viernes, 13 de octubre de 2017

Homenaje: "cosas mínimas"

Hilda Roo
Hoy por hoy, a 2017 años cargados de grandiosas efemérides, el más  mínimo, insignificante grupo social, tiene recuento, un diario, un leve boletín: ayer, dos dias atrás, un día como hoy ocurrió…El ICAIC no tiene dónde anotar sus memorias pequeñas, las cosas mínimas que hacen grande la vida. ¿Quién las recordará a partir de ahora?
Habrá que avisarle a Hilda Roo.
Enrique Pineda Barnet, La Habana.

Nota de Cubacine aquí

lunes, 9 de octubre de 2017

Condecoración de Enrique Pineda Barnet, Caballero de la Orden ’’Artes y Letras’.

    Este martes 26 de septiembre, en presencia de numerosos invitados del mundo del cine y de la cultura cubana, el Embajador de Francia en Cuba, Señor Jean-Marie Bruno, entregó las insignias de “Chevalier de l’Ordre des Arts et des Lettres” al gran realizador cubano Enrique Pineda Barnet.
    Enrique Pineda Barnet


    Esta ceremonia fue la ocasión de volver a abordar la carrera y la importante obra del cineasta, así como los numerosos premios que han acompañado su trayectoria.
« Mi verbo es puentear: vivo para reunir territorios, personas, amores, afectos, familias. Vivo para acercar no para distanciar; para tender puentes, no para levantar muros ».
El autor de estas palabras, Enrique Pineda Barnet, guionista, cineasta y documentalista, es reconocido como uno de los más importantes del panorama cubano. Autor de más de 25 películas, Enrique Pineda Barnet marcó la historia del cine cubano. Sus obras más conocidas incluyen Soy Cuba (1964), Giselle (1964) y La Bella del Alhambra (1989).
Ha sido laureado en numerosas ocasiones por la calidad de sus películas. Su filmo La Bella del Alhambra fue multi-premiado en festivales internacionales. Recibió el Premio Goya de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España y fue seleccionado como aspirante al Óscar en la categoría de Mejor película extranjera.
Además, como fundador de la Sociedad Cultural Nuestro Tiempo, del Teatro Estudio, de la Escuela Profesional de Publicidad, y de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), Enrique Pineda Barnet es una figura esencial de la vida cultural cubana.
Por ello, ha sido condecorado con la Medalla de la Cultura Nacional así como la Medalla José Manuel Valdés Rodríguez de la Universidad de La Habana.
En 2006, el Ministerio cubano de Cultura y el Instituto Cubano del Arte y de la Industria Cinematográfica (ICAIC) le entregaron el Premio Nacional de Cine, premiando el conjunto de su carrera y de su obra.
En 2016, Enrique Pineda Barnet recibió el Coral de Honor durante el 38vo Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano.
En Francia, la obra de Enrique Pineda Barnet suscita un interés creciente como lo demuestran estudios universitarios de los últimos años (tesis de Sebastián Pruvost, en 2015 de la Universidad de Borgoña), la difusión de sus películas en París (durante el Mes de la cultura cubana, mayo de 2016) o la proyección de Soy Cuba, película de la que fue el coguionista, a través del canal televiso Arte.
Con esta condecoración de “Chevalier de l’Ordre des Arts et des Lettres”, la Ministra francesa de la Cultura honra a este extraordinario realizador cubano.
Para leer el discurso del Embajador, pusar aquí.
Fuente: Embajada de Francia en La Habana.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Cineasta cubano Enrique Pineda Barnet, Caballero de las Artes y las Letras.

En la infancia, soñaba tener, para mi solamente,
Un planeta, un asteroide,
Donde cultivar para siempre una rosa.
Pero la vida no me permitió ser ese pequeño príncipe.
De adulto, no alcancé a librar batallas de capas y espadas.
Ahora de adulto, muy adulto, casi tarde,
El Gobierno francés me otorga esta emblemática condición que agradezco y prometo cumplir,
Caballero de arte, de estética y de ética
Para lanzar la flecha al horizonte.


Muchas gracias,

Enrique Pineda Barnet.

