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martes, 27 de febrero de 2018

AHORA QUIEN ADMIRA SOY YO.

ADMIRO A CARLITOS BARBA QUE YA LOGRA UN PROPÓSITO.
ADMIRO A BEATRIZ VALDÉS QUE SE MUESTRA EN MIAMI, EN TEATRO, CON LA MISMA VICTORIA QUE EN "LA BELLA DEL ALHAMBRA".
ADMIRO A HÉCTOR NOAS, MULTIFACÉTICO, QUE SALTA DE POLACO A COSMONAUTA RUSO, FUNCIONARIO ESPAÑOL DE LA COLONIA, A YARINI DESDE MERCURIO, DE GAY A MACHO CASTIGADOR.

enrique pineda barnet
la habana, 25 de febrero de 2018

Carlos Barba, Beatriz Valdés, Héctor Noas


lunes, 26 de febrero de 2018

TENGO UNA DEVOCIÓN INTERNACIONAL.


AMO A MI PUERTO RICO DEL ALMA, A MEXICO LINDO Y QUERIDO, A BRASIL BRASILERO, A URUGUAY DEL QUE HE SIDO HUESPED HONORABLE, AL MOSCÚ DE URUSIEVSKY Y TARKOVSKY. LA PRAGA DE KAFKA, EL PARIS DE LOS POETAS Y EDITH PIAFF, EL LONDRES DE LOS BEATLES, EL NEW YORK DEL MOMA Y BROADWAY, EL CHICAGO DEL INSTITUTO DE ARTE Y EL VIENTO, A VENECIA COMO THOMAS MANN, A ROMA CON ANITA SIEMPRE BAÑÁNDOSE EN LA FONTANA, A ECUADOR QUE ESTA EN EL MEDIO, A COLOMBIA POR ESA PAZ CON QUE SUEÑA, A CHILE POR MALLEA; A ARGENTINA POR EL CHE Y POR GARDEL; A PERU POR CHABUCA...Y EN VERDAD, NO ALCANZA EL ESPACIO, PORQUE ATENAS VA A SER ETERNAMENTE CLÁSICA Y, LO PERROS, SE VAN A DETENER ANTE LOS GUÍAS ESCUCHANDO EL DISCURSO DE APOLO. NO HABLO DEL ASIA QUE DESCONOZCO Y TEMO QUE ME ENAMORARÍA. DE AFRICA POR MI SENTIDO DE PERTENENCIA Y PERCUSIÓN. AMO A MIAMI PORQUE TENGO COMPROMISO DE PUENTE, BALSA, FAMILIA, AMIGOS Y SIN TRIBUNAS.


enrique pineda barnet
la habana 25 de febrero de 2018

domingo, 22 de julio de 2012

VIRTUDES VIRTUALES

ESO QUE VES NO ES
LO QUE ESCUCHAS NO SUENA
LO QUE OLFATEAS NO HUELE
LO QUE TOCAS NO ESTÀ
LO QUE TU LENGUA PRESUME DEGUSTAR
NO TIENE SABOR
EL EQUILIBRIO NO EXISTE
NI EL TIEMPO
NI NOSOTROS
SÒLO ÈL ESTÀ -el tiempo-

EL PASADO CAMBIA CONSTANTEMENTE

EL VENCEDOR ES EL ÙNICO SOBREVIVIENTE
PARA CONTAR EL CUENTO

SOMOS LO MISMO E IGUALES
¡MIRA QUE PERDEMOS TIEMPO!

sábado, 12 de junio de 2010

amigo

Soy, qué trabajo cuesta hasta decirlo, simplemente enunciarlo, como si nada ni nadie quisiera que uno sea. Y soy, resulta inevitable, o decidir lo opuesto, pero ya decidí que no, que no lo dejo, y SOY. Soy un extraño manifiesto, PERO NO QUIERO SER EXTRAÑO, ni mayúsculas, tampoco quiero ser anónimo, que es peor que borrarse o el suicidio al que acabo de renunciar por otra vez.
Ante todo, posiblemente soy un comemierda, soy ese tipo que se cree que se lo sabe todo, idiota, y que está por encima de las cosas porque es un trisexuado, un anarquista,
Amoral, apolítico, ateísta, anamórfico –me gusta como suena-, soy promiscuo, incestuoso, onanista, ilegal, idealista –sin ideas- , futurista sin tiempo.
De esos que miran la luna y no gastan en saber que hay un eclipse o alguna luna llena. Soy un escorpión que cree ser de los buenos porque se clava a sí mismo la ponzoña y siente que los demás llegan a ser malvados.
Soy de los que recogen florecitas y les hablan, y guarda piedras, dialogante de lagartos, de los que besan a los hombres sin escándalo, y provocan orgasmos a mujeres que nunca lo han probado, hago música sin instrumentos y pinto imaginando, soy el mejor danzador de todo lo danzado, canto a la flauta y al tambor, y al mar y a lo gozado. Soy un amante de la piel y un enemigo de la carne, amo la sangre y odio el espanto, me complace el dolor y gozo el llanto y el sudor y el espasmo. Puedo beber el semen con el vino y embadurnarme con los óleos santos. No tengo dios, qué dios ni que ocho cuartos: tengo un jesús, y un buda, sidarta, alá, ochosi, cristo y sol, osiris, y rezo en esperanto. Conozco del pedestal pedestre de las tribunas y los púlpitos sacros. Hay huecos para todo, para parir, gozar, engendrar, matar, comer, y hasta cagar, y morir - dicen que descansar-. Ah, hay un inmenso agujero de pensar. Gusto la flor, la fruta, el sexo, el caracol, el árbol. Esgrimo el hacha, el pan, la flecha, el barco que navega y donde nunca voy a navegar. Amo la luna, el sol, la arena, el girasol, la nube, el viento, la tierra, el vino, y el caballo por montar. No me dejéis sin hembra, sin hombre, sin chocolate y sin cantar. No creo en las leyes y me detengo en los semáforos, escupo el matrimonio como contrato de comprar, no seré fiel jamás pero tampoco desleal. Me levanto contra la culpa, contra el sacrificio, el holocausto inmundo que hace posible sufragar el orgiástico placer de los tiranos. Creo en el cuerpo que va a descomponerse para que deje de creer, en el falo, la vulva, la pirámide, el volcán que se va a reventar. Creo en el arca, la selección, el infinito, la vida doble y la doble vida, la nariz que indaga en la mentira, la cuerda floja que debemos saltar. Creo en el pecado sin perdonar, en el goce sin escrúpulo, en la mirada que se ciega, el brazo amputado que tira las piedras, el ojo vaciado. Creo en el escremento capaz de multiplicarse y renacer. Creo en el espíritu santo.

Amén

Enrique pineda Barnet. NOCHE DE FE. Noviembre 7 del 2003

domingo, 23 de mayo de 2010

Sobre NEURALGIA, de Magdiel Aspillaga

NO HE PODIDO CONOCER LA PELICULA, PERO CONOZCO A MAGDIEL, Y TODOS SABEN QUE DESDE QUE, SIENDO CASI UN NIÑO ,SE NOS APARECIÓ EN EL TALLER DE "ARCA, NARIZ, ALHAMBRE", DONDE OBTUVO ACOGIDA Y RESISTENCIA HASTA LOGRAR IMPONERSE CON SU TRABAJO. LA SEDUCCIÓN DE TRANSITAR LAS CALLES DE AGUACATE, AL ANOCHECER, CON SU CAMARA MONTADA EN SU BICICLETA, O LOS RECORRIDOS POR EL SUELO DE SU CASA, BAJO LOS MUEBLES, COMO EL GATEO DE LOS NIÑOS, O EN LAS MASTURBACIONES DE UN ONAN RESISTENTE CONTRA EL AMO, NOS DESLUMBRABA CON SU MÍSTICA Y SU IMPRUDENCIA . EN ESTA MARAVILLOSA TENDENCIA DIFERENTE PERO JUNTO A SUS COETÁNEOS, EN QUE AMAN Y LASTIMAN SU REALIDAD, CON UN CINICO ONANISMO CREATIVO, ENRIQUECEDOR, QUE TRASCIENDE LAS SACRALIZACIONES Y LA VULNERABILIDAD DE LAS PROFANACIONES PARA ERIGIR NUEVAS DIMENSIONES DEL MIRAR.

FELICITACIONES A MAGDIEL Y A DANNY JACOMINO, POR LA NEURALGIA QUE NO HEMOS VISTO, PERO QUE TAMBIÉN NO ES RECONOCIDA.

ENRIQUE PINEDA BARNET

viernes, 2 de octubre de 2009

ALBERTO ROMEU SOBRE "LA ANUNCIACIÓN"

Acabo de llegar no del Tower pero si del Versalles adonde fuimos despues de la exibicio,me imagino que te lloveran los e-mail de tus amigos que estaban (entre ellos yo).
Alejandro Rios hizo una presentacion muy elegante y el publico le respondio con un aplauso muy merecido para ti. El actor Hector Noas tuvo unas palabras muy cariñosas hacia tu persona y explico un poco sobre tu vision del film,despues le dedico la representacion de esta noche a su Papa que estaba en la audiencia.
Fui a ver la pelicula con otros dos matrimonios amigos (artistas por supuesto) todos tuvimos distintas opiniones,pero solo te voy a pasar la mia.
La tragedia de la Familia que a todos nos ha tocado,.. no es suficiente todo lo que se pueda dramatizar.El film es para repensar la situacion. Todos los mensajes subilminales estan bien representados. La situacion bien planteada,toda la tragedia de millones en un apartamento desvencijado de 12 y 23 y con cinco personajes que para mi representan a toda Cuba.Una conversacion entre dos hermanos que huele a incesto y en el fondo El culpable de que el no hubiera estado y de que ella se hubiera ido.Aplaudo de pie y grito "Bravo" para el fotografo...muy buena iluminacion,un trabajo muy bien logrado,aplausos para el luminotecnico,aplaudo al editor a los actores y a todo tu "Team",Y por supuesto no puedo dejar de aplaudir a la Directora de la banda sonora,(cualquiera similitud con mi apellido es pura coincidencia).
En resumen,un buen film con un tema muy escabroso que hizo un buen director.
Lamento que no hayas podido estar esta noche aqui,creo que Rios dijo que andabas por Puerto Rico.....
pero si vienes no se te olvide llamarme.

