miércoles, 25 de enero de 2012

Filme cubano "Verde verde" se estrenará en cines el Día de los Enamorados

Enrique Pineda Barnet: «Verde verde da maduro»

Por Mildrey Ponce

Para Enrique Pineda Barnet, Premio Nacional de Cine 2006, el versículo bíblico «ama a tu prójimo como a ti mismo», resume a su más reciente película: Verde verde, una atrevida y desgarradora historia que aborda como temática fundamental la homofobia y que llegará a todos los cines del archipiélago a partir del 14 de febrero; una feliz coincidencia para este realizador cubano, al celebrarse en esa fecha El día de los Enamorados.

Al decir de Pineda, el guión del filme parte como raíz esencial del corto audiovisual First, filmado por él hace una década y del cual siempre aspiró convertir su argumento en un largometraje, un hecho materializado con esta nueva entrega del célebre director.
Sobre las motivaciones y algunos detalles del proceso de realización de Verde verde, el realizador de La Bella del Alhambra conversó con Cubanow.

Sabemos que en la Cuba de hoy hablar del tema de la homosexualidad aún es polémico, ¿qué lo motivó a llevar esta historia a la gran pantalla, y que mensaje pretende dar?

En mi película el tema de la homosexualidad está presente, pero también están presentes otros conceptos, porque la homosexualidad no es un hecho aislado. Yo estoy tratando el asunto de la enfermedad del odio contra el amor; el odio es una enfermedad terrible, que se padece demasiado en la humanidad, el odio es como un cáncer, el odio es un sentimiento, por llamarle sentimiento, que no merece ni siquiera ese nombre, todos los odios son enfermedades, todas las fobias son enfermedades.
Entonces pudiéramos decir que la película es sobre la homofobia, pero no le voy a dar prioridad temática a la homofobia, por lo que también digo que es sobre el odio al amor, al amor que es ese sentimiento maravilloso. Dios dice «amaos los unos a los otros» y «ama a tu prójimo como a ti mismo», ese «ama a tu prójimo como a ti mismo» es mi bandera en esta película Verde verde.
Mi película es una historia de amor y de odio, es una historia de odio contra el amor que siempre conduce a un exterminarse a sí mismo. Por ahí anda el tema de esta película, lo que me motivó para hacerla es mi vida entera, desde mi infancia, desde mis preferencias y desde mis decisiones básicas en la vida.

¿Por qué ese título? ¿Algún significado encierra Verde verde?

Se llama Verde verde, porque un alumno me dijo una vez, maestro, todo lo que es verde, demasiado verde, se vuelve maduro, es decir, que los extremos se tocan, que cuando llegamos a un extremo de algo, terminamos en el lado opuesto.

Sobre el trabajo con los actores, fundamentalmente los protagonistas, Héctor Noas y Carlos Caballeros, se siente satisfecho con el desempeño de ambos?

Verde verde tiene sus raíces en un corto que hice en 1997 que empecé a hacerlo en Puerto Rico. Es un corto de 10 minutos que se llama First. Fue mi primer corto digital y lo protagonizó Héctor Noas.
Noas era un alumno de actuación muy destacado en aquel momento, y él me hizo este personaje, que es un personaje único, es un monólogo convertido en diálogo, es un hombre frente al espejo, discutiendo el tema de la culpa.
Ese tema de la culpa me condujo inevitablemente al concepto de Verde verde. Pasaron muchos años para que yo pudiera volver hacer otra película en Cuba. En 1989, había tenido la experiencia victoriosa de La Bella del Alhambra, que se consideró la película más grande de taquilla que tuvo la pantalla cubana, tuvo dos millones de espectadores, en las dos primeras semanas de proyección, y toda la crítica experimentada a su favor. Obtuvo premio en todos los lugares donde se estuvo exhibiendo en esos años hasta tener 42, entre ellos el premio Goya, primer premio Goya para una película de América Latina y en el Festival Latino de Nueva York. Pero luego de este éxito estuve muchos años sin filmar en el archipiélago.

Yo necesitaba hacer First, era una cosa que me venía desde dentro del alma: buscar, pelear con el tema de la culpa. Cuando regresé a Cuba, por mi propia cuenta, lo filmé con Héctor Noas, y me quedé con eso hasta que en el 2006 me dan el Premio Nacional de Cine, y en ese momento me preguntaron qué película quería hacer. Para ese entonces vi más apropiado hacer una película sobre el conflicto principal de la familia cubana, que es la división, la separación cruel e injusta de la familia cubana, hice esa película que se llama La anunciación y era también una semilla de First.

Al volvérseme a preguntar que quería filmar, sentí que era la oportunidad de hacer Verde Verde, esta película que culmina lo que yo estaba buscando en First y a mi disposición, una vez más, estaba Héctor Noas, que a veces me dicen que es mi actor fetiche, y es un actor muy querido, porque es un gran actor, porque es un actor de gran altura.