EMBAJADA DE FRANCIA, EN LA HABANA
Septiembre 26 de 2017

miércoles, 10 de mayo de 2017

El juicio de la quimbumbia de Pineda Barnet

Por Rosa Ileana Boudet
narradora y crítico teatral cubana

Al fin, revisada por su autor, El juicio de la quimbumbia, de Enrique Pineda Barnet, está disponible en Amazon. Recibe una mención en el Concurso Casa de las Américas 1964 –cuando este hacía público esas selecciones–  y se ha mantenido inédita y sin representar desde entonces.
En el teatro cubano, el juicio  es una tradición como la del velorio. De la festiva acusación al danzón en el bufo El proceso del oso, de Ramón L. Morales (1882) a la diligencia judicial en La sombra, de Ramón Sánchez Varona (1937), el lector sabe que hay juicios  en Falsa alarma(1948) de Virgilio Piñera,  El caso se investiga(1957), de Antón Arrufat, El juicio de Aníbal (1958), de Gloria Parrado y en Los perorantes (1957), de Ezequiel Vieta, entre otras, por no hablar del juicio supremo, el del programa radial más popular,  La tremenda corte. En La crónica y el suceso, de Julio Matas, publicada ese año, el  Autor-personaje no puede escribir el tercer acto porque ha sido asesinado  y la Audiencia es un “tinglado” improvisado de la obra que nunca llega a terminarse.
Pero quizás ninguno tan exuberante y surrealista como el de Barnet donde el mismo lugar de la acción se difumina entre sala de justicia y hospital que hace decir/ pensar al  ESCENÓGRAFO: “ ¿Esto es la sala de un tribunal de justicia? ¿Es un hospital o es la capilla de un convento? Es una cárcel de provincia o el garito de una casa de juego?"
Si sumamos intervienen  más de setenta personajes, es un gran espectáculo que utiliza copiosos medios: desde la participación del público a la incorporación de títeres, dobles, baile, pantalla de cine para proyectar filmaciones, entre otros. 

Enrique la escribe en 1958 y la lee en el recién inaugurado Teatro Estudio, cuatro años después de su participación como actor en el montaje de Lila, la mariposa, de Rolando Ferrer, dirigido por Andrés Castro en Las Máscaras, con un reparto formidable y escenografía de Raúl Martínez. Se dice fácil pero un comienzo así es una marca.   De esos años data su relación con la Olympia de la obra: Olga Connor (Olga Fernández Villares entonces), responsable de su recuperación actual. Las cartas intercambiadas entre Violín (Enrique) y Olympia (la enfermera lírica del texto) en la edición, recrean aspectos de esa amistad y de la obra que Olympia  sintetiza como "aspectos de la locura cubana". 
Pineda Barnet me ha enviado estas notas sobre de la pieza.
 Los jueces están juzgando un acto de revuelta, que el fiscal presenta, pero en la forma en que el autor desarrolla el juicio, hay una lentitud cruel, una ironía justiciera en los trámites y la cantidad de peripecias.
Aquí se ve la alternativa entre los leales a una causa y los que la traicionan. Hay la crueldad de jueces, fiscal y policías, pero también de lapoblación. Entre la rumba y la comparsa, se busca la justicia y la humanidad, sin que haya éxito. Lo más importante es el desarrollo, con tantas acotaciones para la escenografía y los actores que da la impresión de un filme en ciernes. Pero no hay tal, es drama purísimo, que convierte a los actores en público y al público en actores.”

Con mucho acierto, Norge Espinosa señaló en la presentación habanera del volumen, su vínculo con la experimentación de esos años. 

