jueves, 15 de febrero de 2018

'25 HORAS', de Carlos Barba Salva a Cannes.

'25 horas' cortometraje de Carlos Barba Salva, seleccionado para el SHORT FILM CORNER del Festival de Cine de Cannes 2018. Con Isabel Santos, Enrique Pineda Barnet, Alicia Bustamante.

la habana

miércoles, 14 de febrero de 2018

El cuerpo,

ese estuche-sorpresa
Tiene rincones secretos de placeres insólitos,
Protuberancias insospechadas, cavernas infinitas
Allí, donde en penumbras convulsa una sensible lágrima,
Donde eyacula una cuerda vibrante,
Allí pulsa, percute, grita
El alarido de la plenitud. 

enrique pineda barnet
la habana

viernes, 2 de febrero de 2018

ONCUBA: "CARLOS BARBA, ISABEL SANTOS, 25 HORAS..."


Isabel Santos, Carlos Barba Salva y Enrique Pineda Barnet en el estreno del corto 25 Horas en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana. Foto: Ira Hidalgo
Por Eric Caraballoso -25 enero 2018

Una mujer regresa a Cuba luego de varios años de ausencia. Lo hace para cuidar a su padre, ya anciano y enfermo –quien tiene un propósito que ella desconoce–, y descubrir un país distinto del que partió.
Este es el argumento de 25 horas, filme dirigido por Carlos Barba Salva y único cortometraje cubano en concurso en el pasado Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana.
Con este proyecto, Carlos –guantanamero enrumbado en Los Ángeles, California– debutó en el terreno de la ficción con el respaldo de experimentados como Isabel Santos y Enrique Pineda Barnet.
Sobre las motivaciones y derroteros de su película, el realizador conversó con OnCuba.
¿Qué te impulsó a filmar 25 horas?
Creo que tiene que ver con los deseos de contar una historia donde se mezclaran ambos mundos: el de la Isla y el de los cubanos de afuera. Siempre he pensado que la tierra que le da cobija a un inmigrante es también su patria y he observado a muchos cubanos regresar a la Isla con mucha alegría, pero a la vez extrañando a ese otro país donde fundaron familia, sueños, nuevas vidas. Me interesaba abordar esta arista.
Este es un tema que da para un largometraje pero lo que yo quería (y podía) era rodar un corto de ficción, intentar crear unos personajes complejos desde la sencillez misma de su accionar, con pocos diálogos e incorporando chispazos de cotidianidad en esos veinticuatro minutos de duración. Por eso tuve que escoger símbolos muy justos como la familia, los alimentos, el transporte público, la amistad, la salud y hasta el baile; y ubicar a los personajes en una situación límite y un momento histórico actual: un padre enfermo y una emigrada que extraña su apartamentico en Nueva York pero, ojo, que cuida a su padre.
Hasta ahora habías desarrollado tu obra en el género documental. ¿Por qué salir de esa zona de confort y tomar el camino de la ficción?
Me siento cómodo en el documental pero quería probarme en otras lides, desprenderme un poco de lo que ya había hecho y buscar otros lenguajes, aunque hacer un documental no deja de ser un susto porque entraña una reinterpretación de una figura, de un tema, de una realidad. Pero yo quería asustarme más. Además, ¿a qué cineasta no le atrae dirigir ficción?
El realizador de ficción es un poco mago: redacta un guion en la más absoluta soledad y, con suerte, poco tiempo después los actores asumen sus palabras, les da una casa donde vivir, una profesión, una vecina y un conflicto que defender o vivir. Te digo todo esto con la más absoluta certeza de que 25 horas me quedó con un aliento documental, debe ser que de las zonas de confort no se sale fácil. Cuando me pongo a observar a los personajes con detenimiento o cómo se me ocurrió agregar una secuencia al final después de haber pasado meses del rodaje, ahí está el hálito de documentalista que me persigue y del cual no es fácil desprenderse. ¿Cómo documentas la vida real cuando esa realidad parece ficción cada vez más?
¿Cómo fue el proceso de rodaje y postproducción; cuáles sus complejidades y satisfacciones?
Filmamos con cuatro actores, dos no-actores, un pequeño staff, todos maravillosos, una cámara y una luz. Pasamos un fin de semana encerrados unas cuantas horas el sábado, y otras tantas el domingo, que deben sumar veinticinco en total. Todo lo hicimos en El Vedado y alrededores y tuvimos solamente una localización en Jaimanitas. Le pedí al director de fotografía Carlos Rafael Solís lo que llamé una imagen intermedia, una grisura, un “no fulgor”, y creo que esto refuerza el sentido de la historia, un día en la vida de estos personajes. Hicimos nuestra propia geografía.
