sábado, 20 de febrero de 2010

MA. AMALIA ROMERO SOBRE “LA ANUNCIACIÓN”, de Enrique Pineda Barnet

Por Juan Antonio García Borrero

Hoy Marina Ochoa me hizo llegar este hermoso mensaje con esta no menos hermosa sorpresa: la impresión espiritual de Ma. Amalia Romero a propósito del filme “La anunciación”, que ella misma inspiraría en su momento. Les dejo con el mensaje de Marina, en tanto nos regala interesantes detalles biográficos de Ma. Amalia Romero. Agradezco a ambas la gentileza que han tenido con el blog y sus lectores.

JAGB

Juany:

Aquí te va la crítica prometida a “La Anunciación” realizada por Ma. Amalia Romero, quien inspiró el personaje de Amalia en el filme. Ma. Amalia tiene 91 años, es graduada de Filosofía y Letras y también de Pedagogía. También es graduada de la Julliard Scholl de música de Philadelphia. Fue alumna de Charlotte Peege quien también tuvo como alumna a Amelia Gallicarchi. No te contaré todos los grados y atributos espirituales conque cuenta, pero te diré que uno de ellos se lo impuso el Dalai Lama.

Marina Ochoa

ANUNCIACIÓN. MI IMPRESIÓN ESPIRITUAL

Por Ma. Amalia Romero

Ojalá todos puedan sentir y entender su hermoso mensaje.

Desde el comienzo de la película percibimos unos pasos lentos subiendo la escalera de un modesto edificio. ¿Es cansancio o dolor? ¿O ambos?

¿Qué buscan a través de la médium consultante? ¿Verdades o consuelo?

Al no poder lograr su añorada consulta recibe el turno para la próxima vez. ¿Acaso una metáfora?

¿Qué estará pasando detrás de la puerta? Hay voces. Comienzan los muy hermosos diálogos.

El cambio sociopolítico de nuestro país provocó falsos conceptos, actitudes y enemistades hasta entre los más queridos, y mucha confusión.

Hago esta aclaración para que se valore la inmensidad de los diálogos, cargados de una gran intensidad contenida expresados en su totalidad por actores magníficos y estelares. Detallo aspectos que se destacan: hermosas y moduladas voces, gestos, expresiones, miradas adecuadas al parlamento.

Subrayo la expresión del niño actor cuando a través de la cortina descubre el testamento, su cambio.

No se puede calificar el testamento falsificado como un hecho de mala intención de la abuela. Responde a la percepción de todas las grandezas que esperan al niño afuera donde vive su hija, según le ha informado la misma, escondiendo la dura realidad vivida. Más mentiras, más confusión. Los engaños conceptuales, los vividos, los sentidos, etc, son perdonados en virtud de la gran ignorancia de los unos sobre los otros.

El set de la mesa espiritual, muy bueno, sencillo, al igual que la primera sesión, llena de falacias a la dolorosa madre que quiere oír la voz de su hija fallecida o… ¿qué pasaba?

El joven hermano muy real en su rol pero no le perdono el solo de guitarra en la azotea.

¡Horrible¡ Quizás sea mi pánico a las alturas. No me gustó pero estaría dispuesta a perdonarlo si formara parte de una nueva metáfora.

Pero el amor familiar se impuso ante todas las vivencias personales sin engaños, sin mentiras e ilusiones falsas. Cada escena es una enseñanza para el alma.

Todo era mentira o confusión que se transforma en unión, comprensión amor y perdón al encontrarse todos con la única verdad, la familia.

Los que están lejos se abrazan a los que estamos aquí o viceversa.

Bravo por el arte que es amor para los protagonistas que supieron dar luz con sus interpretaciones, y bravo para todo el equipo que en silente trabajo imprescindible aportó.

Un sólido trabajo colectivo.

Un gran beso para Enrique que desbordó todo su amor a los suyos y gracias a su humanidad creativa.

Nota: No me gustó el apartamento muy pequeño para tantos artistas que se crecen en sus expresiones. Todo es lógico en cada persona, familia, pero el apartamento no es para esta representación, a menos que sea otra metáfora.

Blog La Pupila insomne