Era un momento en el cual el teatro cubano iba entrando de lleno en una discusión que luego estallaría de modo espectacular: ese debate entre realismo y nuevas tendencias que apelaban al absurdo, a la crueldad, al teatro documental, al surrealismo, que desató enconadas discusiones y, lamentablemente, terminó con el corte abrupto que en los años 70 desterró gran parte de lo más provocador de nuestros escenarios.
1964 es el año de Maité Vera con Las yaguas y José Ramón Brene con El gallo de San Isidro y Fiebre negra, también del estreno de Contigo, pan y cebolla, de Héctor Quintero. El momento en que  autores “de transición” reconsideran y reformulan sus presupuestos con amargo escepticismo. Carlos Felipe en Los compadres y Rolando Ferrer en Las de enfrente. Se publica Los mangos de Caín, de Abelardo Estorino y en la Casa de las Américas se realiza una mesa redonda sobre el ¿Teatro actual?  El juicio de la quimbumbia nace en esa encrucijada y plantea, fuera del teatro de cámara o el costumbrismo, retos entonces insalvables ya que los grandes montajes de los sesenta (de El baño de Mayacovski a El círculo de tiza caucasiano, de Brecht), van quedando atrás por razones fundamentalmente económicas. Pero no estoy segura de que por ese motivo haya pasado inadvertida durante estos años. 
De lo que estoy segura es que son muchísimas las obras inadvertidas y/o nunca publicadas. Soy responsable de una de estas porque cuando leí Cambula, otra obra  excelente de Pineda Barnet, preparaba una antología de obras cubanas sobre el tema de la mujer donde estaba también Ana, de Ignacio Gutiérrez y muchísimas otras. Pero la editorial canceló el proyecto y yo la olvidé. Ana se representó dirigida por Dumé. Quizás  pueda rescatar Cambula como ha hecho Olympia o las nuevas Olympias reparen en los vacíos que otros dejamos. 

martes, 11 de abril de 2017

Presentación del libro "El juicio de la quimbumbia", de Enrique Pineda Barnet.

"El juicio de la quimbumbia"
TEATRO, DE ENRIQUE PINEDA BARNET  (1961)
Mención Casa de las Américas 1964.
Presidente del Jurado Vicente Revuelta
Recomendada para su publicación por el jurado y Haydee Santamaría.
Mención Honorífica Casa de las Américas, Cuba, 1964, se publica ahora por primera vez, con la revisión de su autor.

Está basado en un juego popular de los niños de Cuba, pero aquí hay un solo niño y el resto de los casi cien personajes, muy populares, están en un salón de justicia o quizás dentro de un hospital. Los jueces están juzgando un acto de revuelta, que el fiscal presenta, pero en la forma en que el autor desarrolla el juicio, hay una lentitud cruel, una ironía justiciera en los trámites y la cantidad de peripecias.
Aquí se ve la alternativa entre los leales a una causa y los que la traicionan. Hay la crueldad de jueces, fiscal y policías, pero también de la población. Entre la rumba y la comparsa, se busca la justicia y la humanidad, sin que haya éxito. Lo más importante es el desarrollo, con tantas acotaciones para la escenografía y los actores que da la impresión de un filme en ciernes. Pero no hay tal, es drama purísimo, que convierte a los actores en público y al público en actores. 

LE INVITAMOS A LA PRESENTACIÓN DEL LIBRO
EN “FRESA Y CHOCOLATE”  Calle 23 entre 10 y 12 La Habana, Cuba. 
EL PROXIMO JUEVES 13 DE ABRIL  DE 2017, A LAS 11 AM
POR NORGE ESPINOSA, 
JUNTO A OLGA CONNOR Y ENRIQUE PINEDA BARNET

jueves, 9 de marzo de 2017

MARZO ES UN MES DE CONMEMORACIONES DEL CINE CUBANO,


HOY NOS REUNIMOS PARA VOTAR, AL FIN,POR EL PREMIO NACIONAL DE CINE 2017
Y HA RESULTADO:

RAUL RODRIGUEZ CABRERA

Y TAMBIÉN HEMOS LOGRADO 4 PREMIOS EXAEQUOS:

MAGALY POMPA
VIOLETA COOPER
HILDA ROO
PACO PRATS

LA FELICIDAD QUE OTORGA HACER JUSTICIA, NOS BAÑA DE ALEGRÍA.

enrique pineda barnet
la habana, 9 de marzo de 2017

lunes, 2 de enero de 2017

YA ES EL 2017,

SEAN FELICES, SEAMOS FELICES, HAGAMOS FELICES A LOS DEMÁS,
TENDER PUENTES SIEMPRE ES HERMOSO. DERRIBAR MUROS ES CONSTRUCTIVO.

enrique pineda barnet
La Habana, 1 de enero de 2017