Luego en Los Ángeles, con Xperima Productions, terminamos la película. El diseño sonoro y mezcla se hizo en Churubusco, México y estoy muy contento con los compositores Markus Moser y Niuska Miniet que la coronaron con su música. Julioeloy Mesa, un diseñador ya clásico del cine cubano aportó su cartel con una bellísima interpretación gráfica.
¿Cómo fue dirigir a figuras como Isabel Santos y Pineda Barnet?
El día de la premier en el Festival de Cine de La Habana dije que había tenido la suerte de hacer esta película con mi familia, y es verdad. Tuve un dúo de protagónicos de excepción, Isabel Santos y Enrique Pineda Barnet, que son como mi madre y hermano mayor (a Enrique es muy difícil para mí llamarlo padre). Fue una suerte poder contar con ellos. Además, Enrique hacía tiempo que no actuaba y la química con Isabel fue inmediata.
Sin embargo, a pesar de ser figuras con una inmensa obra realizada y de existir una gran familiaridad entre nosotros, desde el día del primer llamado me encontré a dos artistas súper disciplinados, respetuosos, que me dejaron hacer y esperaron mis propuestas a medida que avanzábamos en la filmación. Todos sus consejos quedaron en nuestras conversaciones más íntimas, pero en el set estaban frente a su director, algo que les agradeceré siempre. Lo mismo puedo decir de los actores Alicia Bustamante, que hacía una telenovela en ese momento y en su horario de almuerzo me regaló su presencia, y Carlos Alberto Méndez, que interpreta al joven del papalote.
¿Cómo asumiste el abordaje del tema de la emigración y su tratamiento previo en el audiovisual cubano?
No tomé distancia. Admiro y aprecio las películas cubanas que he visto que abordan esa realidad. La emigración es el drama más sensible que nos ha tocado como nación, la fractura familiar, la lejanía, hasta llegar a las reunificaciones familiares ya sea de un lado o de otro, y me parece lógico que sea un tema recurrente. Sin embargo, me interesaba el personaje que regresa extrañado, que mira el entorno con lupa, que aunque “acepte” esa realidad, la ausculta, hace fotos, se esfuerza por insertarse y después elige regresar al lugar de adopción. Isabel dio muy bien esa complejidad ante las decisiones y el desencanto.
Una persona me dijo: “Las cosas del otro lado tampoco son color de rosa porque hasta el perro se le murió”, porque hay un momento en que la protagonista dice que la llamaron por teléfono para darle esa noticia. Me pareció lógica su interpretación porque no trato de edulcorar las cosas.
Los personajes viven el 17 de diciembre de 2014, la histórica fecha del anuncio del restablecimiento de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Por eso también quise visualizar las opiniones divididas que surgieron después de esta noticia a través de las posiciones de Hilda y de su padre.
¿Cómo viviste el estreno del filme en La Habana durante el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano?
El festival y yo tenemos la misma edad, así que te imaginarás, fue un gran regalo estrenar el corto en La Habana. Pero sobre todo, agradecí la oportunidad de confrontarlo con el público cubano. Recuerdo el silencio y la atención del público en el cine Acapulco la primera noche, cómo la gente interactuaba con la película mucho respeto, con mucho apoyo.
Al final, del lobby a la acera fue muy emocionante, encontré colegas y actores de una generación que yo admiro y tuvieron palabras tan elogiosas. Y al otro día en el cine Yara, que tiene un público también muy sincero, muy dialogador, los espectadores recibieron el cortometraje de una manera muy linda. Como me gusta decir, entendieron el riesgo.
Háblame del recorrido internacional del corto hasta el momento y sus planes. ¿Se podrá ver en otro momento en Cuba?
