miércoles, 3 de julio de 2013

FIRST... una manera de puentear


por MARÍA LAURA RIBA 
Estimado lector:
Previo a leer este breve libro, sugerimos que vea el filme de Enrique Pineda Barnet, FIRST (1997) de alrededor de 15 minutos y al cual puede acceder a continuación.
Muchas gracias:


ÍNDICE

La semilla……………………………………………………………………….p.4

A.N.A……………………………………………………………..……………..p.13

FIRST (ver texto completo en ANEXO)……………………………………………p.18
Ø  NACIMIENTO…………………………………………………………...p.18
Ø  PRIMERO NO FUE EL VERBO……………………………………….p.20
Ø  CRECIMIENTO………………………………………………………….p.24
v Escenografía…………………………………………………….p.28
v Fotografía………………………………………………………..p.36
v Vestuario…………………………………………………………p.37
v Música…………………………………………………………...p.39

ANEXO…………………………………………………………………………..p.44
  

“Tenemos que crear ‘sistemas viables’,
capaces de sobrevivir en circunstancias de turbulencia”.

Enrique Pineda Barnet en
‘33 recomendaciones para un alumno estimable’
LA SEMILLA

Un niño mira a través de la ventana de su cuarto. El cielo azul del Caribe se le antoja sagrado, entonces reza. Reza por lo que siente y no comprende y porque no sabe si el dios al que suele ir a buscar a las iglesias se escribe con mayúscula o minúscula.
Mira por la ventana y ya no ve el cielo ni las otras casas ni las aceras ni los carros. Ni siquiera escucha el taconeo elegante de una dama que regresa o que, quizá, se está alejando. Ni percibe el perfume de aquella mujer porque desconoce, todavía, que años más tarde atesorará un sensual aroma que quedará en un pañuelo de seda escondido para siempre.
Enrique se mira por dentro y piensa en su propia libertad, en qué será la ‘libertad’, eso que intuye y que no sabe bien cómo nombrarla.
“Tal vez -piensa- lo mío sea la escritura”.
Y sin saber cómo ni cuándo se vio a sí mismo con una hoja en blanco escribiendo palabras suyas que parecían de otros.
A mediados de los años ‘40 –siglo XX- Enrique escribió cuentos y poemas que fueron publicados en periódicos, en revistas nacionales y extranjeras. Años después, a los diecinueve, estrena su primera obra de teatro: ‘Cambula’. Llegará 1953 y con él aparecerán varios cuentos escritos entre los doce y trece años. Ese año nacerá ‘7 cuentos para antes de un suicidio’, libro que servirá de base para una de sus obras fundamentales, no tan conocida por el público, pero que, sin embargo, será el pilar que acompañará a Enrique Pineda Barnet durante el resto de su creación y de su vida: ‘First’ (1996).
En el prólogo de este libro de cuentos se lee:
“Este es mi libro.
“Este es mi libro, primer libro, libro de juventud.
“Y es de juventud, pese a la angustia que derrama, pese a que trae consigo un dolor de frustraciones y una impotencia de salvar lo que se ha idealizado.
“Es mi libro de adolescente, mi libro traído en cristal oscuro, colmado de desesperanzas, de dolor ante la vida prematura de un mundo insincero.
“Con él concebí lo negativo que hay en la existencia, y después de él he comprendido que también puede haber luz aquí donde es oscuro.
“Es feo, está lleno de grietas sucias, que vi más sucias por haber sido miradas por vez primera y con susceptibilidad agitada. Pero es mi libro.
“Yo lo quiero, en él me hice el drenaje de la mente que tanto envenena el alma (…).
“…Solamente desfloro a los hombres y los desnudo de sus impurezas, intento hacer brotar sus pensamientos innobles…”

Pineda Barnet expresa aquí que “solamente” desflora a los hombres… ¿por qué? La respuesta que me ofrecerá el ya experimentado director de cine y maestro, será que

“detrás de eso hay una cierta posición existencialista. Por supuesto que si había una influencia en mí, en ese momento, era del existencialismo. Era una literatura que yo devoraba, pero aparte de eso, era una manera de vivir, una manera de actuar, una manera de sentir. Yo no sé si era propiamente religioso porque fui religioso de niño y espontáneamente; no tenía nada que ver con mi familia que no era particularmente religiosa. Fui a la Iglesia y de repente la Iglesia me deslumbró y el mundo espiritual de la Iglesia me fascinaba y leía a los jesuitas, a San Agustín, leía a los filósofos católicos, quería ser un poco el niño mártir que es muerto llevando en sus manos la eucaristía. Estaba en una ansiedad de purificación, eso era lo que me perseguía y, al mismo tiempo, me sentía sumamente pecador, y como me sentía un pecador permanente, llegó un momento en que esa sensación de pecado me hacía necesitar de una fuerte purificación, cosa que, en definitiva, está latente”.

Enrique fluctuaba entre las Confesiones de San Agustín (354-430), que le susurraban que aprender las cosas equivale a verlas interiormente en sí mismas tal cual son, pero sin imágenes…”, y -aun cuando no fuera totalmente consciente de ello- el pensamiento del filósofo y teólogo danés, Soren Kierkegaard (1813-1855), cuando este declaraba en su diario que tenía que encontrar “una idea” por la que pudiera “vivir o morir”.
Indiscutiblemente, Pineda Barnet iría descubriendo sus diferentes vocaciones: escritor, publicista, actor, maestro, dramaturgo, director de cine. Lo cierto es que todos los caminos lo llevarían al arte.

 “El hombre no es más que un pedazo de carne movido burlonamente al antojo de una mano impalpable y desconocida (...).
“No hay razón de ser.
“¿Para qué la lucha?  ¿Para qué la búsqueda de nuevos horizontes?
“Nada tiene razón de existencia. El hombre es un pedazo de carne movido por un mecanismo abstracto que ni siquiera el mismo hombre conoce…”.

Continúa escribiendo aquel joven en el prólogo de su libro, con un pesimismo adulto, de hombre cansado de ser herido por, al decir del poeta César Vallejo, los “…golpes como los del odio de Dios” (1), con un pesimismo como el de Emile Cioran (1911-1995), para quien las decepciones lo “…han precedido siempre” (2).
El propio Pineda Barnet me dijo mientras conversábamos acerca de ‘7 cuentos para antes de un suicidio’ que

“la semilla de ‘First’ está en todo el libro y en todo el prólogo. En ninguno de los cuentos está específicamente esa esencia, pero sí en el libro”.
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(1) César Vallejo, poema ‘Los Heraldos Negros’.
(2) Cioran, Emile Michel. Extraído del libro ‘Ese maldito yo’, publicado por Tusquets Editores en su colección ‘Marginales’.
No será ‘La Bella del Alhambra’ la obra que mostrará en su plenitud el pensamiento de Enrique Pineda Barnet, sino es ‘First’ el que, prácticamente inadvertido, se convirtió para el propio artista en su eslabón fundamental. 
Aquel escepticismo adolescente, latente en aquellos cuentos, con los años dará paso a la esperanza. En aquel prólogo había también señalado que alguna vez

“me brotarán los pensamientos sanos y los traeré con el mismo amor que traigo estos”.