Nos costó mucho trabajo encontrarle la contrapartida a Héctor. Hicimos un casting muy largo, en Cuba, en los Estados Unidos, y finalmente encontramos a este actor cubano, que vive fuera del país: Carlos Miguel Caballero, quien tiene una formación más o menos semejante a la de Noas. Ambos estudiaron en el Instituto Superior de Arte, forjados con mucho esfuerzo, con mucho sacrificio y han probado sus alas fuera de Cuba en muchas ocasiones. Héctor por España, Carlos Miguel por México, por Estados Unidos, inclusive en Brasil, y ahí tenía la pareja ideal para los protagónicos.

Una de las actuaciones especiales de la película es interpretada por Farah María, una de las voces más destacada de la canción popular cubana en décadas pasadas. ¿Cómo es que llega al papel? ¿Tenía Farah alguna experiencia anterior en el cine?

Para Verde verde necesitaba otra persona, que no era exactamente un personaje actoral, era un personaje simbólico, muy significativo, un personaje que se llama «La dama seductora», y pensé en todas esas estrellas internacionales, que fueron famosas en los años 50, pero que siguen teniendo un lado sexy, un lado atractivo, que representara seducción y vi a Farah María, una estrella popular en los 60, fue una estrella del escenario, de la gracia, de la música popular con mucho encanto y sexy, realmente vimos que ella sigue siendo una Dama Seductora y entonces pude lograr que aceptara este papel a pesar de que yo sepa, no tenía ninguna experiencia actoral. Ella me entendió muy bien e hicimos muy buena mezcla enseguida.

¿Sobre el equipo de realización que trabajó en Verde verde que nos puedes destacar?

El staff de Verde verde fue para mí muy importante, tengo un productor con el que estuve muchos años queriendo filmar, con él hice La anunciación y ahora Verde verde que es Santiago Llapur, Raúl Rodríguez, que es mi director de fotografía desde que comencé a hacer cine, desde mi primer documental que fue Aire frío hasta el presente, un operador de cámara maravilloso, un niño que vi crecer, y que ha sido mi alumno más cuidadito en ese sentido y al mismo tiempo un alumno muy fervoroso: Pablo Massip, hijo de un amigo cineasta entrañable, José Massip.
Tuve la fortuna de tener como diseñador de banda sonora a Osmani Olivare, un joven de extraordinarias cualidades, de una sensibilidad poética para el manejo del sonido, Pedro Suárez como editor también un joven con una fuerte experiencia en este campo, muy experimental, muy de búsqueda, muy inquieto y tuvimos en la dirección de arte a Nieves Laferté, que trabajó junto con Alain Ortiz, un escenógrafo también muy inquieto. Me salió un staff muy bueno, también encontré a Raúl García Riverón, un director asistente magnífico.
Pude contar con una colaboración destacada de Gustavo Herrera el coreógrafo, que ha trabajado las coreografías de mis películas desde La Bella dek Alhambra hasta el presente y con la música de Juan Piñera, que es un músico muy experimentador que viene desde la banda sonora de First.

En la película destaca la plástica como un elemento fundamental en la atmósfera y la ambientación, esta particularidad se refleja también en tu anterior filme La anunciación. ¿A qué artista recurriste en esta ocasión?

Las fórmulas son diferentes, yo siempre busco en la plástica. En esta película es muy importante porque yo había visto las pinturas de Rocío García, una pintora cubana extraordinaria, es una gran maestra, muy actual, muy revolucionaria en su quehacer. Cuando anteriormente vi su exposición que se llamaba Hombres machos marineros, me quedé tan impresionado que yo dije, tengo que trabajar con pinturas de esta señora, hablé con Rocío y le propuse trabajar en el filme.
La pintura de Rocío en esta película, un poco que dialoga con el mismo guión de la película, a través de sus cuadros, sus pinturas se intercalan como una especie de apoyo gramático visual.

¿Cuáles son los proyectos inmediatos de Pineda Barnet?

Tengo dos o tres cosas que están proyectadas, pero no sé cual de ella va a encausarse primero. Tengo como proyecto un largometraje que es Aire Frío, de Virgilio Piñera, que yo hice el documental de su primera puesta en escena en el mundo en 1963. Tengo también otro proyecto que está inspirado en una noveleta de Rosa Ileana Boudet, que se llama Nora@ dirección equivocada, partiendo de la Nora de la Casa de Muñecas, del sueco Ibsen, pero una Nora muy contemporánea, muy peleona, muy luchadora, los guiones están hechos, si viene un impulso me decido, solamente tengo que elegir.

En los últimos años lo hemos escuchado en cada intervención ante la prensa sobre su actitud de prescindir. Si pudiera hablarnos como una enseñanza de esta condición que tanto defiende y como se relaciona con su trabajo.

Hay que tener esto bien claro. Prescindir no es empobrecer, no es carecer, prescindir es el acto voluntario de no necesitar, por ejemplo no estuve en el Festival de Cine de La Habana, porque prescindí de él, no quise estar, simplemente cuando me dijeron, tú quieres participar en el Festival, yo dije no, quiero poner mi película fuera del Festival porque no me interesa la competencia, ni la pelea, no tengo ganas de pelear, yo creo que es un refuerzo de la voluntad.
Cuando digo prescindir, no digo empobrecerse, carecer, sino no necesitar, una manera de desprenderse también. Todo lo que me sobra lo saco, lo quito. Es muy agradable prescindir, se siente uno fuerte.

Fuente Cubanow