El cortometraje estuvo en la selección oficial del Latin and Iberian Film Festival en Yale University, en Connecticut; allí fue su premier mundial. Este es un espacio que me interesa mucho, dirigido por Margherita Tortora, gran amante del cine cubano e iberoamericano y que brinda una oportunidad de privilegio a los cineastas. De New Haven me fui directo a estrenarlo en La Habana. Ahora hay conversaciones para exhibirlo otra vez en Cuba, en salas de cine o en la televisión, algo que espero pueda concretarse. Pero como todos los filmes, 25 horas tiene vida propia y también caminará solo.
¿Fue 25 horas el primer paso de un nuevo rumbo creativo en tu carrera?
Eso espero. Nunca he dejado de trabajar, pero es difícil conocer el próximo puerto seguro al que llegaré con mis proyectos, y no solo por el consabido lema de que “el cine es arte pero también industria”. Continúo trabajando con Enrique Pineda Barnet en un guion conjunto que titulamos “Mi Virgen de la Caridad”. Estoy escribiendo también una historia a petición de la gran actriz alemana Hanna Schygulla, que me tiene muy ilusionado, y tengo unas ideas que estoy desarrollando para dos cortometrajes. Sé que estoy tocado por la ficción.
***
Isabel Santos es la protagonista de 25 horas, la Hilda que vuelve a Cuba a cuidar a su padre. Con una carrera reconocida dentro y fuera de la Isla, no dudó, sin embargo, en responder al llamado de Carlos Barba.
La actriz narró a OnCuba cómo y por qué llegó al cortometraje.
¿Por qué apostar por un director sin experiencia en la ficción?
Vamos a comenzar haciendo un poquito de historia: un día, en el rodaje del filme Barrio Cuba, le comenté a Carlos Barba que algunos directores y periodistas se habían acercado a mí para hacerme un documental, un libro… donde contara cómo me hice actriz, y recuerdo que sentados los dos en una escalerita en el Salón Rosado de La Tropical, conversando entre plano y plano mientras sonaban en vivo Los Van Van, le pedí que fuera él quien contara mi historia. Creo que pasaron unos dos meses y como en un acto de magia ya estábamos Rafael Solís y yo en Santiago de Cuba rodando ese hermoso documental que es Mujer que espera.
Un año antes Carlos me había hecho una extensa entrevista para una revista. Tocó a mi puerta recomendado por nuestro amigo en común Humberto Solás, quien me dijo: “Atiéndelo, ese muchacho tiene gran talento”. Han pasado años y aquel muchacho pasó de amigo a integrar mi corta familia, mira tú si lo conozco y quiero.
Yo no hago películas mirando el currículo de un director, las hago porque la historia me tiene que interesar y por el talento que vea en la persona que tenga delante. Eso lo sé captar desde que me siento en la sala de mi casa y leo el guion que me proponen. En el caso de 25 Horas, vi nacer ese proyecto.
¿Cómo fue el proceso de construcción del personaje?
Escuché a Carlos en todo momento, me dejé dirigir. Él puede pedirte cosas como: “ponte estos aretes” hasta: “quiero que salgas o te muevas de esta manera y no de otra”, pues conoce mucho mis películas; como director sabe lo que no quiere y lo que quiere lo tiene clarísimo.
Creo que todos somos un poco ese personaje y construí a Hilda a partir de esa verdad. En un país como Cuba en el que nos convertimos en los padres de nuestros padres, un país que envejece rápidamente, todos somos cuidadores, acompañantes de nuestros seres queridos. Siempre digo que 25 Horas es de esas carreras que haces con el placer de que al final un joven sonriente te mira frente a su primera toma de ficción, sabiendo que venía de liebre a tu lado para que lo dieras todo en una sola vuelta a la pista.
Siendo una actriz reconocida y querida en Cuba, ¿cómo experimentó la recepción por el público en el Festival de La Habana?
El día de la premier tenía primero este corto y después venía otra película mía, Los buenos demonios, de Gerardo Chijona. El final de 25 Horas es muy especial y mira, lloré cuando subieron los créditos. Siempre me emociono mucho cuando al fin se estrenan mis películas, pero también me emocioné por la acogida tan linda que le dio el público. El cine estaba repleto y el aplauso fue grande. Yo sé cuando las cosas gustan y esa noche sentarme pude en la terraza de mi casa y decirle: “Carlos, participar en el Festival de La Habana y tener esos aplausos es el mayor premio”.
Por eso podrá contar siempre conmigo, con mi complicidad, con mi apoyo. Siempre que tenga un personaje para mí, el que sea, ahí estaré.