Un abrazo con orgullo de ser tu amigo

Alberto Romeu

FAUSTO CANEL SOBRE "LA ANUNCIACIÓN"

Vi tu pelìcula... Dos horas màs tarde de su final la seguìa pensando, no podìa quitàrmela de la cabeza... Nunca La Habana se viò mejor, esa ¨dama sin maquillaje¨... Se siente, esa esquina tan entrañable... Al ICAIC se le conmina a travès de una ventana para que ¨los mejores¨ cuenten la Historia... La historia me recordò a Virgilio, no por gusto se lee una referencia a Aire Frio en los crèditos.. Cuba està ahì, entre esas cuatro paredes... El final es igual que el principio, ya que ni el balsero se ha decidido completamente a irse en balsa... No es fácil la decisiòn... La pelìcula propone un cambio, pero la hija se va y todo queda igual... Tal vez el cambio es haberse hecho esta pelìcula...De los actores el que màs me gustò fue el que hace de ¨Mayito¨... Su actuaciòn nada tiene que ver con el teatro, dàndole una bocanada de aire fresco (y calle) a la pelicula... Me dijo Olga que te espera por aquí a principio de Octubre... Làstima que no hayas estado anoche, la sala estaba repleta, por lo menos en la funciòn de las siete... Vi "Papeles son papeles" en la lista de pelìculas, pero la gente se levantaba a mi alrededor y no me enterè del por què de la lista... Felicidades... Un abrazo

Fausto


sábado, 12 de septiembre de 2009

Mediodía en TV y Enrique Pineda Barnet



Conduce: Abel Álvarez desde Holguín en Romerías de Mayo. Cápsula - tributo al cineasta cubano Enrique Pineda Barnet. Mayo 2008.

lunes, 31 de agosto de 2009

COMO CRUZAMOS LA CALLE, making del filme LA ANUNCIACIÓN

Guión y Dirección: Enrique Pineda Barnet / Fotografía: Javier Labrador, Marcelo Suárez, Raúl Rodríguez, Pablo Massip / Montaje: Joanna Montero / Sonido directo: Abel Calderón, Al Rey / Diseño sonoro: Raúl García / Música: Kiko Faxas / Dirección musical: Zenaida Romeu / Productor: Santiago Llapur / Voz cantada del personaje de Mayito: William Vivanco / Productor ejecutivo: Isabel Prendes / ICAIC, 2007.
Con: Enrique Pineda Barnet, Verónica Lynn,Héctor Noas,Broselianda Hernández,Ismael de Diego,Roberto Díaz,Pablo Massip,Nieves Laferté,Zenaida Romeu,Santiago Llapur,Pedro Suárez, entre otros.

Sinopsis: Director, actores y técnicos involucrados en el filme cubano "La anunciación" (2009), nos narran sus experiencias, anhelos, espectativas de esta historia acariciada por Enrique Pineda Barnet y sus más cercanos colaboradores, cinco años atrás. Finalmente el proyecto, que antes se llamó "Te espero en la eternidad", fue estrenado el 27 de marzo de 2009 en La Habana: "Ámense por encima de todas las diferencias, que no hay mejor amparo que nosotros mismos", es el más ferviente deseo de Octavio, uno de los personajes del film.



Canal de You Tube de Carlos Barba

miércoles, 19 de agosto de 2009

XX años, "La Bella del Alhambra"

Foto: Carlos Barba y Enrique Pineda Barnet, durante el rodaje del documental Canción para Rachel.

POR CARLOS BARBA
Transcripción del documental “Canción para Rachel” (2007).
XX años del filme "La Bella del Alhambra" (1989-2009)


Enrique Pineda Barnet
director de La bella del Alhambra

Mi origen artístico fue precisamente el negrito Mancuntíbiri. Cuando yo tenía 5 años, mi madre y yo nos habíamos divorciado de mi padre y nos fuimos a vivir en un hotelito del vedado, el hotel Palace, en la calle G y 25, que era en aquella época un hotelito para diplomáticos modestos, y como tenía cinco años me daba por cantar donde quiera y cantaba en el restaurancito del hotel, y una vez vino una señora que vivía en el hotel y me preguntó si yo quería cantar en un espectáculo de ella, y yo le dije que si, que estaba muy contento con la idea de cantar en alguna lugar, le pidió permiso a mi madre y finalmente lo que tenía ella para mi era un negrito Mancuntíbiri, es decir, era un negrito del teatro vernáculo cubano, pintado de negro, que era como se hacía en ese momento, en el caso de un rubio, blanco, etc, pintado de negro, esa era la gracia, un poco lo que antes hizo Al Jolson y bueno después históricamente fue el surgimiento de ese negrito pintado. Al pasar el tiempo y existir el ICAIC y demás, en 1959, si mal no recuerdo, antes de irme de maestro para la Sierra, o fue después, no recuerdo exactamente, se hizo un homenaje muy grande en el entonces teatro Auditórium, actual Amadeo Roldán, a los sobrevivientes del Alhambra, y allí me fui con Manuel Octavio Gómez, documentalista en esa época, y Manuel Octavio me dijo: Oye esto es fantástico para hacer un documental sobre los sobrevivientes del Alhambra, y yo le dije: Vamos a hacerlo y vamos a hacerlo juntos. Claro, ahí tuvimos ya discrepancias conceptuales, es decir, Manuel Octavio quería hacer un documental sobre los sobrevivientes del Alhambra, yo quería hacer una ficción, siempre me movía más realizar una ficción sobre uno de aquellos personajes. Llegué a mi apartamento, donde nos reuníamos muchos amigos, estaba mi pariente Miguel Barnet, en aquella época él empezaba a escribir, había hecho ya su Cimarrón, y entonces yo le cuento toda esta experiencia del Alhambra y lo que me había ocurrido unos días antes: Yo iba en una guagua por la calle 23 en dirección de 12 hacia la Avenida de los Presidentes, y la guagua iba repleta, como suelen estar las guaguas, de pronto siento una masa de carne fría que se me pega aquí en mi cuerpo, miro al lado y me encuentro con una señora voluminosa, descotada, una señora ya mayor, pero muy descotada, con un brazo inmenso, blanco, gordo, frío, de sudor frío y siento esa cosa que se me pega como una piel de rana, y me aparto un poco, vuelve a pegarse aquello y yo me vuelvo a separar y de repente siento una voz estridente dentro de la guagua: ¡Alguien se me está pegando y aquí se va a perder una bofetá!; yo me doy cuenta que es ella y que se está refiriendo a mi y me está acusando de pegarme y yo todo lo contrario, le estaba huyendo, pero ella me estaba castigando porque le huía, y bueno, siguió haciendo alusiones y ya me tenía bien mal y yo me separo completamente y la puedo ver mejor, era una mujer de pelo teñido de negro como un ala de cuervo sin otro brillo, piel muy blanca, cejas gordas pintadas con creyón, los labios muy rojos, y bueno, la señora se baja en la esquina de 23 y G, había un cafecito de venta de 3 centavos, y yo desde la guagua veía a esta señora abajo y la señora se me asoma desde la acera y mira hacia mi ventanilla, me señala ostentosamente y me dice: ¡No te me pegaste porque eres maricón!. Yo me quedo en una pieza, me puse rojo, me daba una vergüenza terrible porque todo el mundo en la guagua me miraba, se preguntarían qué había pasado con aquella señora, y yo me bajo a la parada siguiente, que era L y 23 y me pierdo, cogí terror con aquello. Unos días después estoy hojeando una revista Bohemia y me encuentro en una de sus páginas “Sobrevivientes del Alhambra”, y una foto de Amalia Sorg, la gran vedette del Alhambra y era la mujer de la guagua. Y yo me quedo espantado y me digo: Claro, tenía ese training y tenía ese tipo de personalidad de las vedettes y coristas del Alhambra que eran un poco agresivas, agresivas con el público, hacían mucho happening, se metían con la gente y a ella le dio la gana de meterse conmigo en esa guagua, pero a mi me hizo un schok tremendo. Bueno, con esta historia yo recuerdo que Miguel dijo: Yo voy a ir a ver a esa mujer, yo voy a ir a entrevistarla, y Miguel fue a entrevistarla, y bueno, con esa habilidad que tiene Miguel que acababa de hacer lo del Cimarrón, hizo entrevistas de Amalia Sorg y de ahí sale la novela Canción de Rachel. Años después Miguel me hablaba de su obra, que yo no la había hecho en el cine, etc, y yo le dije: Yo haría algo inspirado en Canción de Rachel, pero inspirado, porque yo siempre necesito tener un margen de mi creatividad, yo tengo un Alhambra en la cabeza y un personaje distinto en la cabeza, y bueno al final llegamos al acuerdo de hacer esta propuesta de película. Yo hice el guión, tuvimos así muchos encuentros y desencuentros, sobre todo, finalmente Miguel dijo: Pero yo tengo que estar en el guión, yo le dije: Ok, tú estás en el guión; yo me vine a mi casa, me puse a escribir, yo le leía por teléfono las secuencias para evitar que metiera mucho la mano, y entonces hice el guión.

Cuando llegó la hora de discutir los recursos, los medios de producción, me llama el jefe de producción de aquel momento en el ICAIC, el director de la empresa de producción, y él quería inducirme el casting de la protagonista, básicamente, y me propone a una actriz cantante española de mucho prestigio y de alta calidad, inclusive, coincidimos, fuimos juntos al Festival de Cine de Moscú en el año 1987, y allí él llevó a esa cantante actriz, la cantante actriz me coqueteaba como se hace siempre cuando una actriz quiere seducir al director, me daba sus mejores ángulos, me daba sus mejores sonrisas, me cantó desde la Guantanamera hasta la última canción, y yo la miraba y me decía: Si, es linda, es buena actriz, buena cantante, pero no es Rachel, no tiene nada que ver con esta Rachel, esta vedette del teatro vernáculo que dice: “¡Aquí se va a perder una bofetá!”, no era aquello. Entonces le digo a este señor: Mire yo no puedo hacer esta película con una actriz que no sea cubana o al menos caribeña. Seguimos entonces haciendo casting, quedaron cincuenta finalistas, donde estaban las actrices más importantes que había en ese momento de la edad del personaje, había bailarinas, cantantes, modelos, locutoras, había de todo, cincuenta mujeres seleccionadas, y yo no estaba seguro de que fuera Beatriz, la había conocido y la veía como una muchacha deportiva, muy contemporánea, no me daba para nada la imagen de aquella mujer de los años 20, 30, y entonces le hicimos las pruebas. Probamos la escena donde ella tiene la discusión con Federico, en el camerino, cuando éste le da la bofetada. Una escena fuerte, yo quería que terminara desgarrada, halando la cortina, una onda muy overacting del cine mudo, después le pedí que una vez que estuviera desgarrada en el piso que empezara a tratar de revivir y que llegara a treparse hasta alcanzar nuevamente el espejo del camerino y ahí se viera y que su imagen le devolviera su optimismo, le devolviera sus ganas de vivir, su sentido de autocomplacencia, de belleza, y Beatriz lo hizo y fue exactamente el gesto nada más que de mirarse, cuando ella se descubre en el espejo y empieza a sentirse bella, empieza a sentirse ella, ahí yo dije: Esta es Rachel.


Beatriz Valdés
actriz

Lo primero que filmamos fue la parte musical, imagínate lo que significa abordar una película siendo actriz y no bailarina, cantante, etc, de esa manera, así que empezamos con el “tápame” que fue lo primero que hicimos y que fue casi un por ciento enorme de improvisación, de pronto apareció una escalera detrás y nunca olvidaré el final de la pieza que yo espontáneamente di tres vueltas y caigo chás, en la escalera, totalmente espontáneo, y quedó y fue una sensación tan mágica porque fue la primera vez que el staff vislumbró lo que podía ser la película. Ya te digo, fue un momento mágico lo que ocurrió ahí y la primera sorprendida fui yo, obviamente; cuando dijeron: Corten, todos los que estaban en ese teatro aplaudieron con la emoción que fue definitivamente la proyección de cómo aplaudió después el público, a lo largo de todos estos años, la película.