De esta manera, si el artista muestra la violencia de un mundo que no ha aprendido a vivir en paz, también invitará a la unión, a puentear…puentear, pero no en el sentido de pasar por alto lo que vale la pena, sino en el sentido de acercar orillas, de puentear como unión porque, tal como lo ha expresado el propio Pineda Barnet, debemos encontrar nuestro “verbo activo” para poder hallar “su acción interna”. Puentear para llegar al otro, para que los otros se encuentren entre sí, ser él mismo un puente para reunir, tal como lo expresara a través del testamento del filme ‘La Anunciación’ (2009):

“Queridos hijos: creo que al menos haya sido capaz de enseñarles a ser honrados; es la única virtud de la que me siento orgulloso. Ojalá estén verdaderamente juntos al leer esta carta. Ámense por encima de las diferencias, que no hay mayor amparo que nosotros mismos. Papá”.
Para Pineda Barnet:

“‘La Anunciación’ es una de las muestras desarrolladas de ‘First’, pero hay muchas más. ‘First’ es la semilla de ‘La Anunciación’, como, también, es la semilla de ‘Verde Verde’, otra muestra desarrollada de ‘First’".

***

Varios libros viejos en silencio se apilaban. Alguien me dijo que había uno que podía interesarme.
De hojas ocres y resquebrajadas, asomó entre tantos títulos y leves nubes de polvo antiguo, aquel pequeño libro: ‘7 cuentos para antes de un suicidio’. Recuerdo que me llamó la atención que su autor fuera el Premio Nacional de Cinematografía 2006, Enrique Pineda Barnet.
Sobre la ajada tapa apenas puede distinguirse que aquel libro había sido confeccionado en la Imprenta Arroyo, en La Habana, en el año 1953.
‘7 cuentos para antes de un suicidio’ fue publicado, según cuenta el cineasta,

“gracias a las Juventudes Musicales, porque en el actual teatro Amadeo Roldán, en el Auditórium había un piso alto que era para la gente que tenía interés cultural, pero no tenía plata para comprar las entradas, y por 25 centavos te dejaban subir para oír el concierto en el gallinero. Esos jóvenes reunieron el dinero. Después yo les devolvía lo que habían gastado dándoles ejemplares del libro”.
Para quienes tenemos devoción por los libros, para quienes sentir el aroma a libro viejo es un ensayo de recuerdos, aquel hallazgo me resultó fascinante. ¿Qué habría detrás de esa cubierta desgajada por los años?
Volví a respirarlo como si en él buscara tiempos que, sabía, no me pertenecían, entonces pedacitos de papel maltratado volaron hacia el suelo. Al girar la primera hoja pude ver que aquel libro que ocupaba un lugar más entre otros libros, tenía escrita una dedicatoria con tinta azul, una dedicatoria para seres que nada tenían que ver con este tiempo ni con aquel lugar ni con aquellas personas ajenas. Una letra azul –ahora pálido-, escrita de manera oblicua, de arriba abajo, de izquierda a derecha, decía:

A Bertha y Ma. Teresa; crisálidas, libélulas, sinfonías y suicidios. Cariñosamente. E. Barnet. 4-2-53”.

El porqué llegó este libro a mis manos lo atribuyo a uno de esos tantos laberintos que nos suele tejer la vida. 
Ahora me quedaba saber quiénes eran esas mujeres. Y, por supuesto, Enrique me lo contó:

“María Teresa del Valle era una profesora mía en el Instituto de bachillerato, en 1952, 1953…ella tenía mucha empatía conmigo, nos llevábamos muy bien y, además, me estimulaba mucho. Yo acababa de publicar mi librito y María Teresa estaba muy contenta con aquello, entonces ofreció llevarme a la casa de una amiga que había regresado de México. La tal amiga vivía en una especie de palacete veneciano, de dos o tres pisos, en El Vedado, en la calle A entre 21 y 23. Era la casa de la pintora Berta Bonet, de una familia rica de Cuba igual que María Teresa.
“Berta Bonet, pintora, vivía en México y vino a Cuba con sus pinturas, con sus cuadros.
“La casa, por dentro, era verdaderamente una joya, era un museo de piezas interesantísimas, y ella, según íbamos caminando, me iba explicando con una minuciosidad tremenda cada objeto, cada detalle. En un momento determinado se paró ante un crucifijo que había sido de San Luis Gonzaga (1568-1591) y entonces me dijo: “Yo te regalo este crucifijo”…aquello podía ser medieval…era de ébano y tenía la figura de Cristo en marfil. Bueno….con los años, un día fui a tocar el crucifijo y estaba vacío, la madera era nada más la cáscara y me quedé con el Cristo de marfil en la mano. Ella me regaló eso y este anillo que tengo puesto -Enrique me lo enseña-. Es un anillo mexicano…después, una persona que me es muy querida fue a México a buscar otro idéntico para tener uno conmigo…Esa persona murió con el anillo puesto. Este otro se partió en mi dedo una noche cuando estaba dormido…-Enrique recuerda en silencio y luego continúa narrando-. Bertha también me regaló un pañuelo de seda que todavía tengo, color vino, que aún guarda el perfume de esa señora. Nunca he lavado ese pañuelo.
“Bertha Bonet era una pintora muy interesante y a mí se me antoja que estaba artísticamente emparentada a Leonora Carrington (inglesa radicada en México) y a otras pintoras mexicanas de la época, y estas estaban, a su vez, bajo la influencia de los pintores mexicanos del momento como Frida Kahlo…pero no se parecía a ella ni a ninguno de los muralistas mexicanos. Era una onda muy personal. No tengo una sola imagen de los cuadros de Bertha Bonet. Y nunca más supe de ella, nunca más la vi. Me dio mucha energía, mucha cosa interesante, positiva, pero ahí se terminó la historia de mi dedicatoria”.

Lo cierto es que este libro representaría mucho más que una catarsis adolescente. No obstante, para que el pensamiento de Pineda Barnet se consolidara artísticamente en ‘First’ (1996), primero debieron transcurrir varios años, años de creación y de pedagogía.
Enrique fue el ‘primer maestro voluntario’ en 1960. En la Sierra Maestra, sin mayor material que el que le proponían sus deseos, creó una escuela taller, atípica, de arte, juegos y teatro. Lleva años desarrollando su vocación de maestro. Ese ‘ida y vuelta’ con sus alumnos, finalmente tuvo un nombre allá por la década del ‘90 –siglo XX-: A.N.A.