jueves, 25 de enero de 2018

Héctor Noas, ¨De tu sueño a mi sueño¨

Héctor Noas
08/07/2017 

REPORTAJE

Por: Alexis Mendiola.
Fotos: Lessy Monte de Oca

Desde 1998, el actor cubano Héctor Noas comparte su tiempo de vida y profesión entre Madrid y La Habana. Unas veces más en un sitio que en otro, según las propuestas laborales. Casi siempre, las más interesantes están en Cuba. Sobre todo en el Teatro y el Cine. De España le quedan los trabajos en Televisión Española, durante un año y medio protagonizando la serie “Calle Nueva” y las participaciones en “Cuéntame”, “Comisario”, “Hospital Central” “Arrayán”, “Policías”, “El auténtico Rodrigo Leal”, “Vientos de Pueblo”, entre otros, así como las películas “El asesino dentro del círculo”, “El Hombre de Arena”, “Machín, toda una vida”, “El Baile de San Juan” y una actuación especial en la comedia “Un Rey en la Habana”.

La cercanía con el cine de Cuba, es algo que me produce especial satisfacción, según nos relata, por la diversidad de personajes y temáticas que he tenido que interpretar… Haber podido hacer una película tan enigmática como “La Pared” de Alejandro Gil que demandó de mí un gasto emocional inmenso y poco tiempo después encadenar títulos tan diferentes como interesantes y me refiero a “Los Dioses rotos”, la ópera prima en cine de Ernesto Daranas donde represente un personaje fascinante y atractivo para cualquier actor. Me refiero al personaje de Rosendo, ese babalao (sacerdote o padre de los secretos, consultor espiritual), proxeneta y pasional que comete el error trágico de enamorarse de su prostituta. Es uno de los personajes que más satisfacción me ha aportado en el plano profesional. Incluso me otorgaron el “Premio CARICATO” como Mejor Actor en Cine en el año 2009. Casi a continuación tuve el privilegio de volver a trabajar con mi primer maestro de actuación, Enrique Pineda Barnet en una película que era un deseo acariciado:“La Anunciación”.

Luego vinieron dos títulos indispensables en mi carrera: “Verde Verde”. Una película intensa, arriesgada y necesaria sobre las consecuencias de la homofobia. Esta película demandó una entrega absoluta de mi concentración como actor. Debo decir que es uno de mis trabajos de los que más orgulloso me siento. Poder sentir que de alguna forma estaba aportando un granito de arena al tema de la lucha contra la discriminación por razones de sexo, produce satisfacción. Me dio mucha alegría cuando supe que obtuve un “Premio de Actuación en Brasil” con este personaje. El otro título es la magnífica “Conducta”, también de Ernesto Daranas. Lo que ha resultado de ese trabajo, ya está más que documentado. No puedo decir la enorme lista de premios alcanzados por la película en muchas de sus categorías, pero si te puedo decir que a mí, haber hecho ese “pequeño personaje “dentro de una película de esa grandeza, me ha compensado en muchos sentidos.