Enrique Pineda Barnet
director

Le dije al jefe de producción: Mi actriz es Beatriz Valdés, no es otra, no puede ser otra, y entonces él me dijo lapidariamente: Si no es la actriz que te estoy proponiendo, española, cantante y famosa, no vas a tener coproducción con España, y por lo tanto no vas a tener un solo centavo de moneda dura, no vas a tener divisas para hacer la película y yo no te voy a dar ni un metro de madera, ni una yarda de tela ni un pomito de maquillaje, así que no vas a tener recursos ninguno. Yo me quedé muy sobrecogido con esto, entro al salón donde estaba mi staff, que estaban reunidos todos, acabábamos de hacer un análisis dramático y les cuento lo que pasa, y le digo: Bueno ¿qué hacemos?, ¿hacemos la película o no?, y todo ese grupo, en masa, dijeron: Hacemos la película. Yo tengo aquí que mencionarlos a todos porque realmente fueron maravillosos, desde Raúl Rodríguez Cabrera en la dirección de fotografía, hasta Derubin Jácome y Diana Fernández en los diseños de escenografía y vestuario, Gonzalo y Mario Romeu con la música, Gustavo Herrera con la coreografía, Tuti Abello con la edición, Raúl García con el sonido, Tania Carvajal como directora asistente y así unos y otros y otros fueron tan solidarios, tan esforzados, pusieron tanto sus energías que conseguimos las varas de tela y la madera, que no quería darnos el jefe de producción, en las casas de las tías, en los viejos escaparates, en los baúles, en los armarios, de mi casa sacamos los tejidos, los encajes, las telas, los rasos, las vajillas, las joyas de mi mamá, y así comenzó esa producción. Tuvimos un productor extraordinario, Humberto Hernández, un productor no solo de una gran honradez y de una gran inteligencia, sino además un tipo con un sentido artístico de colaboración, donde entendió muy bien que un productor era un colaborador muy importante para la creatividad.

Raúl Rodríguez Cabrera
director de fotografía

En esa época, me imagino, no recuerdo muy bien, pero yo ya tendría diez u once largometrajes como director de fotografía, y me pareció siempre que La bella del Alhambra era una película complicada en muchos aspectos como la puesta en escena, los recursos que la película conllevaba y te digo que me asustó enfrentarme a ese proyecto en aquel momento cuando yo no tenía ninguna experiencia de ese tipo en el mundo del cine musical, yo estaba bastante verde en ese aspecto todavía, siempre yo había hecho películas de presupuestos bajos y nunca había hecho un musical con las características de La bella del Alhambra, que era una obra muy ambiciosa, exigía mucho rigor técnico, artístico y una gran experiencia en el manejo de las luces y de la puesta en escena en general.

Gonzalo Romeu
orquestación, arreglos y dirección musical

Probablemente el reto más importante de la música de esta película consistía, entre otros importantes, en cómo elaborar, cómo idear un tema que representara toda la cubanía implícita en el guión del film. Era un tema que tenía que representar un cierto dramatismo para corresponderse con el melodrama de la historia, y a la vez ser verdaderamente representativo de la música cubana; para que sea representativo de la música cubana el tema principal de una película musical había que recurrir, por lógica natural, al son.

Jorge (Tuti) Abello
editor

La bella del Alhambra fue una experiencia que me marcó. Fue muy importante para mi, a partir de que era la primera experiencia haciendo cine con Enrique Pineda. Era un cineasta que siempre había admirado y que me había sentido muy bien viendo su obra y de pronto me llamó un día diciéndome: Vamos a hacer una película musical. El cine cubano no hace muchos musicales, yo nunca había editado ninguno, pero bueno, empezamos a trabajar juntos. Recuerdo que mi primera secuencia fue “el baile de las libélulas”, ese día yo llegué, Enrique no estaba y empecé a trabajar, yo venía de experiencias anteriores en el noticiero ICAIC y documentales, había hecho muchas secuencias de corte rápido y traté de infundirle eso, un poco, a La bella…, empezando a hacer lo que me dio la gana y recuerdo que cuando Enrique vino no sabía cómo decirme que lo que había hecho era un disparate, que había que empezar de nuevo. Esa secuencia se tuvo que rehacer, arreglar todo lo que yo había hecho y empezarla a hacer de nuevo porque la película tenía un guión muy bien estructurado, con coreografías muy bien marcadas, y yo me sentía muy libre al principio, de hecho yo creo que Enrique quería trabajar conmigo por eso, porque yo era una persona que venía con ansias de hacer un cine más libre, no tan encasillado en esquemas, pero que va, cuando empecé a hacer La bella del Alhambra yo me encontré con una película muy bien estructurada desde el principio hasta el final y tuve que regirme por el guión.

Enrique Pineda Barnet
director

Beatriz era una muchacha que conocía guitarra, tenía un sentido musical muy definido, muy claro, pero estaba en la onda de Nueva Trova, cantando sus canciones de esta manera contemporánea, etc, y hubo que buscarle su tesitura, hubo que colocarle su voz y eso lo hizo Zenaida Romeu, hizo una colocación de la voz de Beatriz para que cantara todos esos géneros, porque canta desde el Pregón, ese pregón que dice así: “Tamalitos traigo aquí…”, hasta cantar: “Dicen que tus caricias no han de ser mías…”, es decir que tuvo una gama y una tesitura muy amplia cantando todos los géneros de la música cubana.

Si Beatriz fue un suceso, fenomenal, extraordinaria realmente, es cierto que un Carlos Cruz era algo fantástico en ese Adolfito, que es un personaje de mucho color, de mucho sentimiento, de mucha profundidad, teníamos a una Isabel Moreno, que era un reto encantador, una Verónica Lynn haciendo una madre, una Amargen tremenda, un Omar Valdés que lamentablemente falleció en un accidente, y teníamos unos galanes encantadores: un primer galán, Jorgito Martínez, delicioso, muy en época, con la candidez del muchachito aristócrata de la época y el otro galán de un porte tal como César Évora, y aparecían otros galanes como Héctor Noas, que hacía un galán medio clandestino, pero que también le daba un toque de pimienta al asunto.

Isabel Moreno
actriz

Yo entré a la película tarde, porque el que estaba en ella era Gaspar González, mi esposo, el que hace el actor del Alhambra, el que hace Azuquita, el papá Montero; entonces yo me acuerdo que un día me encuentro con Enrique y le digo: Ven acá Enrique, ¿y ahí no hay ninguna vieja que le hace la vida imposible a la protagonista?, y Enrique se me queda mirando y me dice: Si tú supieras que hay un personaje así pero ya yo se lo di a otra actriz, y dije: Bueno, que malo, me quedé fuera, que vamos a hacer… Y una semana después recibo una llamada de Enrique y me dice: Mira, tú y yo somos amigos, yo no te puedo decir mentiras, la actriz a quien yo le ofrecí ese personaje me lo rechazó porque era muy chiquito, y yo le dije rápidamente: Si tú quieres yo lo hago. Así entré a la película.

Verónica Lynn
actriz

Cuando Enriquito me habla de este personaje me gustó muchísimo, me gustó muchísimo el libreto, me parece que es una etapa de la vida nuestra, cultural, de Cuba, muy importante, hay generaciones que hablan del Alhambra, pero no saben qué era el Alhambra, no conocieron el Alhambra, yo creo que eso es algo que en la película es maravilloso, para mi, y te lo digo honestamente y no porque yo haya participado, es decir, yo podría no haber participado en ella, es una de las películas cubanas que más me gustan, porque la recreación de esa época está tan bien dada; cuando yo la veo, y la he visto muchas veces, yo siento no sólo la atmósfera, sino hasta el olor, siento el perfume del polvo de arroz, esos perfumes de esa época…

Jorge Martínez
actor

Eusebio, a pesar de que era un personaje pequeño dentro de la película, tiene mucha importancia, ya que es quien rompe con la inocencia de Rachel; es quien por primera vez la hace a ella dar un paso en la vida que nunca imaginó, ella iba a dejar todo, ella iba a dejar su amor por el teatro por el amor de este hombre que la ilusionó y que además él también estaba ilusionado con esa relación y sin embargo se suicida y eso da pie a una de las escenas más lindas que tiene La Bella del Alhambra, que es cuando ella está en el camerino recogiendo sus cosas, va a dejar el teatro, va a dejar ese mundo, y de pronto llega Adolfito y le da la mala noticia de que Eusebio murió, una escena muy bien hecha por imagen, la música, el tratamiento dramatúrgico que tiene, me parece una escena inmensa dentro de la película, que tiene muchos buenos momentos.

Beatriz Valdés
actriz

Creo que el primer lugar lo merece Isabel Moreno. A los ocho años yo llegué a Teatro Estudio y crecí en los pasillos de ese teatro. Desde ese momento, y todo el tiempo después, todo lo que hizo Isabel para mi fue algo absolutamente extraordinario, lo que significa que yo crecí con la referencia de Isabel Moreno en el escenario, su majestuosidad, su grandeza; ella es una mujer alta, físicamente, pero es una mujer enorme en el escenario, es una mujer contundente, implacable en el escenario. Por primera vez yo estaba trabajando con la actriz que había admirado siempre. Por otro lado está Omar Valdés, a Omar también lo vi en Teatro Estudio y crecí viéndolo en tan extraordinarios personajes que hizo en el cine y me tocó trabajar con él en una relación muy particular, es el hombre que se casa con Rachel, que le da el sustento económico que le permite a Rachel triunfar, según los cánones de la época; las escenas que estaban impresas de amor, de relación cotidiana, carnal, estaban repletas del amor y la ternura de Omar. Trabajar con César Évora que era de mi generación, pero con mucha más experiencia en el cine, igual fue una experiencia hermosísima porque me permitió imprimirle ese condimento sensual y de piel y ese discurso erótico-sensual de ese personaje, pero sobre todo ir a la representación del amor real de ella como mujer, y trabajar con César fue maravilloso porque hubo una energía ahí que engranó con la mía de una manera tan fluida y tan espontánea que lo recordaré siempre como un compañero maravilloso con el que lamentablemente no he podido disfrutar otra vez. Tengo que mencionarte a Verónica Lynn, que fue una actriz que crecí viéndola también, en la televisión sobre todo, y trabajar con ella como hija, además desde el desencuentro de la relación que tenía este personaje con su madre, aún cuando estuvieran aquellos ingredientes de las expectativas enormes que tienen las madres con los hijos, que ahí está muy bien contado en la película esa relación madre e hija, el rechazo de su hija con las exigencias de su madre y esa vida que tenía la madre con su amante, la verdad fue muy intensa esa comunicación con Verónica. Pero hay un personaje que, definitivamente, tiene como la corona de mi memoria y es mi experiencia de haber trabajado con Carlos Cruz, un actor extraordinario, con unas herramientas histriónicas maravillosas, él logró infundirle a este personaje una cuota de ternura, de sensibilidad, de un contraste maravilloso entre debilidad y al mismo tiempo la fortaleza moral, ética, y la grandiosidad amorosa que contenía ese personaje. No hubiera sido posible Rachel, sin Adolfito.

Raúl Rodríguez Cabrera
director de fotografía

Si la tuviera que volver a filmar le haría otras cosas distintas a las que se hicieron en aquel momento pero yo, en líneas generales, me siento bastante satisfecho con el trabajo, creo que para la forma en que trabajamos y para la limitación de recursos que tuvimos en aquella época, la película resultó bastante bien.