A.N.A

¿Qué es A.N.A.? Pues no es otra cosa que un modo de vivir el arte, los pasos que propone Pineda Barnet para vivir en arte. Y con integrantes de A.N.A. se filmó ‘First’. 
A.N.A., plantea el cineasta en su blog Puentear,

“es un taller de creatividad artística, y un conjunto de talleres que incluyen: concepción y análisis dramático de guiones, dirección cinematográfica y actoral para cine, televisión, video, radio...al mismo tiempo válidos para cualquier manifestación de arte o de perfil socio-cultural….
“A.N.A. funciona como una especie de ‘sacacorchos’ para que salte el impulso creador. Indagando en la identidad individual -afirmándola- así como en la riqueza de la diversidad, ejercitando el valor de la crítica, ensanchando la flexibilidad y amplitud de horizontes conceptuales…
“A.N.A. trabaja la propulsión y desarrollo de las potencialidades creativas de los participantes, y el análisis de los obstáculos e inhibiciones que se le oponen”.

Pero, ¿qué significan estas siglas?: Arca  Nariz  Alhambre.

“ARCA, porque rescata las cosas olvidadas, innombradas, abandonadas. Es el Arca del No-es.
“NARIZ, porque husmea, indaga, busca. Y es la parte más pronunciada del cuerpo humano. Órgano de aplicación erótica en ciertas culturas orientales.
“ALHAMBRE, con h intermedia, en homenaje al Alhambra (teatro), y por cuanto el alhambre es inherente a la comunicación, y es también horizonte, y cuerda para el equilibrio y riesgo”.

Para su creador,

“A.N.A. no es un fin sino un punto de partida, abrir nuevos caminos, realizarse. A.N.A. no es una institución, ni asociación, ni siquiera un grupo. A.N.A. es una circunstancia, si acaso”.

Asimismo, el 30 de marzo de 1994, Pineda Barnet ofreció 33 recomendaciones para quienes aspiran a subirse al ‘Arca del No-es’. Recomendaciones que, además de señalar caminos artísticos, dan muestra de ese puentear por el cual aboga.
Algunas de esas recomendaciones son:

BÚSQUESE UN ESPEJO: a) para complacer su narcisismo - b) para mirarse a los ojos (si puede) - c) para interrogarse: ¿quién soy? ¿qué soy? ¿qué pienso, siento, etc.? ¿de dónde vengo? ¿a dónde voy? Concrete su identidad (haga una visita al mercado popular de su ciudad, otra al parque y otra al cementerio)…
“CRITIQUE todo lo que esté a su alcance -y lo que está fuera de su alcance, ya que casi siempre idealizamos lo inalcanzable. Sea implacable. Trate de cambiarlo todo, no solo rectifique sino modifique, mejore, haga cambios hasta el fondo, vírelo todo al revés.
“La modestia, oculta, disimula, empaña y -por ende engaña-. Es un estorbo para la justa valoración de las cosas…
“Es conveniente pasar por el mal rato de autovalorarse…
“Encuentre su conflicto y será la base de su solución...
“Encuentre su verbo activo y encontrará su acción interna.
“Encuentre su sentimiento predominante y hallará el tono que marcará su obra.
Recordemos: Identidad personal y cultural. Hegemonía de decisión.
Democratización posible y/o necesaria. Apertura a recursos materiales que no impliquen concesiones de creación. Cuidar los logros obtenidos, sin aferrarse a ellos como mitificaciones. Pluralismo de ideas (tormenta en el cerebro). Cada mezcla puede implicar un enriquecimiento. (Ver mestizaje, sincretismo, etc.) - capacidad de cambio…
“La generalización va acompañada de la intolerancia, y juntas, de la injusticia…
“ARRIÉSGALO TODO, VIVE EN LA CUERDA FLOJA, traspásala. Esa sensación única tiene el precio único de...vivir.
COMUNÍCATE aunque tengas que abrirte el pecho…
“Para hacer ruptura -lo cual a veces es necesario-, hay que conocer bien lo que se rompe…
“ÓYELO TODO, sé receptivo. Y haz...lo que te dé la gana.
LAS FRASES LAPIDARIAS tienen razón...pero se equivocan…
“La censura es una forma de castrar de los impotentes -ríete de ellos, cuando puedas- ...
“Nadie tiene que aceptar que le perdonen la vida. El paternalismo es tan agresivo como la discriminación, sólo que disimula…
“…Tender puentes no es exclusivo de los ingenieros, ni de la mano de Dios. Así pues...a puentear” .

Además, Enrique me contó sobre el logo que identifica a A.N.A. y que se observa en la presentación del corto ‘First’ (1997):

El taller tiene un logo que lo hizo Rapi Diego que perteneció a otros talleres anteriores. Nos faltaba un fono. En otro taller de creatividad que tuve en Caracas, a sus alumnos les pedimos el fono de ‘First’ que a partir de la dramaturgia de ‘Arca Nariz Alhambre’, estaba vinculado a aquello del equilibrio, de la cuerda floja. Entonces yo pedí que me buscaran el sonido del Niágara, del cruce sobre el Niágara basándome en la obra ‘El cruce sobre el Niágara’. A dos muchachos del taller de Venezuela se les ocurrió que ‘First’ tenía esa imagen de “usted primero” y, como imagen, se convirtió en el pase de verónica del torero. De ahí vino que un auditórium de un ruedo de toros dijera: “¡Ole…!”, y ese es el sonido de haciendo equilibrio sobre el Niágara”.

En Cuba, A.N.A. tuvo mayor presencia durante los años ‘90. Los fundadores de este peculiar taller en la Isla fueron: Pablo Massip, Said de la Cruz (vive en Costa Rica), Fidel Pérez Cárdenas (vive en Caracas), Katiuska Piñeiro (vive en Madrid), César Augusto Rodríguez (vive en Chicago), Yanez (vive en España) y, por supuesto, el propio Pineda Barnet.
Por aquellos días, la idea de ‘First’ todavía no rondaba por la mente de Pineda Barnet. No fue hasta 1996, en Puerto Rico, cuando comenzó a gestarse.

FIRST (ver texto completo en ANEXO)

“- Usted.
“- Usted primero.
“- No, usted.
“- Usted primero.
“- Usted.
“- De ninguna manera. Usted.
“- Dije que usted primero…”

Ø  NACIMIENTO

Un hombre lleva el triunfo marcado en las cartas; sin embargo apenas puede disfrutarlo. Enrique está solo en Puerto Rico y sus sentimientos son fuertemente encontrados:

“Había pasado por España, Miami y estaba en Puerto Rico. Había conocido muchos exiliados cubanos, había conocido exiliados de los que yo les llamo los ‘exiliados que se mejoraron’, es decir, que se mejoraron a sí mismos. Encontré gente que no tenía rencor con nada de Cuba, que era gente muy honesta…antes uno tenía la imagen de que el exiliado era el maldito y yo, al contrario, encontré exiliados que me parecieron gente buenísima, gente extraordinaria”.