El Teatro que te puedo decir, es mi otro gran amor. He tenido la suerte de pertenecer a la compañía de teatro “El Público” que dirige el genial Carlos Díaz, un creador que es capaz de convertir cualquier texto en un espectáculo impresionante. Con él hice “Arte” de Yasmina Reza, “El Público” de Lorca, “Gotas de Agua sobre Piedras calientes” de Fassbinder y “Calígula” de Camus, entre otras obras. Precisamente con estas dos obras llegué a España en el 1998 y eso cambió mi vida. Sí, en España he hecho teatro. Específicamente tres obras. “Historias de Amor”, “La Mar Salada” y “Mísery” de Stephen King. Sobre todo, esta última fue una experiencia más que enriquecedora. Al lado de Beatriz Carvajal, hice una gira por la geografía española disfrutando de ese espectáculo a teatros llenos. Lo último que he hecho en teatro en Cuba, fue con “Argos Teatro” que dirige uno de los directores más talentosos de la actualidad teatral cubana. Me refiero a Carlos Celdrán. Fui invitado para el montaje de “El Tío Vania” de Chejov, en un personaje sencillamente delicioso, el Dr. Mijaíl Astrov. Cada función era un reto que se convertía en un disfrute al lado del resto del elenco. Recibir el “Premio al Mejor Actor Protagónico” en Teatro en este año, ha sido unos de mis retos, conseguido. Constituyo un impulso y estímulo a seguir trabajando en el teatro, ese medio insustituible que casi siempre es tan ingrato por los esfuerzos que hay que llevar a cabo para hacerlo con dignidad. Mis últimos proyectos están enfocados en los dos sitios (España y Cuba). Acabo de terminar una película para Televisión Española, producida por Tornasol Film. Se trata de una de las cuatro que se están haciendo sobre la serie llamada “Las Cuatro Estaciones” de Leonardo Padura (escritor cubano y “Premio Princesa de Asturias 2015”). En la que participo en “Pasado perfecto” con el personaje que mas interesaba hacer. También he concluido mi participación en el capítulo que cierra la temporada de “Olmos y Robles”, para Televisión Española.

Ahora mismo, mis dos proyectos inmediatos son en La Habana y ambos en cine. Dos trabajos muy diferentes y muy atractivos. Las neuronas creativas empiezan a activarse para ver qué puedo hacer con ambas historias. Ahora comienza el proceso de inmersión en otras vidas, otras emociones, otras experiencias y otras ansiedades. Claro que me gustaría tener una carrera más estable como actor también en España, pero aquí todavía persisten demasiados esquemas que dificultan que un actor o una actriz que no hable el castellano como si hubiera nacido en Salamanca, pueda tener una trayectoria ininterrumpida. No sólo nos pasa a los Latinoamericanos. También los Canarios, Andaluces, Catalanes, Gallegos, etc, sufren de esa especie de “discriminación profesional” si no pulen el acento hasta hacer desaparecer sus orígenes regionales. Y digo que es un esquema porque en la vida real, todos coexisten en la sociedad sin que eso provoque una debacle. Si España habla de “unidad e integración” debería ser más abierta en ese sentido…más inclusiva. Por qué hay que justificar que el personaje nació en México, Cuba o Argentina? Por qué hay que esperar que haya un narcotraficante en la historia para que un Colombiano pueda hablar con su acento?

Es que acaso no hay Colombianos, Cubanos, Mexicanos en todas las esferas de la vida cotidiana? Por qué un Canario siendo español por derecho propio, tiene que sufrir y renunciar a su esencia, si quiere hacer carrera en su propio país? No sé, son tópicos en los que hay que avanzar. Ya se sabe que el mestizaje sólo trae beneficios y enriquecimiento cultural, pues asumámoslo, no? A pesar de esto, sólo puedo tener palabras de agradecimiento hacia este país que me abrió sus puertas y me ofreció el afecto de tantos amigos. Mi carrera como actor, no sería la misma sin la experiencia de haber vivido y trabajado aquí. Para mí, la profesión del actor es un riesgo que hay que saber correr. Si te va bien, es la mejor del mundo y te da las mayores satisfacciones que puedas imaginar, pero si te toca el sitio de los que no consiguen tener la oportunidad de demostrar su talento, puede ser francamente desolador y frustrante. Soy un privilegiado en ese sentido por haber podido vivir de mi trabajo como actor tanto en Cuba como en España. Ha sido un acierto no haber roto nunca el vínculo con mi país de origen y mantener activa mi carrera en Cuba.