Jorge (Tuti) Abello
editor

Para mi La bella del Alhambra fue una sorpresa, ha sido una película que me da mucho orgullo haber hecho, es una película que todas las personas que la han visto la recuerdan con agrado, para mi es un honor haber trabajado en ella y haber marcado una distancia con otro cine y con otros cineastas.

Gonzalo Romeu
orquestación, arreglos y dirección musical

El otro aspecto del asunto era cómo representar musicalmente una especie de constante que estaba dada en el guión que era la presencia permanente de una especie de petición implícita en todo: “quiéreme mucho”; yo creo que todo el mundo quiere que lo quieran mucho, pero en esta película aparecía el asunto de que “me quieran” constantemente, es una película donde se habla de la necesidad de amor y de la frustración permanente que representa esto para la vida de la protagonista. Obviamente para los cubanos “Quiéreme mucho” no es solo una frase, es también una música, una música de una canción, de una criolla compuesta por Gonzalo Roig, ya ni recuerdo, allá en aquella época.

Enrique Pineda Barnet
director

Teníamos una dificultad: Isabel Moreno, que interpreta a La Mexicana, emocionalmente no quiso cantar en la película, se sentía un poco impedida de poder cantar, por razones muy personales, muy emocionales y entonces ella misma me pidió: Si puedes doblarme, yo lo agradezco. Pero ocurre que Isabel como tiene una personalidad muy peculiar, tiene un timbre de voz muy peculiar también, lo más difícil de imitar es un timbre de voz, y empecé a buscar en los registros de todos los cantantes que uno pudiera conocer, y de repente oigo que Omara Portuondo tiene un poco esa voz, como decía mi abuelo, de cazuelita rajada, que es esa vibración que está en las cuerdas vocales y le pedimos a Omara, sin muchas esperanzas, que si podía doblar la voz cantada de Isabel Moreno y Omara con una humildad, con una modestia absoluta dijo que si, que con mucho gusto.

Isabel Moreno
actriz

Me acuerdo del día de la grabación del “Quiéreme mucho”, fue una experiencia, podría decir, de algo religioso. Omara se identificó conmigo, yo le dije cómo era el personaje, y ella se empezó a identificar con todo eso…

Enrique Pineda Barnet
director

Isabel le explica a Omara que ese “Quiéreme mucho” no es una canción del romance común, sino que estaba planteado como el amor de la cantante, la intérprete, la artista con su público, que se está despidiendo de ella y que de alguna manera es como un himno nacional. Le dice Omara a Isabel: ¿Tú me puedes cantar un poquito, aquí, bajito?, e Isabel le canta un fragmento: “Quiéreme mucho, dulce amor mío…”, en su tonito. Le dice Omara, vamos al estudio.

Isabel Moreno
actriz

Entramos a la cabina de grabación, estábamos frente a frente, empezó a sonar el background y ella empezó a cantar y yo a la vez a doblarla a ella interpretando la canción, dándole a ella la emoción que yo quería que tuviera.

Enrique Pineda Barnet
director

Hay un lado muerto del micrófono y hay un lado vivo del micrófono, se pone el lado vivo hacia Omara, se agarran ambas los brazos, como haciendo la sillita de mambrú, se miran fijamente y a la señal, con el play back, cantan las dos a la vez, lo que está recogiendo el micrófono es la voz de Omara, pero están las vibraciones de ambas y las dos se sentían que estaban vibrando en una sola emoción y terminan abrazadas, llorando, en toma única.

Isabel Moreno
actriz

Fue realmente algo tan extraño pues hubo un momento en que ya no se sabía quién cantaba y quién actuaba, eso fue algo hermoso, terminamos las dos llorando, muy emocionadas y bueno ahí está el “Quiéreme mucho” de Omara y mío, un pedacito de cada una que creo fue algo bien lindo en la película.

Enrique Pineda Barnet
director

Ese es el “Quiéreme mucho” que oímos en la película, que está en el disco de La Bella… y que luego mi gran amigo, mi compañero, Fernando Pérez, lo usó emocionalmente también, en su película Madagascar y luego lo volvió a usar en Suite Habana.

Beatriz Valdés
actriz

Era muy importante el anillo de La bella…, porque era el regalo que le hacía Adolfito a Rachel, en un momento en que ella está profundamente triste, y la manera que él encuentra para sacarla de su tristeza es regalándole una joya que para Enrique tenía que ser muy precisa, muy contundente. Un día yo estaba en la casa de mi suegra y veo encima del refrigerador, te lo juro que vi un amasijo, aquello era como una pelota de hilos metálicos. Yo agarré aquella cosa y cuando lo voltee y lo vi, descubrí un anillo que le salía de dentro como hilos de plata. Cuando tuve en mis manos aquella cosa imperfecta, destruida, yo dije: Este es el anillo. Se lo llevé a un joyero, que era el padre de una gran amiga de muchos años, y le dije: Necesito que me reconstruyas esto. Algo que él tuvo que descifrar porque estaba completamente desarmado. Cuando estuvo listo, se lo llevé a Enrique y me dijo: Este es. Y es este anillo que traigo conmigo hace 18 años, que según Adolfito, la parte superior significa felicidad y la parte inferior tristeza.

Isabel Moreno
actriz

Recuerdo la noche que estuvimos en el hotel reunidos: Gaspar (González), Enrique (Pineda Barnet), Gustavo (Herrera), Beatriz (Valdés) y yo, a lo mejor había alguien más que no recuerdo, y estábamos tratando de armar “Magdalena de Maupin”, porque nada más que había una hoja y media escrita, y la música y no se qué, pero no teníamos la obra de teatro, y entonces había que empezar a inventar, a ver de qué se trataba aquello, lo único que sabíamos era que Rachel se vestía de hombre. Aquello fue algo tan hermoso porque fue un acto de creación de todo el mundo…

Beatriz Valdés
actriz

Y para mi como actriz “Magdalena de Maupin” era un desafío enorme porque significaba que yo tenía que descubrirme, descubrir mi cuerpo, en principio, según como estaba establecido en la escena ante un teatro lleno. La toma no podía ser de ninguna manera creíble, con el teatro vacío, y yo por supuesto estaba reacia a hacerlo como era mejor, o sea, con mucha gente observando. Enrique me planteó varias alternativas, una de ellas era dibujarme en una malla color carne mis pechos. Con el tiempo me di cuenta de que fue una herramienta muy eficaz para lograr que yo renunciara a ella. Yo la acepté, en principio, debajo de mi ropa estaba la famosa malla, y yo dije que estaba bien, el plano era muy general, habían ciertas circunstancias que beneficiaban esa posibilidad, pero él me conocía tan bien, él sabía el botón que tenía que tocar en mi para detonar mi espontaneidad y mi osadía, porque realmente fue un acto de liberación lo que ocurrió ahí, y ya una vez que fuimos a filmar, yo me deshice de la malla, me puse mi vestuario, y con el teatro en pleno me abrí la ropa y apareció lo que tenía que aparecer. A lo mejor ellos no se lo esperaban pero yo creo que Enrique sabía que eso era lo que iba a ocurrir, y eso dice mucho de lo que es un gran director.

Raúl Rodríguez Cabrera
director de fotografía

Hay cosas que pasan que son muy interesantes, por ejemplo, yo recuerdo que hay una secuencia en que Adolfito, Carlos Cruz, y Rachel, Beatriz Valdés, tienen un encuentro en los Aires Libres del Parque de la Fraternidad, es una secuencia tristona, es una secuencia nostálgica, porque hacía tiempo que ellos no se veían y de pronto Adolfito está trabajando como camarero y Rachel está en la opulencia en ese momento, y esa secuencia a mi me costó mucho trabajo porque había que iluminar áreas muy grandes, donde se veía la Fuente de la India de fondo, se veía una buena parte de esa zona del parque, y hay un momento en que ellos tienen un diálogo en el bar, en lo que es la barra de ese lugar, que cuando yo veo los copiones positivos me doy cuenta que el laboratorio ha echado a perder la secuencia del encuentro de ellos ahí, hubo un paro del revelado y el material como que se manchó; ellos en el laboratorio se defendieron y me dijeron que no, que eso era un problema que tenía solución. Después yo viajo a España a hacer las copias en Dolby, y descubro que el negativo de la película está manchado, o sea, que me habían mentido en el laboratorio, el material estaba realmente arruinado, y ya era imposible hacer un retake, no podía hacer nada, pero ¿qué pasa?, ahora cuando yo veo de nuevo la película y veo esa secuencia yo siento que estas manchas que hay en el revelado del material le aportan dramatismo a la película, hay un momento como que el color se pierde en el encuentro de Adolfito con Rachel que es fantástico el resultado, se crea como algo muy subjetivo entre ellos ahí que en buena medida está apoyado por el defecto de la película.

Enrique Pineda Barnet
director

El 31 de diciembre de 1989, esperando el año 90, a las 12 de la noche, se estrenó en los cines La Bella del Alhambra. Esto fue una conmoción, realmente, porque los cines se repletaron totalmente y ocurrió un hecho estadísticamente absurdo: en las dos primeras semanas la película recaudó 2 millones de espectadores.

Beatriz Valdés
actriz

La gente rompió la puerta del cine Yara, una puerta de cristal enorme, de un cristal grueso y aquello fue un evento extraordinario porque todo el mundo quería ver la película y recuerdo que la vi con el corazón abierto y con toda la disposición plena de amar la película, y la buena noticia fue que cuando terminó la proyección el público se levantó y aplaudió hasta el cansancio.

Jorge Martínez
actor

Nunca fui a verla con público, no me gustaba que la gente saliera y me viera, lo veía muy difícil para mi enfrentar eso, pero si pasaba mucho por los cines y veía las colas, las colas, en aquella época, 18 años atrás, y después yo llegaba a la casa, me acostaba y pensaba: Que bueno, poder haber sido testigo, presenciar el éxito con el público y haber participado en una película que yo se que va a estar en la historia del cine cubano para siempre.

Enrique Pineda Barnet
director

La gente recibió el subtexto o la fábula de que la película era una especie de biografía de la República. Nos ganamos todos los premios del Festival Caracol de la UNEAC, de todas las especialidades: la película, guión, fotografía, edición, diseño, de actuación, Beatriz se convirtió en una diva extraordinaria, ganamos el Girasol de Opina, que era la opinión popular, era uno de los premios más codiciados de aquel momento, y luego llegó el Festival de Cine Latinoamericano de La Habana. Beatriz es invitada para anunciar el premio a las mejores películas del Festival (La Bella del Alhambra no estuvo en esa lista), pero a ella tampoco le otorgan el premio de actuación femenina.