Fue entonces, en ese redescubrimiento de sus compatriotas, que ‘First’ comenzó a concebirse:

“Tuve la discusión conmigo y con ellos acerca de dónde comenzó la culpa, dónde comenzó el estado de gracia. De ahí me agarré y plasmé lo que se ve en ‘First’, esa lucha entre el bien y el mal, el sentimiento de la culpa que está asociado con el sentimiento del pecado. Había un poco de pecado original en todo eso, pero esas cosas uno las escribe primero y luego les hace el análisis dramatúrgico”.

Pineda Barnet advierte que los cubanos que se habían marchado de la Isla no necesariamente odiaban al país que había tejido sus raíces; observa que hay una culpa que pasa de orilla a orilla, una culpa que nadie quiere asumir y así, el cineasta comprende que los años habían transcurrido sin que nadie supiera, con precisión, de qué se culpaban ni para qué se culpaban ni siquiera si existía culpa alguna. Descubre que hay una madurez que los une.
Enrique siente que existe una palabra que ronda su mente y que atraviesa todo aquello que está viviendo. Aquella palabra es ‘libertad’; se zambulle en ella para indagar acerca de qué es lo que lleva a algunos de sus coterráneos a plantearse la mutua acusación como modo de vida y extraña comunicación. Seres humanos separados por diversas razones -algo que en la sociedad cubana es un trazo que deja gruesa marca en el espíritu-, personas que pueden estar años señalándose unas a las otras.

Ø  PRIMERO NO FUE EL VERBO…

…En ‘First’, más bien, el comienzo fue un respetuoso “usted primero”, una amabilidad que se va volviendo, poco a poco, agresividad, inculpaciones mutuas, unas tras otras…
“- Ustedes empezaron con el odio.
“-  Con el amor.
“- Con el odio.
“- Con el amor.
“- Con el odio, con la roña.
“- Con el amor.  Con el deseo.
“- Con la ambición.
“- Con los sueños.
“- Con la mentira.
“- Con la verdad.
“- Hipocresía.
“- Y miedo.
“- Con la traición…
“-  Con la traición.
“-  El crimen.
“-  Ajusticiamiento.
“-  La revancha. La venganza.
“-  La reivindicación.
“- La competencia…”.
Reproches cruzados para, finalmente, asumir con amargura que se ha perdido un tiempo valioso que jamás volverá, aunque, pese a todo, nunca será tarde para un abrazo reconciliador: “¡Mira que perdemos tiempo!”, dice el protagonista abrazándose a un espejo que, momentos antes, ha quebrado.
Al terminar surge un “amén” que, más allá de un sentido bíblico, religioso, está dicho con la entonación de su verdadero sentido sagrado, de ese “que así sea”: que así sea ese abrazo demorado que al mismo tiempo que une, purifica.
‘First’ fue concebido como poema, mas, luego de un análisis dramatúrgico, Enrique lo convirtió en monólogo de teatro:

“Yo estaba en ese momento impartiendo un taller de dramaturgia y un taller de actuación en universidades de Puerto Rico; finalmente, un grupo de amigos muy cercanos, puertorriqueños, me propone que haga la puesta en escena”.

Esa obra de teatro ha sido grabada en video y transmitida por televisión…‘First’ ¿es una pieza teatral? ¿Es un corto de ficción? La respuesta será:

“‘First’ no es un corto de ficción ni es una obra de teatro filmada. Yo quería que ‘First’ fuera un trabajo digital que abarcara cine, teatro, puesta en escena e instalación plástica”.

Ya escrita la obra, ¿dónde hacerla? La propuesta no se hizo esperar: se haría en un restorán café llamado ‘El Budista’, en Puerto Rico, muy cerca de la frontera del viejo San Juan y la ciudad principal:

“Ese restorán budista me ofreció su escenario excelente. Hicieron una gran convocatoria y reunieron el dinero de las entradas para regalármelo, porque como yo estaba allí y en cuanto a la ley Helms – Burton (3) no podía cobrar, pues ellos, para resarcirme de alguna manera, buscaron donaciones para la entrada. Entonces el músico puertorriqueño Luis Enrique Juliá, un músico muy valioso, una persona muy linda, muy querida, me dijo: ‘Vamos a montar unas cuantas canciones para que las cantes y vamos a montar la puesta
en escena’. Entonces yo canté las canciones y, casualmente, me dice Luis Enrique Juliá: ‘Yo te puedo acompañar, pero necesito una partitura’. Fuimos a su casa; él tenía un closet lleno de partituras y, de repente, me dice: ‘Mira, una cosa de tu compatriota Carlos Fariña. Aquí está la ‘Canción Triste’. Yo me quedé perplejo y le dije: ‘Espérate, yo le hice la letra a la ‘Canción Triste’; el texto es mío’. Es de ‘Soy Cuba’ (4) cuando estábamos haciendo esa película, Carlos hizo la música y yo hice la letra”, refirió Enrique Pineda Barnet.
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(3) Aplicada en 1996 por el Congreso de Estados Unidos. Por esta ley se penalizaba a las empresas que mantuvieran relaciones comerciales con otras radicadas en la Isla.
(4) Filme cubano-soviético de 1962 dirigido por Mijaill Kalatosov.
La cuestión fue que en una noche donde todos los puntos coinciden para que ilumine la mejor estrella, el propio director y maestro se subió al escenario dispuesto en el restorán puertorriqueño ‘El Budista’:

“Les canté la ‘Canción Triste’ acompañado por Luis Enrique Juliá. Luego hice la puesta en escena de ‘First’.
“Yo pregunté si me podía quedar desnudo en el restorán y me dijeron que sí, que era una puesta en escena, que era una cosa de arte y no tenían prejuicios. Ese fue el estreno de ‘First’. Yo me sentí muy emocionado. Alguien me lo grabó en un videíto de mano, en una camarita mala, se veía mal, se oía mal, no tenía luz, pero tenía la referencia”.

