martes, 21 de febrero de 2012

Estreno en Cuba de "Verde verde", filme de Enrique Pineda Barnet

Cine Cubano

"Verde verde da maduro"

"Mi próximo proyecto se va a llamar La Virgen de la Caridad"

Enrique Pineda Barnet, uno de los maestros de la cinematografía cubana acaba de estrenar Verde verde, uno de los títulos más controvertidos del séptimo arte en Cuba...

Por ADA ORAMAS ESQUERRO
20/02/2012

La versatilidad, unida al talento son las claves del éxito de Enrique Pineda Barnet, quien posee un horizonte infinito de creatividad como realizador cinematográfico y, además, suma veinte títulos entre largometrajes y cortometrajes. Se ha desempeñado como guionista de cine y televisión, a lo cual une su labor de dramaturgo, autor de obras de danza y ballet, profesor universitario, actor y locutor.

Su filmografía ha proporcionado al cine cubano títulos convertidos en íconos de diversos géneros, entre los cuales sobresalen Giselle, de 1961, un filme que inscribió en su atmósfera el lirismo de la obra y la maestría de la prima ballerina assoluta Alicia Alonso; y La Bella del Alhambra, 1989, la expresión cimera del musical en la gran pantalla cubana, ganador del Goya en 1990, conferido por la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de España, que situó a Beatriz Valdés como una primera figura del género ante el mundo.

Pineda ha sorprendido al público y a la crítica con Verde verde, una denuncia a la homofobia, inscrita en los códigos del cine negro, en la cual engloba una crítica a cualquier manifestación discriminatoria, realizada con la audacia de un adolescente y el análisis de un experimentado realizador, por todo lo cual ocupa un punto focal en los juicios de críticos, especialistas, cinéfilos y espectadores, con opiniones encontradas acerca de su crudeza, y las gradaciones de su erotismo, sin que nadie ponga en duda la gran calidad de la puesta en pantalla que se aviene a las corrientes más vanguardistas del género, con imaginación, intencionalidad y un nivel actoral de alto relieve. El filme se exhibe hasta este miércoles en el Chaplin y, desde el jueves en el Cine 23 y 12, hasta la otra semana.

UNA LUCHA CONTRA EL ODIO

—¿Cuál es la tesis que esgrimiste en Verde verde?

—Me baso en que el odio conduce a la muerte, por esto la película plantea la lucha contra el odio. Y antes de comenzar la filmación, lo primero que hice fue operarme del odio: sacar de mi corazón, de mi pecho de mi vida hasta el último vestigio de odio.

“Ese es el objetivo esencial de mi tesis y hacer reflexionar a la gente en una denuncia a los homofóbicos y exigir el derecho de cada cual a su preferencia sexual, a ejercer su voluntad en cuanto a esta preferencia.

“Esa es una reflexión necesaria en nuestro país donde existe una homofobia muy fuerte, producida por un machismo enfermizo, que también se manifiesta en la discriminación de la mujer. Existen otras discriminaciones como la racial que persiste todavía, aunque no parezca posible.

“Me refiero a la mentalidad de algunos, porque en los papeles, en la Constitución están plasmadas leyes que defienden el antirracismo, y combaten cualquier tipo de manifestación contra la discriminación de la mujer y a proclamar su derecho a la igualdad, pero estos pensamientos están presentes en la conciencia y en la cabeza de personas con mentes retrógradas, aunque no reconozcan que lo son”.

BAJO LA PIEL DE UN MACHISTA ENFERMIZO ESTÁ UN HOMOSEXUAL REPRIMIDO

—¿Cómo podría resumir su actitud ante la vida?

—Ellos actúan con hipocresía, portan máscaras para ocultar sus verdaderos pensamientos; dicen una cosa, piensan otra y hacen otra. Esa doble moral es una característica de quienes no admiten la diversidad en ningún sentido. Mientras el machismo es más fuerte, está encubriendo la debilidad, la actitud condenatoria de un homosexual reprimido y de ahí la frase: “Verde verde, da maduro”.

“En la política ocurre igual, por eso me remito a Lenin, porque el extremismo es el peor mal desde el punto de vista ideológico y esto lo denunció Lenin cuando dijo que registra el interior de un extremista y verás un oportunista. Y yo pienso que cuando escarbes en la piel de un machista enfermizo, encontrarás un homosexual oculto, pero vivo”.