11 Festival del Nuevo Cine Latinoamericano: Cine, televisión, vídeo 1989.

Pastor Vega
director

Finalmente los premios que todos esperamos, las tres mejores películas de este Festival, para comunicarnos la decisión del jurado, una actriz llena de gracia, fantasía y emoción, su último trabajo rescata y enriquece nuestras mejores tradiciones artísticas, nuestro rostro, nuestra indentidad, La Bella del Alhambra: Beatriz Valdés.(Ovación prolongada del público)

Enrique Pineda Barnet
director

La gente comenzó a vociferar dentro del cine, la gente del Festival, los participantes del Festival, toda la gente en el teatro Kart Marx comenzaron a gritar: ¡Justicia!, Justicia!, ¡El premio es tuyo!, ¡El premio es tuyo!, yo tengo el vídeo, es impresionante cómo esto ocurre, y la gente de la televisión no le quitaban la cámara de arriba a Beatriz y Beatriz tragando en seco aquella situación porque era muy emocionante pero al mismo tiempo un momento duro, era una especie de frustración y bueno, aquello se volvió realmente una apoteosis, como diez minutos aplaudiéndola y gritándole que el premio de actuación femenina era de ella y no de otra actriz, hasta que Beatriz muy emocionada dijo: “Todos ustedes son mis corales, cada uno”. Y los aplausos fueron aún más estruendosos. Beatriz ya en esos momentos era un personaje sumamente popular, se convirtió en una estrella, indiscutible, la crítica a favor, el público a favor, las estadísticas de taquilla a favor, la exquisitez de una crítica más profesional, más rigurosa, todo a favor, y si había tenido todos los premios del Festival Caracol, era un poco defraudante que no tuviera un premio significativo en el Festival de La Habana. Y bueno, llego a mi casa, voy a entrar en mi casa y me encuentro en un escalón un premio Coral, idéntico a los del Festival, y que dice: “Premio del Pueblo a La Bella del Alhambra”. Hasta hoy no he podido saber quién lo hizo, quién tuvo el gesto, quién lo sintetizó, pero realmente mi premio más grande fue este trofeo.

Beatriz Valdés
actriz

Ha pasado el tiempo y yo no puedo evitar conmoverme porque son incontables las experiencias maravillosas que yo he vivido con esta película, no solamente en Cuba, en muchos países, en España, Estados Unidos, Venezuela…Hace 18 años yo vi mi sueño cumplido, un sueño que apareció mientras caminaba a mi escuela de música y caminaba casi treinta cuadras a pie y hablaba con una mariposa imaginaria y recuerdo que en esa caminata yo visualizaba un escenario vacío, un teatro enorme, repleto de gentes, que aplaudían en cámara lenta, y yo caminaba lentamente por uno de los pasillos desde el público, llegaba al escenario y bajaba la cabeza y sentía casi temor, y eso fue lo que yo viví con La Bella del Alhambra, eso exactamente.

Enrique Pineda Barnet
director

Apenas dos meses después de lo ocurrido en el Festival de Cine de La Habana, la película concursa en España, en el premio de la Real Academia de Ciencias Cinematográficas de Madrid, y La Bella del Alhambra obtiene el primer premio Goya que recibió una película latinoamericana, o sea, una película cubana en Europa ya consagrándose.

Verónica Lynn
actriz

Uno sintió como un sabor amargo en la boca cuando ve que en el Coral, en el Festival de Cine Latinoamericano, en Cuba, no se le da nada, me parece que hubo ahí un sabor amargo de injusticia, pero cuando se gana en el Goya sentí una alegría tan grande, porque uno sabe que puso su granito de arena ahí y el ego de una siempre está presente, es decir, todo artista es vanidoso, en el mejor sentido de la palabra, y para mi el Goya fue algo maravilloso, para el cine cubano.

Jorge Martínez
actor

Siempre he dicho que una película como La Bella del Alhambra sólo la podría hacer alguien que tuviera esa sensibilidad, que tuviera ese conocimiento del ser humano, de la música, de la danza, del arte en general, y ese alguien es Enrique Pineda Barnet.

Isabel Moreno
actriz

Yo nunca en mi vida había trabajado en un proyecto donde se respirara tal grado de entrega y de amor empezando por el director, los actores, técnicos; cuando nos quedábamos ensayando en el teatro los números musicales que se iban a hacer al día siguiente, nadie se iba, era increíble, habían trabajado doce, quince horas y ahí se quedaban para ver lo que se iba a hacer al día siguiente. Era un equipo lindo, que de verdad todos nos sentíamos muy involucrados en esa película.

Gonzalo Romeu
orquestación, arreglos y dirección musical

Fue una experiencia profesional incalculable y de todo esto guardo un recuerdo muy entrañable, tuve la oportunidad de trabajar en el medio cinematográfico en una producción que, a mi modo de ver, es excepcional en el cine cubano; a pesar de que tenemos una música tan melodiosa, tan demandada, tan popular, tan conocida, a pesar de que nuestro país se conoce tanto por sus músicos, yo creo que el cine cubano no se propuso en ningún momento hacer algo con su música, más de lo que aparece reflejado en La Bella del Alhambra.

Jorge Abello
editor

Es una película que yo quisiera volver a hacer, para volver a pasar momentos muy bonitos todos juntos, como lo fue desde la filmación hasta la mezcla, que la terminamos de hacer en Madrid, es un momento inolvidable en mi vida, como cineasta y como amigo. Gracias Enrique.

Raúl Rodríguez Cabrera
director de fotografía

Lo que me queda es la imagen de una película muy querida, posiblemente una de las películas más queridas que he hecho y una de las películas que se puede seguir viendo todavía varias veces, porque esta es una de las experiencias más interesantes de los proyectos que he realizado como director de fotografía y es que el público esa película la vio como promedio cinco, seis y siete veces y nunca se cansaron; y me llegaron, inclusive, opiniones de mucha gente y de muchos profesionales importantes de distintas partes del mundo que siempre encontraron, dentro de esta película, un hito importante en el cine cubano de la época.

Beatriz Valdés
actriz

Si no fuera Beatriz, me gustaría ser yo misma, en La Habana. Sería Beatriz, en La Habana. Hay que vivir, como lo dice Rachel: “Vivir, lo que se llama vivir…”, bueno, todavía yo no estoy preparada para la muerte, obviamente, igual que Rachel.

FICHA TÉCNICA

Titulo Original: Canción para Rachel
Dirección: Carlos Barba
País(es): Cuba
Idioma Original: Español
Categoría: Documental
Tipo: Color
Duración: 80 min.
Año de producción: 2007


Productora: MAREAFILMES
Guión: Carlos Barba
Producción: Ramón Ramos, Carlos Barba, Luciano Castillo
Fotografía: Ramón Ramos, Eduardo Corría, Juan Carlos Pérez, Marcel Ferrer, José Ramón Pérez, Carlos Ortiz
Edición: Ramón Ramos
Música: Gonzalo Romeo, Mario Romeo, para el filme La Bella del Alhambra
Sonido: Ramón Ramos, Eduardo Corría, Juan Carlos Pérez, Marcel Ferrer, José Ramón Pérez, Carlos Ortiz
Intérpretes: Enrique Pineda Barnet, Beatriz Valdés, Isabel Moreno, Verónica Lynn, Jorge Martínez, Raúl Rodríguez, Gonzalo Romeo, Jorge Abello.

Sinopsis:
Acercamiento al filme La Bella del Alhambra. De la mano del director Enrique Pineda Barnet, así como de actores y técnicos que intervinieron en ese filme 18 años atrás, descubrimos las interioridades del mejor musical del cine cubano.
Este documental obtuvo el Gran Premio Indio Cubanacán en el Festival de Cine de Invierno, Santa Clara, Cuba, noviembre de 2007.


Blog de Carlos Barba

domingo, 9 de agosto de 2009

Nota de Rosa Ileana Boudet sobre LA ANUNCIACIÓN

Querido Enrique:

Al fin vi La anunciación. Debe ser una copia pirata que me regaló un amigo, no está muy bien digamos de definición de imagen y quizás es una de las que te has referido en tu e-mail anterior. Pero del lobo un pelo. Pude disfrutar del concepto, el ambiente, el sentido de la película en la que pienso todos nos reconocemos de una manera u otra y que has logrado sintetizar y expresar. Es tan dolida y es tan fuerte, hay tanto de nuestras autobiografías, de lo que hemos vivido, de nuestros errores, que termina siendo un retrato de familia colectivo, no amarillo ni ocre sino del color del mar o de la esperanza. No puedo ser juez y parte en nada en que está involucrada nuestra hija, pero creo que el nivel todo de las actuaciones empezando por Verónica, Herminia, Broselianda, Héctor Eduardo, todos, está muy bien. El diseño de arte, la idea de la calle 23 y 12 como epicentro de buena parte de la historia. La música. No creo que vaya a tener gran público, a lo mejor me equivoco y ojalá. Creo que es, una película de autor, sincera y conmovedora. Y como tanta gente, espero la otra.

sábado, 8 de agosto de 2009

UGO ULIVE SOBRE "LA ANUNCIACIÓN"

Enrique caro:

Gracias a los buenos oficios de Loyda pude por fin ver tu Anunciación. Me pareció una película excelente,de gran factura y con unas actuaciones impecables. Pero, sobre todo, la sentí como muy seria, muy cuestionadora y muy sincera, valores que ahora rara vez se encuentran. Compruebo con alegría que el antiguo fuego sigue ahí. ¿Cuándo veremos la siguiente?

Un abrazo,
ugo ulive

lunes, 13 de julio de 2009



Canal de You Tube del cineasta Carlos Barba

miércoles, 20 de mayo de 2009

LA ANUNCIACION (2009), de Enrique Pineda Barnet

Querido Enrique:

Al fin pude ver tu “Anunciación”. Es, como sospechaba, una película muy distinta a la que vimos en el pasado mes de marzo en el Teatro Principal de Camaguey. Aquello no era tu película, sino una suerte de sombras chinescas que jugaba con el título de la cinta: algo así como el anuncio de “La anunciación”. Una especie de avance, con el inconveniente de que, más que fomentar el interés, podía despertar el malhumor.

En su momento la película me pareció demasiado densa. Ese arranque tremendo en el cual la fotografía y la banda sonora asumen los protagónicos para prometernos una atmósfera sobrecogedora a la par que poética, muy pronto se me diluyó porque el conflicto central tarda demasiado en concretarse, y mucho más en resolverse. Debo confesarte que todavía me sigue pareciendo densa (aunque no intrascendente, como intentan demostrarte las ideas que aquí te apunto). Tengo la impresión de que en algún momento el filme comenzó a prestarle más atención al magnetismo de los actores (que sabemos que son muy buenos), que al drama mismo, si bien hacia los finales se recupera el vigor para mostrarlo. Un drama terrible, Enrique. Un drama devastador que como cubano nunca terminaré de agradecerte que hayas tenido la valentía de explorar y mostrar en pantalla: el drama de nuestros propios diferendos. El drama de una familia desunida.

No lo llames vanidad, pero cuando vi la cinta en El Principal estuve a punto de exclamar que uno de los bocadillos iba conmigo. Después me dijiste que sí, que era un guiño. Hablo de esa sentencia que tanto nos gusta a ambos, y que decidiste incluir en el filme: “¿Por qué cuando alguien nos apunta con un dedo siempre hay tres que quedan mirando para él?”.
“La anunciación” es una cinta arriesgada. Pienso que es la primera en hablar con absoluta transparencia de algo que en algún momento tendrá que llegar: la posibilidad de una reconciliación nacional que permita a todos los cubanos de buena voluntad, aportar ideas que ayuden a mejorar esa sociedad que queremos. Una sociedad solidaria (sin necesidad de apellidos ideológicos), donde no se convierta en religión el “sálvese quien pueda” que ha puesto de moda la época.