Ø  CRECIMIENTO

“-… La culpa.
“- La culpa.
“- La culpa, la culpa ¿de qué?
“- De la culpa.
“- Ustedes empezaron.
“- Ustedes primero.
“- No, ustedes.
“-  Pero empezar, empezar…empezaron ustedes.
“- ¿Cuál era el comienzo?
“- Ustedes
“- ¿Nosotros?
“- Ellos
“- Ellos empezaron
“- ¿Cuál era el comienzo?
“- Caín y Abel, si acaso…”

Pero aquí, ¿quién es Abel y quién es Caín? En ‘First’, el protagonista y su reflejo en el espejo son ambos Caín y Abel, a veces uno más Abel que el otro, otras veces, alguno más Caín, pero siempre hermanos. El protagonista y su reflejo es el mismo ser. Uno mirándose a sí mismo en el interior del otro.
Desde aquel encuentro existencialista que sobrecogió a Pineda Barnet en Puerto Rico, hasta la primera puesta en escena en ese mismo país, hubo un tiempo simultáneo de siembra y cosecha:

“Cuando regresé a La Habana mis alumnos de acá me insistieron para hacerlo. Me dijeron: ‘Eso hay que filmarlo, hay que grabarlo’. Yo dije que a mí no me quedaba bien, que no podía hacerlo. Entonces Héctor Eduardo (en aquel entonces Héctor Eduardo Suárez y desde hace ya bastante tiempo, Héctor Noas) siempre fue mi alumno destacado y realmente querido, es un hijo asumido…y le pedí a Héctor que lo hiciera. Él estaba fascinado con el texto. Enseguida aceptó y lo hicimos con el grupo de creación ‘Arca, Nariz, Alhambre’”.

Fue poner nuevamente los pies en la Isla y recibir el apoyo incondicional de sus alumnos para llevar adelante ‘First’. Uno de los que brindó su trabajo fue Tomás Piard, quien se desempeñó como co-director. Al respecto, Piard comentó que, para él, ‘First’

“fue un proceso de aprendizaje, de crecimiento como creador. En este sentido fue una clase magistral a la cual tuve la suerte de asistir. ‘First’ fue, para mí, un cambio de vida. Desde esa experiencia yo no he sido el mismo de antes como ser humano creador”.

Comenzaron las ideas, las reuniones y todo se fue armando paso a paso.
Héctor Noas sería el protagonista, no había dudas al respecto. El actor cubano, en conversaciones vía correo electrónico, me refirió:

Una vez que Enrique regresó de Puerto Rico después de estar allá impartiendo varios talleres de Dirección, me mostró dos trabajos que había concebido allá. Estos eran: BREAKFAST y FIRST. Ambos muy interesantes por la cantidad de cosas que sugerían, y hablamos de la posibilidad de hacerlos en teatro. Para mí, como actor, FIRST era muy atrayente. La posibilidad de hacer dos personajes a la vez, aunque ambos forman parte de un todo, era un reto a tener en cuenta. Un día Enrique me dijo que junto al Grupo iba a llevar a cabo la realización de FIRST, pero en video, y quería contar conmigo. ¡En ese momento me quise morir! Estaba metido en varios proyectos a la vez: una co-producción con el ICAIC (Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos), un trabajo con la televisión y una obra de teatro -si mal no recuerdo estaba ensayando ‘El Rey Lear’, y eso era agotador-. Si no llega a ser porque se trataba de Enrique, no hubiera aceptado aunque el proyecto fuera demasiado atractivo. Cuando lo volví a leer, solo me preguntaba: ‘¿Cómo voy a hacer esto, en qué tiempo, con qué energía?’ La preocupación se tornó en angustia cuando comencé el trabajo de mesa con Enrique y Tomás Piard. El análisis riguroso de cada palabra y que cada una de ellas respondiera a una acción interna determinada, me hacía salir de los encuentros con las cosas más claras, pero cada vez más preocupado. Lo que me atrapó de FIRST, además de su riqueza en niveles de lectura e imágenes internas, fue la posibilidad de hacer algo que marcaría en mí, como actor, un punto de giro. Creo que después de FIRST me convertí en otro tipo de actor. Que alguien a quien admiraba y agradecía tantas enseñanzas me confiara un trabajo así, era, además de un compromiso, una manera de demostrarle y demostrarme a mí mismo que había valido la pena tanto esfuerzo para ser actor. Nunca me hubiera perdonado no haber aceptado el reto aunque éste implicara dejar de dormir o comer”.

Este actor debió desdoblarse en dos: el protagonista se enfrenta a ese ‘otro’ que no es más que ‘el mismo’, ese otro que lo observa desde un espejo que refleja el interior de todo ser humano. Enrique Pineda Barnet habla así de ese hombre que hace vivir ‘First’, del tipo de ser humano que le da vida:

En principio es un hombre atemporal, hasta bíblico si se quiere. Y es igualmente universal. Es y asume todas las personas del verbo: YO, TÚ (USTED), ÉL, NOSOTROS, USTEDES, ELLOS. Es EL HOMBRE, el ser humano, uno y otro, el mismo indivisible…iguales…iguales”.

Enrique alude aquí al siguiente fragmento del texto:

“- Ellos empezaron.
“- Con el odio.
“- Con los celos.
“- Con la envidia.
“- Con la revancha.
“- La venganza.
“- Con lo mismo. Iguales…iguales…
“- Ellos, nosotros…nosotros, ellos…Ellos pueden ser nosotros, nosotros, ellos”.

Pero, ¿qué ‘hombre’ es el que ha cruzado los años que van de 1997 –año de filmación de ‘First’- a estos años del siglo XXI por los cuales vamos transcurriendo? Muy probablemente, no es tan diferente al que se miraba al espejo y preguntaba quién había sido primero o quién tenía la culpa ni tan diferente al que aunaba en sí distintos modos de pensar.
Continuando con el modo en que fue creciendo ‘First’, haré referencia a los diferentes elementos que le dieron vida, además de la creación y dirección de Pineda Barnet:

v Escenografía:

El cineasta expresó que

“el espacio utilizado recrea los basureros del pintor Tomás Sánchez, donde, entre escombros y aridez, surge un fuego espontáneo que puede quemarlo todo o iluminarlo. Es un basurero donde cada miembro del staff botó alguna pieza importante para sí, en un acto de desprendimiento”.

El objeto arrojado por Enrique Pineda Barnet fue uno de los más queridos por él: “Una foto preciosa de mi madre”.
¿Por qué escogió un basurero como escenografía?, porque, me dirá el director, “quería mostrar los límites, el desprendimiento”.
Es así que, por un lado, hay un hombre que queda desnudo con su esencia humana en carne viva, y por el otro, está la basura que corroe, basura sobre la cual, el propio ser humano deberá erguirse indemne.
Si bien la escenografía estuvo a cargo de José Amat, la inspiración la dio el pintor cubano Tomás Sánchez. Al respecto, el artista plástico, en comunicación mantenida a través del correo electrónico -desde hace años vive en Costa Rica- me comentó:

Acerca del cuadro, es ‘Hombre Crucificado en el Basurero’; representa a la humanidad más que a la figura de Jesús. Para mí mismo ese cuadro tiene varias lecturas. Represento al ser humano impotente ante el problema generado por su propio consumismo. Sin duda, casi todos los humanos estamos en una profunda crisis espiritual, y esta es la causa de la crisis ecológica: llenamos el mundo de basura porque también nuestra mente está llena de basura. Las emociones negativas, los deseos insaciables siempre insatisfechos, nuestra condición de sentirnos separados, mejores o peores que los demás, siempre comparándonos”.