LOS HETEROSEXUALES CONVIVEN CON ELLOS SIN PROBLEMAS Y SIN FOBIAS

—¿Cómo asimilan esta preferencia sexual los heterosexuales en general?

—El heterosexual no tiene problemas, porque quien tiene una vida más equilibrada no adopta posturas homofóbicas. Conozco a hombres heterosexuales que son capaces de convivir con homosexuales encantados de la vida, porque no los distancian ni les molestan, no les huelen mal, porque no están lastrados por fobias. Pero hay hombres machistas y mujeres machistas igualmente que los repelen.

LOS ACTORES MOSTRARON MIS PERSONAJES EN SU DIMENSIÓN EXACTA

—¿Cómo descubriste a Carlos Miguel Caballero, el actor que encarnó al más joven de los protagonistas?

—Lo seleccioné en un casting hace más de veinte años para un proyecto de una película que no llegué a realizar nunca. Se titulaba La diversión y no la llegué a filmar por extremismos. Me la censuró alguien, de quien no diré su nombre, porque no vale la pena.

“Carlos Miguel elaboró su personaje con pasión, como yo lo había concebido, pienso que logró una actuación convincente e inteligente. Héctor Eduardo está en una categoría superior, es un actor que impresiona por su desdoblamiento, posee una madurez extraordinaria. Ambos mostraron mis personajes en su dimensión exacta y, a veces, fueron más allá.”

FARAH MARÍA DEJA HUELLA PORQUE ES MUY SENSIBLE

—¿Cuál es el simbolismo de la dama seductora que con tanto acierto interpreta Farah María?

—La concebí como una especie de fantasía, de ensoñación del adolescente con complejo de Edipo. Era esa imagen de los primeros años de vida del muchacho, era su ideal y no le per-mitió acercarse a otra mujer, porque resumía su ilusión.

“Estoy de acuerdo con tu criterio de que Farah María dejó su huella en la película y logró hacerlo porque es muy sensible. Quedó muy impresionada cuando vio la escena del personaje de Carlos arañando la pared, pues estaba tratando de descifrar la magnitud de la atracción que ella ejercía sobre él, me dijo que sintió el deseo de ese hombre y se impresionó tanto que tuvo que cerrar la puerta impactada por la fuerza de su sentimiento”.

“ME ALEGRA EL IMPACTO CAUSADO POR LOS EFECTOS ESPECIALES”

—El intenso ritmo de la película adquiere mayor relieve con los efectos especiales, ¿podrías referirte a ellos?

—Son muchos, en realidad, tanto los realizados con la cámara como con la computadora, han aportado sus conocimientos, experiencia e imaginación y se ha logrado un conjunto de efectos para realzar los momentos de clímax, incluso en el flash back, intencionalmente reiterativo, de los acusadores, casi monstruosos, con imágenes distorsionadas, en una burla cruel, que lleva al personaje de Carlos a una situación límite.

“Utilizo determinados efectos especiales, con la complicidad de la música y de contrastes de luz y sombra, porque los oscurecimientos también contribuyen a la atmósfera de la película. Produzco efectos que concilian la ilusión y la fotografía. Son técnicas que me parecen algo habituales, pero me alegro de su impacto”.

EL PÚBLICO ES MÁS INTELIGENTE, MÁS SENSIBLE Y CON MAYOR PERSPECTIVA QUE NOSOTROS”

—¿Cuál es tu opinión acerca de la acogida del público a Verde Verde?

—Ha sido buena. Muchas personas decían que el público no iba a entenderla y algunos repitieron los criterios de las agencias publicitarias de otra época, quienes afirmaron que el público tiene siete años de edad. Pero yo no estoy de acuerdo con semejante afirmación. Por eso, me remito a unas palabras pronunciadas por Dorticós cuando dijo: “al público no hay que bajar, al público hay que ascender. El público está más arriba que nosotros”. Yo pienso que el público es más sensible, más inteligente y posee mayor perspectiva que nosotros.

—Antes de despedirnos, Enrique, ¿podrías darme un anticipo acerca de tu próximo largometraje?

—No puedo hablarte de eso todavía. Se va a llamar La Virgen de la Caridad. Y la mantengo como un absoluto secreto.



Fuente: Cubahora