Hasta ahora hemos tenido varias películas que hablan de la emigración: es decir, películas que hablan de cubanos que se van. Pero no recuerdo ninguna que haya decidido abordar con tanto desprejuicio el tema de la reconciliación: o lo que es lo mismo, que hablen de cubanos que se reencuentran después de vivir distanciados por las razones que sean. Antecedentes hay, desde luego, y curiosamente en los dos que me vienen a la cabeza, Verónica Lynn participa como actriz: uno es “Lejanía” (1985), de Jesús Díaz; el otro “Video de familia” (2001), de Humberto Padrón.
Es cierto que en “Lejanía” una mujer retorna a Cuba (y al hijo que en su momento abandonó) después de diez años de ausencia. Viene cargada de buenas intenciones que a veces confunde con obsequios materiales, pero todo se queda en eso: al final el personaje de Jorge Trinchet opta por marchar a Moa, y la posible reconciliación queda truncada. Algo mejor van las cosas en “Video de familia”, donde Verónica Lynn otra vez se ocupa del protagónico, convertida esta vez en una suerte de Matria irradiante a la par que aglutinante. Y a pesar de que el desenlace es más bien edificante, todavía no puede decirse que haya existido una reconciliación real: falta ver de qué modo reaccionaría el hijo ausente en un contexto que nunca será similar al que registra para él la cámara.

“La anunciación” se asoma a ese contexto real. Y lo hace como en lo personal me interesa: no apoyándose en un inventario interminable de anécdotas y frustraciones que solo serviría para prolongar hasta el infinito el resentimiento que ya conocemos, sino que nos hace notar que esa ausencia de entendimiento se podría comenzar a subsanar sobre la base de algo tan elemental como es el diálogo. Sabemos que sin diálogo nunca habrá puentes: solo paredes.

No soy incauto: no son las películas, ni los libros, los que propiciarán ese entendimiento social, pero es de agradecer las acciones que algunos intelectuales deciden asumir con ese fin. Es decir: me queda claro que una nación, por ser precisamente una nación, jamás alcanzará la ansiada concordia por decreto poético. Hasta ahora no conozco ningún sitio donde el individuo (y lo que más cercano le queda: la familia), no esté acosada por esos Poderes que desde fuera terminan minando su estabilidad. Más allá de los mitos de la libertad, la democracia, y otros tantos espejismos, se viva donde se viva, siempre persistirá el problema de la dignidad individual. ¿Será posible llegar a vivir en un sitio donde ningún poder (sea político, religioso, o económico) nos someta a esas jerarquías que marcan precisamente las diferencias que “La anunciación” propone enriquecer con el amor?

Creo que hay allí mucha tela por donde cortar, y lo que me seduce de tu película es que no le da la espalda a ese debate. Mientras algunos (aquí o allá) insisten en custodiar como principio una incomunicación que nos mantiene a todos en un mismo sitio, a ti te desvela la posibilidad de la reconciliación con el más cercano, que es decir, la reconciliación con uno mismo. Ámense por encima de las diferencias, nos dices, pero parecieras añadir que para amarnos de esa manera primero será imprescindible dejar de apuntar a los otros con un dedo. O al menos, tener en cuenta los tres dedos que siempre quedan mirando hacia nosotros.

En este sentido, ver tu película es como encontrar en medio de un inmenso desierto, una gota de agua que calma la sed de sutilezas. O que a mitad de esa conjura de ruidos donde todo el mundo grita y nadie se entera de nada, a alguien le de por imponer silencio y obligarnos a escuchar las razones de los otros: no a hablar de las nuestras, sino a escuchar la de los otros.

Algo de esto hemos conversado otras veces. ¿Recuerdas las preguntas que alguna vez te hice sobre la supuesta utilidad del arte como recurso crítico? ¿Sirve el arte para mejorarnos?, te pregunté desalentado ¿Sirve como herramienta que nos permite crecer o es solo cosa de egos? Entonces hablamos de la Crítica en sí, y su relación con la sociedad. Estuve de acuerdo contigo cuando me aseguraste que toda crítica, si aspira a ser eso y no simple retórica, siempre es destructiva, porque pretende alterar con sus señalamientos un determinado orden de cosas ya existente, y mejorarlo (lo cual me parece bien, por aquello que la dialéctica nos ha enseñado: nada es para siempre).

Por eso mismo una crítica que no tome en cuenta los matices, a mi juicio solo aspira a ocupar la silla del supuesto verdugo al que se opone. No destruye, sino que deja las cosas intactas, pues lo único que consigue es permutar de cancha. Al final, el juego y las reglas siguen siendo las mismas: solo cambian los nombres propios de vencedores y vencidos, pero la proporción sigue siendo idéntica. Más perdedores que gente temporalmente realizada.

Respeto el ejercicio de esa crítica, pero prefiero aquella que nos eleve, y que es la que ha permitido que el hombre conozca algo de Iluminismo (tampoco hay que exagerar el entusiasmo, porque barbarie no nos sigue faltando, y muchas veces con el respaldo de las racionales democracias). Prefiero la crítica que no me oculte que el mundo como está es un desastre, pero que al mismo tiempo sea capaz de sugerirme una salida, una alternativa. Que no nos invite al suicidio colectivo, o no nos anule la posibilidad de soñar que algún día estaremos en mejores condiciones.

Desde luego, ese tipo de crítica que llamo conciliatoria (no porque nos haga amigos, sino porque le concede respeto a los opuestos), está más cerca de lo divino que de lo humano. Siento que “La anunciación” intenta familiarizarnos con esa dimensión intelectual nada común, por eso no será la más popular de las películas cubanas (como sí lo fue tu formidable “La Bella del Alhambra”), pero en cambio, será la que quede en la memoria de este país como una de la que con más franqueza quiso hablar de una nación polarizada.

Volviendo a lo de la utilidad pública del arte, que no habría que confundir jamás con esos ruidosos reconocimientos que se acostumbran a entregar en pasarelas de dudosa perdurabilidad: he visto tu filme en medio de una relectura que hago de “Utopía y desencanto”, libro de Claudio Magris que muy bien podría convertirse en texto obligado para todos aquellos que aseguran defender el bien de la comunidad. Nos alerta Magris: “En todo escritor –y no solo en el esteta ordinario- serpentea la tentación que la tradición, tal vez injustamente, atribuye a Nerón, de preocuparse, cuando Roma arde, más de los versos que lloran el fuego y sus víctimas que de las propias víctimas y su dolor” (1).

A ese grupo de grandes creadores que van desde Platón hasta Kafka, que terminaron arrojando al fuego sus obras, convencidos de que el arte (con esos procesos colaterales que propicia la vanidad, la envidia mezquina, el protagonismo efímero) en verdad no salva, habría que añadir el nombre de Luis Buñuel, con aquella reflexión que tanto enardeció a los paladines de la pureza estética: “Si me propusieran quemar todas mis películas, lo haría sin pensarlo un momento. A mí no me interesa el arte, sino la gente”.

Eso mismo es lo que veo en “La anunciación”. Un desvelo tremendo por la gente más común. Quiero decir, por los seres de carne y hueso que a diario han de lidiar con la existencia. Que luchan. Que ganan. Que pierden. Que todavía en el suelo siguen luchando. Y que aspiran algún día a encontrar la concordia en medio de las diferencias.

Ya sé que esto último suena a utopía trasnochada. Incluso entiendo que existan personas a quienes esa palabra les provoque una franca antipatía, pero, para decirlo de esa manera hermosa en que comenta el asunto Atilio Jorge Caballero en su prólogo cubano al libro de Magris, “se trata aquí de vivir en la certidumbre de que la bacía del barbero no es el yelmo de Mambrino, como creía Don Quijote, pero sabiendo que sin esa búsqueda del Quijote el mundo estaría incompleto”
Gracias, Enrique, por pensar en los que todavía no se dan por muertos y sueñan que es posible mejorar alguna vez su suerte. Es verdad: el arte no nos salva, pero cuando se ocupa del dolor de la gente y de sus sueños, nos ayuda a mantenernos vivos, sin importarnos cuánta oscuridad reina a nuestro alrededor.

Te quiere,

Juan Antonio García Borrero


Nota: (1) Claudio Magris. “Utopía y desencanto. Historias, esperanzas e ilusiones de la modernidad”. Selección y traducción: Atilio Jorge Caballero. Reina del Mar Editores. Cienfuegos, Cuba, 2006, p 24.

PD: Otras entradas sobre “La anunciación” en el blog.
“La anunciación”, de Pineda Barnet, en Camaguey“Hoy, en el Teatro Principal, “La anunciación”“Mario Crespo sobre La anunciación”

Tomado del blog Cine cubano la Pupila insomne

sábado, 16 de mayo de 2009

Sobre Gibara ciudad abierta, documental de Carlos Barba

"Sí me dió rubor ver en la pantalla las palabras elogiosas de Humberto hacia La Bella del Alhambra, me emocionó además su comprensión y su solidaridad.El documental es un canto a Gibara, un canto a la obra de Humberto Solás, y un canto a la vida, a la poesía, a la belleza y la alegría. Pero es al mismo tiempo, en su vida submarina, un presagio dramático de un destino fatal que con la furia destructiva de la envidia a tanta felicidad. Verlo nuevamente, sin embargo, no constituye tristeza, su música dramática y de una amorosa nostalgia, su imagen estallante de luz y alegría, nos impulsa a luchar por reconstruir, levantar, alzar, vencer los atavismos hasta lograr, en honor a Humberto y a los hombres que durante su historia de riesgos marineros, vuelven a sacudir las alas de oscuras cenizas para alzar una y otra vez el vuelo gozando la gloria permanente de la resurrección".

enrique pineda barnet, La Habana, miércoles, 1 octubre, 2008

jueves, 14 de mayo de 2009

LA ANUNCIACIÓN DE ENRIQUE PINEDA BARNET
Por Ángela Oramas Camero

He quedado impresionada y con las emociones revueltas después de ver el filme La Anunciación, bello y desgarrador, del realizador Enrique Pineda Barnet en el monitor de su computadora, días después de haber obtenido el Gran Premio a la Mejor Maqueta para un Largometraje de Ficción en el VII Festival de Cine Pobre Humberto Solás, celebrado en Gibara, Holguín, a 800 kilómetros de La Habana. Aunque no soy crítica de cine, desde mi butaca de espectadora me atrevo anunciar que La anunciación tiene tela por donde cortar y sin dudas digo que esta película despertará disímiles comentarios de especialistas, pero sobre todo de los cinéfilos cubanos al tratar el tema tan sensible de la emigración. La cinta atrapa desde los inicios cuando se conjugan casi en perfecta armonía la música y la fotografía, durante un amanecer en La Habana batida por las olas que se estrellan en el muro del Malecón y se escucha el cantío de un gallo. He ahí donde también comienza las anunciaciones de nostalgias y encrucijadas de una familia que sufre la separación.Sobra hablar de la excelente actuación del elenco de la película. Ninguno de los protagonistas ha puesto la nota discordante. Cada uno se desenvuelve como pez en el agua, en admirable dominio de la profesión y en la sorprendente naturalidad de los papeles asumidos; a tal punto que el espectador llega a identificarlos con sus conocidos del barrio sufriendo conflictos similares. De ahí, quizás, el sentimiento que pueda embargar a un público conocedor de vivencias, tragedias y añoranzas de la contemporaneidad.El reparto lo componen Verónica Lynn (la madre espiritista Amalia); Héctor Noas (el hijo mayor, Ricardo), Broselianda Hernández (la hija que reside en USA, Margarita); Ismael de Diego (el buscavida y cantautor de Mayito); Roberto Díaz (el niño Cristóbal), y Enrique Pineda (Octavio, el fallecido padre). Ellos representan a la familia reunida en la llamada esquina de La Rosa de los Vientos, precisamente donde está el edificio más viejo de 23 y 12, próximo al mar, el Cementerio de Colón, el río Almendares y el corazón de La Habana. El apartamento de la cita para leer el Testamento de Moral legado por Octavio, se halla en el último piso de la mencionada vivienda.Por encima de difíciles circunstancias que atraviese una familia, siempre habrá ocasión para rescatar el lazo del amor filial, así lo advierte el filme en su parte final, con el documento escrito por Octavio, y la puesta en práctica del nieto cuando abre la ventana del dividido hogar para dejar entrar el sol y lanzar multiplicado en añicos un papel, quizás el testamento que llama a la honestidad de amarse sin rencores, prejuicios o diferencias de ideas y que gracias a la inocencia del niño Cristóbal será preservado.La dirección y el guión se corresponde con el talento de Enrique Pineda Barnet Asimismo, los diálogos se desarrollan oportunamente y concebidos con inteligencia y sabiduría. Y por eso, cuando la palabra no es necesaria utilizarla, aparecen la música y la fotografía imponiendo un lenguaje estremecedor en aras del mensaje sublimar. Tal vez resulte un filme largo, pero vale la pena el regodeo de situaciones que imagino con un propósito necesario, el de no olvidar lecciones ni idiosincrasia que hagan dañar importantes raíces del árbol genealógico.El mensaje del creador es diáfano: Ámense sobre las diferencias, pues no hay mayor amparo que nosotros mismos.