Y, específicamente sobre ‘First’, Sánchez indicó:

“Siento el no tener una memoria clara de la noche en que vi ‘First’ en casa de Enrique. Solo recuerdo que estábamos allí unos pocos amigos. Me gustó mucho, sobre todo el discurso del personaje y la fotografía. Desde que decidí exponer mis fotografías he estado recordando las conversaciones que teníamos con Enrique sobre cine. Creo que una vez le dije que podía ver, sin cansarme, la peor de las películas si la fotografía era buena, pero que no creía que existiese buen cine sin buenas imágenes. Y respecto de la actuación de Héctor, hizo un trabajo magnífico con el monólogo y la expresión corporal”.

Además, declaró que le hubiera gustado mucho hacer él mismo la escenografía, algo que, por distintas circunstancias, no pudo realizar. Se destaca que este corto, Pineda Barnet lo ha dedicado a Tomás Sánchez “por haber creído”.
En la escenografía aludida, pese a que se trata de un basurero donde todo está corrompido, roto, chamuscado, sucio, existe, sin embargo -más allá del hombre en sí con su vestuario y desnudez-, una pequeña llama, un fuego mínimo que la cámara atrapa: el lente va y viene por aquellos desperdicios, pero se demora en aquella luz que parece luchar por sobrevivir entre los escombros, por mostrar y ocultar a la vez:

“Hay escombros y aridez…allí surge un fuego espontáneo que puede quemarlo todo o iluminarlo”, me dirá Enrique.

Pero, ¿qué es este fuego? Tal vez hay quienes puedan pensar que se trata del renacer del Ave Fénix, ave legendaria que era consumida por el fuego cada quinientos años, para, desde las cenizas, dar paso a un ave joven y bella, capaz de futuro.
No obstante, a mí me gusta pensar que ese pequeño fuego que aparece en cámara, casi como si estuviese cobijado por dos manos invisibles que evitan su extinción, es más bien el fuego que Prometeo robó a los dioses para los hombres, para que el ser humano pudiera elevarse y sobresalir, marcar la diferencia.
En ‘First’, ese fuego, pese a las desavenencias entre los seres humanos, continúa resistiendo incluso entre las ruinas y, a diferencia del Ave Fénix, este fuego nunca se ha apagado, no ha tenido que resucitar porque siempre se ha mantenido vivo. Un fuego débil que no puede dañar, un fuego que apenas alcanza a dar luz a lo que lo rodea. Como diría Pineda Barnet, es un fuego “espontáneo”, y como escribiera en el prólogo de su libro de cuentos,

“…he comprendido que también puede haber luz aquí donde es oscuro”.

Entonces, por qué no preguntarnos ¿qué hay detrás de esa mínima llama persistente que no quiere ser iluminado, descubierto, mirado, encontrado? ¿Qué parte tiene luz en nosotros y cuál no?
Por otro lado, Enrique, amante de los símbolos capaces de expresar nuestro mundo interior, hace referencia a uno de los objetos más importantes de la obra: el espejo, objeto que adquiere, también, categoría de protagonista. Para el Premio Nacional de Cine 2006,

“el espejo es la posibilidad de ver el otro lado de la vida. Allí las personas se miran, se interrogan, acusan, reconocen…”

Y si de simbología hablamos, el espejo utilizado en ‘First’ es el original que aparece en el filme ‘La bella del Alhambra’:

“- Mírese ahí, ¿Se ve bien? Lo que tiene que aprender son cosas…cosas de la vida que le sirvan para la escena. El lenguaje de las manos…las manos son el espejo del alma”,

dirá el amigo de Rachel (Beatriz Valdés), Adolfito -interpretado por el actor cubano Carlos Cruz-  mientras ella, guiada, comienza a descubrir en esa imagen que le devuelve el espejo, poses y miradas, juegos con el contoneo de su cuerpo. Para Pineda Barnet ya no son ‘los ojos’ el espejo del alma sino ‘las manos’ que se mecen, suavemente, transmitiendo un interior que, a veces, puede ser triste, otras alegre, otras, seductor.
Ese mismo símbolo aparecerá veinte años después en ‘La Anunciación’ (2009), y estará también en ‘Verde Verde’ (2011).
Héctor Noas, también uno de los protagonistas de ‘La Anunciación’, en un momento dado lanza un guiño y, sin mencionarlo, evoca a ‘First’. En una escena, él está hastiado de tanta carga, toda la familia espera a la hermana que vendrá de visita desde el extranjero. Todos en la casa, bajo la supervisión de la madre (Verónica Lynn), deben vestirse con la mejor ropa que posean, situación que desagrada al personaje de Héctor Noas, Ricardo, pues siente que no pertenece a esa ropaje impuesto, que todo forma parte de una comedia. En un instante, ofuscado, se sienta en el borde de la cama y se mira al espejo ubicado en la puerta de un armario. Allí lanza una frase que es la misma que está escrita en el parlamento de ‘First’: “¡Usted, nadie más que usted!”, dice molesto con él y con el otro que lo mira -igual que en ‘First’-, y arroja una ropa hacia ese espejo / lente de la cámara.
Una interesante anécdota sobre este espejo de ‘La Bella del Alhambra’ y de ‘First’ –objeto que ya es parte indeleble de la historia del cine cubano- que el personaje del corto rompe con una piedra, la contó el director de Fotografía, Pablo Massip:

“El espejo era el original de ‘La Bella del Alhambra’ y ese espejo NO se puede romper. Entonces, para el momento en que Héctor lo tiene que destrozar con una piedra, buscamos otro espejo y le pusimos un acrílico transparente encima, además de la red propia de la escenografía, para que no saltaran los pedazos rotos sobre Héctor -creo que lo que más lo protegió fue la película de plástico, porque todos los trozos se quedaron pegados allí-. Héctor rompe ese espejo que, por supuesto, no es el de ‘La Bella del Alhambra’, y se filma. Luego tuvimos que levantar la película de nylon, dibujar todas las astillas y ponérselas en el espejo verdadero de ‘La Bella del Alhambra’ y así está: parece que está roto. Por suerte estaba Pepe Amat como ambientador que ya había trabajado con Enrique. Además estaba Héctor que es un tremendo actor; por ejemplo, cuando él rompe ese espejo está descargando todo de sí, y recuerdo que él se me acercó y me dijo: ‘Pase lo que pase tú sigue filmando. Ni se te ocurra apagar ni cortar la cámara’”.

