERDE VERDE”, los afiches han sido de Nelson Ponce, otro descubrimiento: la expresividad semiótica del diseño gráfico.

En “La Anunciación” insisto con esculturas de Evelio Lecour (Busto de Patriota) así como en “VERDE VERDE” con los ICAROS.

Pero la experiencia más conspirativa con la plástica ha sido con la pintora ROCÍO GARCÍA en todo el proceso dramático-narrativo de VERDE-VERDE.

Para enlazar épocas y conjugaciones. Nelson Ponce hizo el 2do afiche, de La Bella del Alhambra, 20 años después. Y Julio Eloy Mesa, resucita en el cartel de cine cubano haciendo una 2da versión de VERDE VERDE.

Debía recordar, inevitablemente, mi descubrimiento de la plástica en  el cine  con mi amistad devota con SERGUEI URUSIEVSKI, Director de Fotografía  de SOY CUBA, con quien bebí de su plástica, de sus cuadros, de sus performances personales y quien me ayudó a recorrer desde la casa museo de Kandinsky en Moscú, hasta la entraña  del Museo Pushkin y las Galerías Tetriakov así como el Hermitage de Leningrado (San Petersburgo).

Con todo esto puedo decir, con bochorno, que aún estoy lejos de estar apto para evaluar las artes plásticas.

Enrique Pineda Barnet

La Habana, Junio del 2012