Fuente: CUBARTE


LA ANUNCIACIÓN: UNA PELÍCULA CUBANA CONMOVEDORA
Por Isaac Zamora Suárez

La Anunciación, de Enrique Pineda Barnet, ganadora reciente del Gran Premio del Festival Internacional de Cine Pobre de Gibara, conmueve y atrae porque recoge una historia de ficción que parece tomada de la cotidianidad cubana. Amalia, anciana espiritista, acaba de enviudar. Vive con Cristóbal, su nieto de ocho años, y su hijo menor, Mayito, en el último apartamento del último piso del más viejo edificio ubicado en la más vieja esquina del capitalino barrio del Vedado.Bajo la interpretación de la actriz Verónica Lynn, Héctor Noas, Broselianda Hernández e Ismael Diego, entre otros, el filme cuenta los conflictos de una familia cubana separada, con un hijo residente en Estados Unidos, otro que es un buscavidas habanero y el último, humilde y trabajador, reside en el interior del país.Amalia (Verónica Lynn) convoca a la familia para darle a conocer el testamento moral de su esposo, el recientemente difunto Octavio.En opinión del cineasta Barnet -primera película que produce en los últimos 20 años- el mensaje de trasfondo del filme es su insistencia en que "todos se amen por encima de las diferencias porque no hay mayor amparo que nosotros mismos".Para Verónica Lynn, la Anunciación está cargada de simbolismos, de guiños ocultos, de lecturas intratextuales que permiten disfrutar de una obra emotiva, en un ambiente sobrecogedor, de mucha actualidad.El reencuentro familiar en la película reanima viejas diferencias, pero pone las cartas sobre la mesa a favor de una posible reconciliación, destacó el actor Ismael de Diego.Amalia, fiel creyente, sin embargo, adultera el legado paterno en función de un supuesto elemento reunificador, pero al convocar al espíritu del muerto, este se expresa por medio del nieto para revelar la existencia de un documento legítimo que nadie en la familia conoce.Todos se disponen a conocer el testamento moral del padre con el propósito de acatarlo, pero el niño Cristóbal que ocultamente ha capturado el documento gracias a la revelación del abuelo, lo esconde y lo preserva.La Anunciación se estrena a partir del próximo 21 en los circuitos cinematográficos de esta capital.Enrique Pineda Barnet, director, escritor, guionista, ha dirigido varios de los filmes más importante del país, entre los que destaca La Bella del Alhambra, un acontecimiento cultural en esta isla, con 42 premios internacionales como El Goya 1990 a la Mejor Película extranjera de habla hispana.La Bella del Alhambra fue también preseleccionada para el Oscar a la mejor película extranjera en 1990.El corto de arte Cosmorama, del propio Barnet, está considerado precursor del Movimiento de Vidceoarte Contemporáneo, según la curaduría de Cinéticos, Museo de Arte Reina Sofía de Madrid, en marzo del 2007.

Fuente: Prensa Latina

martes, 12 de mayo de 2009

Luciano Castillo habla de "Canción para Rachel" documental sobre "La Bella del Alhambra"

MUY QUERIDO CARLITOS:


Llegue a ti el más enorme y fraterno de los abrazos.
Es tanta la emoción que he experimentado al terminar de ver tu documental (en perfectas condiciones de audio), que me siento orgulloso de haber contribuido en alguna medida a incitarte a realizar no solo el mejor documental de tu filmografía, hasta ahora, sino el mejor que se haya realizado en la historia del cine cubano dedicado a una obra de nuestro propio cine.
Hoy Ramón me llamó preocupado por eso del audio y cuando vi el documental le testimonié mi más sincera y efusiva felicitación. Según él debe ser un problema de los cables del equipo de Enrique, quien me enviará los DVD que le dejaste para revisarlos acá.
Es tan extraordinario el resultado que amerita y compensa todo el tiempo invertido en su realización. Me quedé, incluso, con deseos de que continuara y eso indica que hay que realizar otra versión con el material que sobró de las entrevistas y de las imágenes del rodaje.
Véndolo, en medio de mi sorpresa, se me ocurrió que con la totalidad de las entrevistas transcritas, con la propia edición que les hiciste, pero aprovechando otros fragmentos no incluidos, unidos al guión de la película, quizás una selección de las críticas publicadas y un apéndice fotográfico podríamos presentarlo a una editorial para publicarlo como libro (que será demasiado bien recibido). ¿Qué te parece la idea?
De veras que es un prodigio de estructura dramática, la edición es de orfebre y esas transiciones del material en video al del filme realizado son de veras impresionantes. Te felicito de todo corazón y, que conste, ha sido la alegría más grande que he recibido en un día tan triste para mí.
Pineda coincide conmigo a plenitud y el documental amerita una premiere por todo lo alto en el Chaplin.
Hay que inscribirlo en el Caracol y en cuanto evento exista pues le auguro no pocos éxitos, aunque levante ronchas a los del festival.
Por lo demás, has llegado a tal nivel que no puedes parar y, por supuesto, hay que realizar de inmediato el dedicado a UNA PELEA CUBANA CONTRA LOS DEMONIOS que si bien no es una película que nos entusiasme tanto como LA BELLA... el documental será demasiado útil, teniendo en cuenta la actual coyuntura.
En cuanto llegues debemos ponernos en contacto no solo para reunirnos en La Habana o en Santiago para celebrar, sino para coordinar las entrevistas a los participantes del equipo de rodaje de esa película que, tarde o temprano, será redescubierta.
Solo me resta decirte que dejes algo de París para mí, que algún día ojalá no muy lejano lo visitaré.
Reiterándote mi felicitación por tu entrada por la puerta grande en la Historia del cine cubano, y deseándote una feliz estancia en la Ciudad Luz, a la que contribuirás a iluminar con tu luz propia, recibe el abrazo agradecido de tu siempre amigo,

Luciano
La Habana, 14 mayo, 2007 



Luciano Castillo
Crítico e investigador cinematográfico
Director Mediateca EICTV

LA CUBA QUE NO SOY

(PARA EL LIBRO DE MEMORIAS SOBRE MIHAIL KALATOZOV)

Entre las primeras preguntas que Mijail Kalatozov me hizo a su llegada a Cuba
en 1962-63 estaba:

-¿Ustedes tienen Coca Cola?

La pregunta me irritó tanto como cuando un año después regresé de mi primer
viaje a Moscú y un importante dirigente nuestro me llamó a su oficina y me
preguntó muy confidencialmente:

-¿Y allá, ellos, tienen ajustadores (brassiers)?

En aquel momento me molestaron ambas frivolidades, luego comencé a
profundizar en sus posibles sabios sentidos ocultos. .

Mijail Konstantinovich Kalatozov tenía una frente que se me antojaba
inmensa, como un mapa mundi visto por la cámara aérea de Urusievski,
nariz ancha y prominente, bigote profuso más oscuro que los cabellos que malrodeaban
su calvicie ya avanzada, cejas espesas para mirar al través cuando
trataba de impresionar. Sí. Georgiano sin dudas. Orejas
grandes (para oirte mejor) y una sonrisa de amplia dentadura en la boca
devoradora.
Casi siempre le veía sentado, en la señorial butaca de cuero o en el cadillac de puro charol, de manera que su estatura nunca me aplastaba, pero era una personalidad imponente, y en cambio, bonachona, con algo de niño grande en su corpulencia. Era algo natural, que daba la impresión de
haber sido siempre así, como detenido en su tiempo.

Sus exaltaciones cuando algo le admiraba o le asombraba, eran tan altas como
cuando declaraba con un gesto del pulgar hacia abajo !mierda!, que
dicho en ruso sonaba más fuerte.

Lo recuerdo en estas exaltaciones como cuando fuimos a ver el espectáculo de La Lupe, en el sótano de un cabarecito del Vedado. Evtuchenko ya había hecho sus indagaciones: La Lupe era sensacional, se daba golpes en el pecho mientras cantaba y se tiraba en el suelo, de modo que La Lupe era esperada por el grupo como un prodigio de temperamento. !Temperament!, escuché esa expresión de sus labios en mil formas y siempre como una exigencia del adicto reclamando más. !Temperament! !TEMPERAMENT!
Fuimos previamente al camerino de la Lupe. Ella nos esperaba, habíamos sido anunciados con bombos y platillos: son gente importante, la primera coproducción con la URSS, el director de Cuando Vuelan las Cigüeñas, te van a hacer volar. La Lupe con las alas abiertas propensa al vuelo. Kalatosov la obsequió, como era de rigor -de su rigor- con un pomo, no un frasco, un pomo del perfume del momento "Krasni Moscva", Moscú rojo, rojo, bien rojo, un perfume que penetraba rojo, excitante y rojo, hasta la sangre. ¡Un pomo de esencia! En un tiempo donde ya todo escasea, y te trae un perfume un señor, un camarada tan importante.

Y La Lupe se untó de esencias, de magias, de incandescentes sudoraciones, y salió a la pista bajo el cono de luz, entretejido de humo de tabacos, de calor, de trópico y de ojos, ojos que matan y acarician a la vez, y fulguran cien saetas al oído, con la voz que vibra y canta y se exalta y suda y va salpicando el ambiente de perfume, de su rojo sudor y sangre, que rebrilla en su pecho, y la medalla en su cuello al menor movimiento de su cuerpo al cantar, transpira rojo, rojo Moscú rojo, impregnado en sudor y axila y rojo y golpes de pecho y suelo, suelo de la pista sobre el charco de luz y Moscú rojo y !!!temperament!!! temperament!!! como cuando una señorona tiene por vez primera un orgasmo y lo confunde con la lava de un volcán.