También es en ‘Verde Verde’ donde el espejo está presente, no como objeto propiamente dicho, sino como símbolo. En esta película el cineasta se atreve con el tema de la homofobia.
En ‘Verde Verde’, los laberintos interiores que recorre con su mente uno de los personajes, Carlos –interpretado por el actor cubano Carlos Miguel Caballero-, son el reflejo de su ser, y si bien aquí no existen espejos que miren su interior, en cambio es el espectador el que actúa como espejo que mira hacia el interior de ese personaje conflictivo, un espectador que puede o no aplaudir la actitud de este personaje; un espectador que podrá reconocerse en él o salir huyendo de él. En ‘Verde Verde’ el espectador es el espejo en el cual el personaje se mira y un espejo donde el público también se mira.
Del mismo modo, un ‘charco de agua’ refleja el rostro enardecido de Carlos, un Narciso enloquecido que se mira absorto en ese espejo de agua nacido de su propio yo atormentado.
Otro objeto presente en la escenografía de ‘First’ es la red. Red surgida de la necesidad allá en Puerto Rico, en el restorán ‘El Budista’:

Cuando hago la puesta en escena de ‘First’, ya haciéndola, me doy cuenta de que estoy desprotegido, desnudo ante el espejo que voy a romper y ahí pienso: ‘Ahora me voy a salpicar y me voy a cortar’. Entonces se me ocurrió buscar una red que fue lo primero que vi. Pensé en la red de los pescadores, la red bíblica y esto es lo mismo que le tiro por encima al espejo y atrapo mi imagen en él; así creé una barrera protectora para mi cuerpo desnudo”, cuenta el cineasta.

Señala, además, que “la red es un ícono bíblico de varios significados”; es parte del ‘abrazo’ que reconcilia.
La piedra que el protagonista arroja contra ese espejo cubierto por la red es, para Pineda Barnet, “un fósil de agresividad”…una violencia antigua, casi prehistórica, que se repite a través de los años y que mutila cualquier comunicación.
Esa piedra que rompe el espejo, que quiebra la imagen que al hombre menos le gusta de sí, aquella que no quiere ver, es, también, un manotazo dado con rabia al aire para asir lo bueno que se puede ir y para espantar lo que duele de uno mismo.
Luego de ese quiebre de imagen, el gesto de arrojar la piedra al suelo es, en ‘First’, un decir ‘basta de peleas, de rencores, de distanciamientos inútiles’; de ningún modo es un acto de resignación ni de impotencia, es más bien el punto final al distanciamiento y una apelación al puentear.
La canción aniñada que interpreta el protagonista mientras se aleja unos pasos del espejo… “¡Al ánimo, al ánimo, la fuente se rompió!”, es un cantarse a sí mismo y al otro. Un canto que es pensamiento: esa fuente / espejo que mostraba las dos caras se ha quebrado para dar paso a un abrazo de reconciliación y a un darse cuenta del tiempo que se ha perdido en rencores; resentimientos que cuando se les da forma de palabras y se los analiza, se advierte que la mayoría de ellos ya dejó de existir.
v Fotografía:

En ‘First’, el responsable de la Fotografía fue otro de los alumnos aventajados de Pineda Barnet, fundador de A.N.A., quien acompañaría al director en muchos trabajos más; se trata de Pablo Massip. La filmación, hecha con una Betacam SP que le habían prestado por una noche a Pineda Barnet, representó un verdadero reto para Massip:

“Recuerdo que estaba en la Escuela de Cine pasando un taller de Edición y, al mismo tiempo, estaba preparando ‘First’. Empecé en la Escuela a ver cómo solucionaba el problema del espejo: yo me enfrentaba a un personaje delante de un espejo y tenía que verlo a través de él, pero en la Escuela nadie me podía decir cómo solucionar eso. Claro que se habían hecho películas donde se miraban en un espejo, pero no de ese modo. De manera tal que tuve que enfrentarme a esta situación y al juego con Héctor, del actor que responde a su imagen que al mismo tiempo es él mismo y su contrario. Ese plano se repitió como doce veces, pero fue en una sola noche. Se había hecho el trabajo de dramaturgia con Enrique y ahí salió todo, todo…el punto de giro, el clímax, el desenlace, los sucesos, todo lo de la metodología de Enrique que la puedes aplicar hasta en la vida, fíjate. Te puedo decir que surgió una cosa entre el trabajo de Héctor y yo que fue increíble. Hay partes en que Héctor se mira al espejo, se contesta, se contesta, se mira, pero hay un momento en que Héctor se vira a cámara y me contesta a mí, y eso es muy complicado de filmar por aquello del foco…hay que venir aquí, hay que ir allá… (Pablo hace un recorrido imaginario con las manos). Lo otro fue que había que iluminar a Héctor y al basurero de tal forma que recordara al cuadro de Tomás Sánchez; sin duda fue una gran experiencia”.

v Vestuario:
Hablamos de un desnudo en ‘First’, entonces, ¿a qué vestuario podemos referirnos? Es que no siempre el protagonista aparece sin ropa. Este juego de ropaje y desnudez estuvo a cargo de Dagne Ramírez y Elena Gómez.
El desnudo se realiza paulatinamente mientras el protagonista habla, increpa, cuestiona, se sensibiliza con ‘el otro’, aquel que habita el espejo y, por ende, lo habita.
A mi pregunta: ¿Considera que con su obra sigue procurando  desnudar a los hombres de sus impurezas?, el cineasta me respondió:

 “Sigo procurando desnudar al ser humano en toda su pureza e impureza. Desnudarlos no obliga a limpiarlos ni purificarlos, sino mostrarlos para entenderlos”.

Entonces le comenté el paralelismo que, a mi entender, existía entre el desnudarse del cual habla en el prólogo de su libro de cuentos que dice:

“Solamente desfloro a los hombres y los desnudo de sus impurezas. Intento hacer brotar sus pensamientos innobles...”,

y el desnudarse de ‘First’, donde el protagonista queda sin defensas frente a un espejo que no es otra cosa que el mirarse a sí mismo, con su pureza e impureza. Al respecto, Enrique comentó:

“Desnudar no es arrancar, es develar, exponer, quedarse en pura piel y siempre es el mismo significado, solo que en circunstancias diferentes. Desnudarse es quitarse la piel para llegar al inicio, para llegar al alma. Es no guardar nada, no tener ningún secreto. En ‘First’ ese hombre se está desnudando en la medida en que está luchando por encontrar su verdad y por decir su verdad”.

Por el contrario, el vestuario tiene aquí –nuevamente- un alto valor simbólico, dado que el hombre representado por Héctor Noas es un hombre ‘atemporal’. Enrique dará los detalles de este particular vestuario:

“Está inspirado en la foto de Martí en Jamaica. El sombrero de paño es al estilo de Humprey Bogart; lo elegí porque quería que tuviera otras connotaciones con el cine de los ‘40. Hasta los calzoncillos (5) representan los del esposo de María Braun (6)”.