Un artista necesita de sus raíces y sobre todo de un pueblo que lo respalde. Hay muchos y muy talentosos actores que no han podido hacerlo. Eso me entristece, porque algunos no tuvieron otra opción. Aspiro que volvamos a reencontrarnos y enriquecernos con total naturalidad. Mucha gente piensa que mi carrera ha sido exitosa desde el principio. Te aseguro que estuve a punto de tirar la toalla una vez que me gradué. A pesar de haber concluido mis estudios en el Instituto Superior de Artes con Medalla de Oro y Diploma de Honor, la realidad era bien diferente. No sólo no conseguía oportunidades para ejercer mi carrera, sino que lo que aparecía me daba tanta sensación de mediocridad que llegué a pensar que si eso era lo que me esperaba como actor, mejor lo dejaba. Me tracé una meta y ella fue esperar el resultado de mi trabajo en una serie que realmente me cambió el destino. Me refiero a “De tu sueño a mi sueño” y en particular el personaje de “El Polaco”. Este personaje no sólo me cambió el destino profesional sino que me borró prácticamente mi nombre. A día de hoy, son muchas las personas en Cuba que me reconocen como “el Polaco”. Sin embargo, creo que el personaje que más me entrenó como actor fue el que hice en un cortometraje llamado “FIRST” escrito y dirigido por Enrique Pineda Barnet. En sólo 10 minutos pude entender y llevar a la práctica lo que durante 5 años había estudiado en el Superior de Arte: el trabajo con la acción interna del personaje.

Estudié básicamente toda la técnica de Stanislavski, pero creo que no existe un método único que haga que un actor sea mejor por el solo hecho de conocerla. La teoría es importante. Conocer la técnica es muy necesaria para comprender los procesos psíquicos que te permitirán disfrutar el trabajo, pero lo importante es que un actor apele a su verdad interna. Últimamente tuve la oportunidad de trabajar con Stephen Bayly quien es un especialista en la técnica de Samford Meisner y para mí ha sido una experiencia muy enriquecedora. Me reafirmó algo que para mí es imprescindible en la actuación: la atención debe estar dirigida hacia la contraparte y no hacia nosotros mismos. Sus ejercicios son excelentes.

martes, 28 de noviembre de 2017

Retrato interior (2017), de René Rodríguez, con Enrique Pineda Barnet





Poema audiovisual que explora el universo emocional del cineasta Enrique Pineda Barnet a través de su cotidianidad más íntima, contemplado desde la trayectoria sonora y visual que envuelve su memoria.

lunes, 20 de noviembre de 2017

Presentando las "25 Horas" de Carlos Barba Salva.

Isabel Santos y Enrique Pineda Barnet en 25 Horas, de Carlos Barba Salva
Por Pedro O. López.

Cuando el cineasta cubano Carlos Barba Salva me invitó a escribir un comentario sobre su nuevo cortometraje "25 Horas", me invadió al mismo tiempo que un profundo halago, una tremenda duda sobre mi capacidad para cumplir la tarea. Recuerdo que le respondí que lo haría desde mi condición de espectador simple, del tipo que no sabe de tecnicismos ni de conceptualizaciones, y es que la verdad hasta me aburre a veces leer los apuntes de los críticos. Sin embargo, el hecho de que fuera una obra suya y que otra vez contara con la magia de una Isabel Santos ("Clandestinos", "Regreso a Itaca") tremenda en si misma, me sedujo y me seduce.

A Carlitos lo conocí muy joven, en la Universidad de Oriente, cuando solo barba llevaba en el apellido, una amistad de pocas palabras y mucho respeto y admiración. He estado atento a cada una de sus obras y he disfrutado su forma de retratar a grandes figuras del cine cubano, como la historia del cargabates que se convirtió en jonronero bebiendo de cerca las mejores mieles.