Pero con todo y el temperament La Lupe no cantó en Soy Cuba, que era el propósito, al parecer, de la visita. Y fue sustituída por Los Diablos, que no llegaron a ser los Zafiros, ni se parecían a The Platters, pero se daban golpes en el pecho y gorgoteaban, doblando a dos Zafiros, como si fueran Los Platters: "only only only yours...." entre cañitas del Havana Libre, girando de brazo en brazo, confundiendo máscaras de Portocarrero con sombreros de Tropicana, carrozas de Carnaval y turistas made in Soroa, excitantes, para ver el temperament , the cuban temperament.
Gira María, María, María, -las muchachas, señorritas del Caribe se llaman Marías, las señorritas mexicanas son Rositas. Gira, gira María ¡María! Ah, el personaje sería María, Ma-rría! Its a beatifull name!.
Y regalar las experiencias personales, y creerse uno que la vida de uno importa, que las nostálgicas apariciones de la adolescencia servían para algo. Haber conocido a una muchacha obligada a la prostitución, en la época terrible de antes, la época de los malos: ella quería ser cantante y la obligaron a ser la prostituta de los malvados marines yankis y los turistas
inexcrupulosos, que jamás volverán, ni las muchachas tendrán jamás que venderse !que asco! a ningún turista extranjero !xenofobia que se despierta en uno! Nunca más prostitución.

-Ah, nuestro muchacho, el poeta que viene con nosotros, el cubanito tiene una historia personal semejante. Ella quería ser cantante y la obligaron a ser puta. Y lo abandonó a él, adolescente, para no hacerle daño. ¡Que historia tan conmovedora!
Pero, caramba, no hay que olvidar a Evtuchenko, para eso tenemos al mejor poeta del mundo, el genial Maiacovski del momento...!Genio Evtuchenko!, de ahí, de las vivencias del adolescente poeta nativo sacará una historia que se desarrolle en el barrio de indigentes más grande del mundo.!El barrio de las Yaguas!!!
Naturalmente, ella, bella, tropical y negra. Vivirá en Las Yaguas. Tendrá un novio puro, que en lugar del poeta adolescente, será un mestizo que vende frutas exóticas: Ananás, naranjas, papayas, bananas y mameyes. ¡Es la hora de los mameyes! y tenemos acá un actor francés que parece yanki . !Francés! que tiene tipo de turista y de imbécil a la vez. Turista imbécil, redundante. !Y colecciona crucifijos! exclama la genialidad de Evtuchenko, Como el que llevaba en el pecho La Lupe, untado de Krasni Mosckva y el sudor de sus pasiones. !Ya está la primera historia.! La puta con Cristo en Las Yaguas.

Pero en la segunda historia rescataremos al poeta estudiantil con la pureza entre las manos. Una paloma muere asesinada, piedras contra metralla. Urusievski convertirá en poesía las imágenes. ¿Para qué entonces una voz redundante, una retórica en palabras que está más que expresada en plástica? ¡!! Soy Cuba!!! ¡Temperament! ¡TEMPERAMENT! Y la Universidad de La Habana se convierte en la escalinata de Odesa, con todo y que en la realidad la de La Habana es aun más grande.!Más grande!

Y Evtuchenko encuentra un texto genial, un diálogo perfecto que justifica la razón por la que el joven revolucionario Enrique –debe ser un nombre cubanísimo-, no podrá llevar a cabo el atentado que le encomendaron para ajusticiar a un gordiflón asesino.

-Él comía huevos fritos.

¡Esa será la razón original por la que el estudiante revolucionario no podrá matar! Porque el esbirro comía huevos fritos, razón única y suficiente, de ahí debía deducirse que era un ser humano. Si en lugar de huevos fritos hubiera comido salchichas o “calvasá”, se le hubiera podido asesinar.

Pero lo más grandioso fue cuando Kalatozov nos solicitó al músico Carlos Fariñas y a mí, que hiciéramos una canción, que debía cantar un viejo trovador. Debía ser una canción triste, pero optimista, antigua, pero contemporánea, muy cubana pero universal.
Escribí la tal paradoja trovadoresca, y Fariñas hizo la música extraordinaria. Grabamos el Play Back con un viejo trovador campesino que vivía en la ciudad, al que llamaban El Madrugador. La grabación quedó hermosa, y le entregamos la cinta del play back a Mihail Konstantinovich. El pondría esa canción en la boca del viejo actor que tuviera las venas y las arrugas del personaje de Heminghway en El Viejo y el Mar –personaje y autor preferidos de Kalatozov y Evtuchenko-.

Llegado el dia de la filmación, Kalatozov –en este caso Bela Mirónovsna, director asistente de Kalatozov y esposa de Urusievski- tenía que buscar un Spencer Tracy vivo en La Habana, con cara de viejo pescador que se pasea por la Rampa con su guitarra y canta canciones tristes pero optimistas, antiguas pero contemporáneas, locales pero universales, y con el rostro convertido en mapa de venas y arrugas. Naturalmente, no apareció el actor, ni un extra semejante, pero Kalatozov se enamoró de un anciano tambaleante, borracho como una uva, como una uva borracha, desdentado y sin prótesis, que no sabía tocar guitarra, ni sostenerse al tronco de árbol donde ninguna niña podría grabar su nombre henchida de placer.
Mihail Konstantinovich lo vislumbró, dejó a un lado la cinta del play back preparado para la ocasión, y dió la orden al equipo, sentó al viejo en un cantero del Edificio Radiocentro donde iban a filmar, tomó la guitarra, se la espetó al viejo en sus manos y ordenó:
-Canta, viejo, canta.

El resultado de dicha filmación nos llegó del laboratorio: Un hermoso y complicado plano filmado por Urusievski donde el anciano borracho desdentado que no podía articular palabra ni tocar con coherencia unas maracas.
Kalatozov lo puso en nuestras manos y en las de la infeliz editora soviética recién llegada que no conocía absolutamente nada de otra fonética que no fuera la eslava, la dócil Lida, con la encomienda:

-Pónganle una nueva canción en la boca a este viejo con temperament.

Aun no se habían inventado los programas digitales, y ningún trucaje creíble podía con la hazaña.

La solución fue sentarme durante semanas con la dócil editora Lida afonética, en una moviola rusa, una especie de sputnik con pedal de máquina de coser Singer, y ver en la pantallita la boca del viejo Spencer Tracy sin dientes, sin dicción, sin palabras , descifrando su fonética y anotando:

Ierevevuvé zizá
Ierebe mommer zizá
Atieretú….

Sílabas copiadas por las consonantes a veces, por los finales, vocales, ninguna ley.
Hasta construir una estructura de pausas, que implicaban algún ritmo, y convertir los fonemas en palabras coherentes, y luego enlazar dichas palabras rellenando espacios breves intermedios, hasta lograr que fuera un texto triste pero optimista, viejo pero contemporáneo, cubano pero universal…y ODIAR, ODIAR, ODIAR el maldito instante en que a Mihail Konstantinovich se le ocurrió plantarle la guitarra al viejo borracho y desdentado.

-Viejo, canta.

Y Carlos Fariñas le puso la música al nuevo engendro de mi texto, y grabamos con otro trovador, porque ya nuestro Madrugador había fallecido. Y salió este texto:

“Quieres volver quizás
piensas en mí, quizás
llores por mí

- quizás así eres tú -.

Hoy clamas por perdón
Y cantas tu canción,
De una música tal
Que pretende lograr
Que yo pueda olvidar
Tu traición.

Mas no comprendes hoy
Que tardas al volver
Y no puedo olvidar
Que me hiciste llorar
No sabré perdonarte.”

Actualmente, esta canción está impresa en los programas de Conciertos de Guitarra de Carlos Fariñas, con el delicado título de “CANCION TRISTE”.

Hasta aquí, algunas memorias de nuestro querido director de SOY CUBA, cuarenta años después de su fracaso en 1963, convertida en exitoso boom de mercado, publicidad y crítica, rescatada por Martin Scorcese y Francis Ford Coppola, ya que el mundo gira, la vida también y en dirección contraria. Y lo que antes era arte malo, después de la caída del Muro de Berlín, es arte clásico, por aquello de “muerto el perro se acabó la rabia”.
Otras memorias están por escribir.

Escribir, por ejemplo, agradecer a Kalatozov y a Urusievski haber conocido personas como Konstantin Símonov, Tatiana Samoilova, Andrei Batalov, Andrei Tarcovski, Lubimov y su teatro Taganka, Mijail Rom, Gregory Chujrai, el pintor Tishler, al cantautor Bulat Akudjava, Mijail Konchalovski, Nikita Mijalkov y decenas de otros que llegaron a ser excelentes amigos. Y que además conocí a la cantante Ima Sumac, al cosmonuta Gagarin, al poeta chileno Pablo Neruda. Y la fastuosidad del Palacio del Kremlin, y la Galería Tetriacov, el Museo Pushkin, la casita de Kandinsky, el Museo Ermitage y el Palacio de Invierno

Yo, a mi vez, les presenté, en el propio Moscú, al que llegó a ser el puente traductor de nuestro guión bilingüe, el magnífico poeta Pavel Grushkó, al músico Carlos Fariñas, al pintor René Portocarrero, a la actriz Raquel Revuelta, y tantos otros,

Kalatozov tenía una gran admiración y estima por Serguei Urusievski, y una fuerte dependencia de trabajo con Bella Mironovna –Belka Fridmann de Urusievski- su directora asistente. Reconocía con extraña docilidad, que Serguei Urusievski era quien únicamente podía llevar a imágenes artísticas cualquier texto que él pusiera en sus manos. Así había resultado en Cuando Vuelan las Cigueñas y en La Carta que no se envió, y fue en Soy Cuba, donde Ururievski podía prescindir de cualquier andamiaje literario, porque él entregaba todo su arsenal de poética visual.

Kalatozov nos animaba muchas veces con sus historias sobre Siberia, o sus andanzas por Hollywood y sus amores con Marlene Dietrich, alguna que otra vez fue con nosotros a algún lugar turístico, aunque nunca se sumó a nuestros paseos al bosque o a la playa. Gustaba de vernos bailar la rumba en su apartamento con Tania Samóilova y el grupo de amigos.

Cuando en la etapa final del guión de Soy Cuba, tuvimos que discutir nuestro guión ante las autoridades de Mosfilm, allí fue que conocí las habilidades y destreza para colocar un proyecto frente a la prepotencia autoritaria. Kalatozov hizo gala de sus mañas oscilantes entre la humildad condescendiente y la arrogancia bien colocada entre citas de sus hazañas y relaciones influyentes. Mientras Evtuchenko podía arrodillarse dramáticamente a jurar que aquel guión era Cuba, con toda su pasión y sensualidad, y yo protestaba contra una visión turística y superficial como las palmeras que bailan rumba en la camisa tropicalista de un turista de Miami. Urusievski callaba, mordisqueaba algún lapiz o un palito cualquiera.
No era Cuba, para mí no era Cuba. Sin ambargo, luego de 40 años de memoria y de olvido, de reflexiones y reconsideraciones. De acusaciones y desprecios, de apostasías y oportunismo, hoy Kalatozov , su equipo: Urusievski, Belka, Marina Volovich, Pavel Grushko, Sasha Calzatei, Boris, Mariagen, Lida, Sharún, Segis Alvarez …representan un cielo recordado, un cielo aun por despejar, pero que la memoria ha bendecido.

Enrique Pineda Barnet (agosto del 2003)
Co-autor del guión de “SOY CUBA”