"25 Horas" no es solo una nueva pieza maestra que Barba nos regala, es el paso arriesgado del documental a la ficción, ese que algunos sabedores del tema ya habían pronosticado venir. Pero el hombre no salta de un género a otro, más bien se desliza y arrastra en su avance el halo de documentalista que lo hizo ya una figura incuestionable del cine joven cubano. Este nuevo cortometraje es un pedazo de la vida real, como cortado a mano, como la foto de un desnudo sin arreglos ni photoshop. En "25 Horas" no hay estereotipos, no hay más intención que la de retratar un pedazo de cotidianidad sin sensacionalismos: la escena en la que Hilda, la protagonista, sale a tomar fotografías a la calle es casi la esencia del film en si mismo y eso lo hace originalísimo. Un malecón sin ambiente de comercial turístico, sin carros museables, sin mulatas despampanantes y una Isabel volando por fin el papalote que no llegó a empinar en la ochentera "Lejanía". 

Carlitos hace un uso magistral de los símbolos que marcan la vida cubana: la risa, los sueños, el pan, las noticias que no aterrizan, el transporte, la emigración. Una relación familiar desenchufada como tantas en la Cuba de hoy, mostrándonos a un Enrique Pineda Barnet ("La Bella del Alhambra", "Verde verde") esta vez como actor e interpretando a un padre ausente-presente que, hasta dormido, o... (no quiero revelar la historia) demuestra ser tan buen histrión como director de cine. En la película aparece también la recordada y ejemplar actriz cubana Alicia Bustamante ("Un día de noviembre", "Plaff o demasiado miedo a la vida").
"25 Horas" es el resultado de una ojeada a la vida desde la verdad, una fotografía animada de un autor que cada día se parece más a su obra, no es un cortometraje para hacernos reír, ni siquiera para hacernos llorar, aunque emociona, solo pensar y pensar.

miércoles, 25 de octubre de 2017

Héctor Noas: "Sergio y Serguei es la película en la que más he trabajado en mi vida".

Héctor Noas en Insumisa, de Fernando Pérez
Por Ana María Domínguez Cruz
“¿Quieres que te confiese algo? La película en la que más he trabajado en toda mi vida ha sido Sergio y Serguei, estrenada recientemente en el Festival de Cine de Toronto, bajo la dirección de Ernesto Daranas”.
Cuesta creer una afirmación como esta cuando el actor Héctor Noas tiene tantas experiencias de excelentes actuaciones en teatro, cine y televisión. ¿Por qué en esa más que en las demás?
“No es cosa de juegos. Yo pensé incluso no aceptar el personaje que Daranas me proponía. La película se basa en dos anécdotas reales. Una parte del hecho de que en 1991 cuando desaparece la Unión Soviética había una tripulación en el espacio que no podía bajar a Tierra porque el programa espacial había quebrado, ningún país se encargaba de eso…es el caso de Sergio Krikalev, quien estuvo ahí, casi un año. La otra anécdota se relaciona con el hecho de que radioaficionados cubanos contactaron con la estación espacial MIR.
“A partir de ahí Daranas creó una historia maravillosa. El cubano Sergio a través de las ondas de la radio de los aficionados contacta con Serguei, el último cosmonauta soviético. Yo soy Serguei, y cuando escuché la propuesta y leí el guión, y supe que debía someterme a un entrenamiento fuerte de idioma ruso para expresarme como un nativo, y además prepararme físicamente con las cuerdas para simular el estado de ingravidez.
“Daranas se fue de mi casa y yo apenas pude dormir esa noche. Estaba convencido de que al otro día rechazaría la propuesta pero desperté en la madrugada después de una pesadilla, y comprendí que si él confiaba en mí yo no podía dejar de hacerlo. Entonces accedí. Fueron seis meses de intenso trabajo.
“En el set de la estación MIR, recreada muy bien en Barcelona, yo estaba colgando por las cuerdas, no podía tocar las cosas como hago de manera habitual en la Tierra, hablaba ruso con un entrenador que todo el tiempo me  condicionaba  la entonación propia del idioma ruso..fue muy difícil. Yo le decía a Daranas que él no necesitaba un actor para la película, sino una máquina para lograr toda la perfección que se requería. Demasiados detalles, pero con paciencia y con su dirección magistral funcionó”.
“No pudimos asistir a la presentación de la película en Toronto por las inclemencias del tiempo generadas por el ciclón Irma. Está además seleccionada entre las 12 que se proyectarán en el festival Busán, conocido como La puerta de Asia, por la importancia que reviste el evento en esa zona del mundo. Realmente yo no la he visto terminada, tengo ganas de verme y escucharme”.
-Han sido varios los filmes en los que ha participado desde 2014 hasta la fecha…
-Sí, mira desde hace cuánto no nos vemos. Si respetamos el orden cronológico estuve trabajando en Las cuatro estaciones, cuatro películas hechas en España a partir de las 4 novelas policíacas de Leonardo Padura con su personaje Mario Conde. En esta ciudas se presentó ya Vientos de La Habana, pero no las demás, ni siquiera en España. Yo soy el asesino de la segunda película Pasado Perfecto.
“Después vino Sergio y Serguei. También recibí la invitación de Esteban Insausti para integrarme al elenco de su película Club de Jazz, que es muy interesante y me encantó desde que conocí el guión. Son tres historias en tres épocas diferentes, con una dirección de arte y una fotografía excelente.
“A mi juicio son historias muy bien contadas. Yo interpreto a profesor de saxofón en la primera historia que quiere que su hijo gane un concurso a pesar de que otro muchacho, negro y pobre, tiene más talento. Mi pesonaje entonces acepta entrenarlo para lograr lo contrario, o sea, que su hijo gane. La película se recrea en el club y tiene al jazz como hilo musical conductor pero ante todo es un filme que habla de la envidia, de las bajas pasiones.
“Después trabajé en Te quiero siempre, dirigida por Armando Toledo para la televisión. Se transmitió el 26 y el 30 de julio. Justo terminé la filmación de esa película a las 12  12 de la noche y a las 2 de la mañana me llevaron al aeropuerto para viajar en avión hasta Oriente y comenzar a rodar Mambo Man, basada en hechos reales con Edesio Alejandro como director y con la producción de Tommy Music. El guión es un bombón y será una película atípica”.
-Tengo entendido que actuaste en la película de Fernando Pérez sobre la vida de Enriqueta Faber…
-Se llama Insumisa, y es sobre esa mujer que, disfrazada de hombre, ejerció la medicina en el país. Es una película de época y en pleno agosto fue muy difícil trabajar con ropas que incluían sombrero, chalecos, botas y además encerrado en un local, con antorchas y luces. En ese sentido fue muy difícil pero si el resultado final es proporcional al trabajo que uno pasa será muy bueno. Además, para mí fue  un privilegio esta experiencia de trabajo con Fernando Pérez.
-¿Descansarás en los próximos meses o tienes más propuestas?
- Tengo más trabajo y me encanta, no me puedo quejar. Vivo de actuar y me satisface mucho.
“Estando en Madrid me avisaron de un casting para una película sobre Carlos Acosta. Icíar Bollaín la dirigirá y es espectacular su trabajo. No puedo hablar mucho del proyecto pero me piden hacer una sola secuencia, un monólogo de dos páginas y media que demanda mucha carga emocional. Empezaremos en noviembre
“A finales de octubre trabajaré con Alejandro Gil a propósito de la historia de los ocho estudiantes de medicina. Inocencias es el título del filme y yo seré el capitán de los voluntarios que presiona para que se cometa esa injusticia.
“Y volveré al teatro que me fascina porque desde el Tío Vania, con Argos Teatro, no he hecho nada más. Estaré en la obra Panorama sobre el puente de Arthur Miller con Teatro El Público dirigida por un joven director llamado Jazz”.
-En el teatro es donde único has hecho comedia…
-Sí, con Carlos Díaz  pero en televisión y cine no me lo han propuesto. Yo estaría dispuesto.
Fuente: Cubahora