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(5) Comúnmente denominados en Cuba como ‘matapasiones’.
(6) Aquí el cineasta se refiere a la obra ‘El matrimonio de Maria Braun’ (1978), parábola de la Alemania de la posguerra a través de la vida de una mujer y sus sucesivas parejas, cuyo director fue Rainer Werner Fassbinder, 1946-1982, director, autor, actor y productor alemán.
En este vestuario también está presente la marca de una bikini de hombre contemporáneo”. Finalmente aparece el desnudo total, el hombre indefenso y, al mismo tiempo, fuerte ante su esencia con las marcas que le han dejado las ropas del tiempo…el hombre, también, liberado de ataduras frente a su propia existencia:

“Fue quitándose las piezas, una a una, como capas de piel en prueba de autenticidad”, comentará Pineda Barnet.

v Música:

Con relación a la música utilizada en ‘First’, el director cuenta:

“Yo quería que Juan Piñera me diera una música ‘informática’, a partir de ahí, usamos el bolero de Ravel (7) al revés, para dar esta vuelta jeroglífica de espiral y, al mismo tiempo, una danza de Ignacio Cervantes (8) interpretada en un piano roto, malo, que tuviera las teclas malas. Usamos un piano roto, pero buscamos un intérprete que le pusiera toda la pasión (Eduardo Moras). Con el intérprete fue un tremendo lío porque él no aceptaba el concepto de que tenía que tocar en un piano malo y ponerle toda la pasión. No lo entendía de
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(7) Maurice Ravel, 1875-1937, compositor francés.
(8) Insigne compositor cubano.
esa manera. Entonces le hicimos dos versiones, una con el piano bueno y otra con el malo, ya sabiendo que esta última era la que íbamos a utilizar. Él consideró, después, un acto de traición que yo utilizara su versión mala; pero lo que yo quería era precisamente eso: significar cómo el artista, en condiciones pésimas, de turbulencia, puede poner a máximo la pasión, porque, además, la danza de Cervantes se llama ‘Adiós Cuba’”.

Pineda Barnet también recordará que, luego de muchos años, se encontró en Miami con el pianista Eduardo Moras. En el momento del saludo, lo primero que le dijo el músico al cineasta fue:

“Todavía no te perdono”.

Es de destacar que ‘First’ fue transmitido una sola vez en la televisión cubana, muy tarde por la noche, a inicios del siglo XXI. El dato curioso es que también se exhibió en Miami, lo que provocó que uno de los diarios importantes de esa ciudad estadounidense amaneciera con un titular que hacía alusión -según comentó el propio cineasta- al “primer desnudo frontal masculino televisivo en Miami”. El programa televisivo de Miami era ‘Luna Verde’, la transmisión de produjo a las 11 de la noche, y su conductor fue el cubano Marcos Miranda.
 ‘First’ fue un trabajo nacido de la necesidad existencial y de la urgencia de filmar, de seguir creando. Y filmar, además, con escaso dinero, en una sola noche:

“Lo hicimos en el fondo del escenario de la sala Avellaneda del Teatro Nacional, detrás de los telones: delante se estaba celebrando un concierto mientras nosotros, detrás de esos telones, estábamos montando ‘First’ para filmar en el momento. Filmamos con todos los miembros del equipo”, comentó Enrique.

Y así fue creada esta obra, la obra que pasaría a ser la punta de lanza del pensamiento de Enrique Pineda Barnet, trabajo donde su verbo interior puentear se haría más y más profundo. Sería, además, el filme sobre el cual se asentaría la obra posterior del cineasta y su propia vida, siempre puenteando para sumar, nunca para dividir.
Para finalizar, pregunté a Pineda Barnet qué creía que le daba vigencia a ‘First’, a lo que él respondió:

“Su vigencia permanente está en el juego entre el bien y el mal. La lucha de contrarios, guerra y paz”.

Así, ese puentear que propone Enrique Pineda Barnet, el que está presente en ‘First’ y hasta en la identificación real de su correo electrónico, no es más que pensamiento y sentimiento vivos, perpetuados por un cineasta que cuando escribió: “Usted primero”, no lo hizo para ceder el paso de manera galante, sino para demorar el paso y obligarnos a una profunda y sincera reflexión sobre nuestra condición humana, sobre la necesidad imperiosa de mantenernos unidos, de seguir adelante, igual que lo hace un pianista notable que ejecuta con la vida, una pieza sublime en un piano desvencijado.
Así somos.

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ANEX0

I -
Texto de FIRST
                                                     (Así como nosotros)
                                                             Monólogo
En un basurero.
Personajes:
1. Yo
2. Otro

(Hombre pegado de espaldas contra el espejo)
(Abre una puerta e invita a pasar)

1- Usted.
(Se niega amablemente, cede el paso)
2- Usted primero.
1-  No, usted,
2- Usted primero.
1- Usted.
2- De ninguna manera, usted.
(Ordena)
1- Dije que usted primero.
2- Usted, usted..
(Acusa)
1- Usted y nadie más que usted.
(Exige)
2-...Sí, yo llegué primero.
(Puntualiza)
1- No, usted fue el primero.
(Inculpa)
2- Usted empezó.
1-  Fue usted.
2- Ustedes.
1- Ustedes.
(Denuncia)
2- No, ustedes, ustedes empezaron.
1- Ustedes.
(Evade)
2- Bueno, ellos empezaron.
(Titubea)
(Acepta)
1- Nosotros, nosotros empezamos.
(Triunfante)
2- ¿Ya ve?
1- Nosotros, dije nosotros. Usted y yo, todos empezamos
2- Ustedes empezaron con el odio.
1- Con el amor.
2- Con el odio.
1- Con el amor.
2- Con el odio, la roña.
1- Con el amor. Con el deseo.
2- Con la ambición.
1- Con los sueños.
2- Con la mentira.
1- Con la verdad.
2- La hipocresía.
1- Y ell miedo.
2- Con la traición.
1- Con la traición.
2- El crimen.
1- Ajusticiamiento.
2- La revancha, la venganza.
1- La reivindicación.
2- La competencia.
1- La deuda.
2- Envidia.
1- Arrogancia, prepotencia...
2- Tenacidad-.
1- Terquedad.
2- Firmeza.
1- Tozudez.
2- Constancia.
1- Reiteración.
(Se tapa los oídos)
2- Conciencia.
1- Intolerancia.
2- Empecinamiento.
1- Rigidez.
2- Inflexibilidad.
1-Rrencor.
2- La culpa.
(Afirma)
1- La culpa.
2- ¿La culpa de qué?
1- De la culpa.
2- Ustedes empezaron.
1- Ustedes primero.
2- No, ustedes.
1- Pero empezar, empezar, empezaron ustedes.
2-¿Cuál era el comienzo?
1- Ustedes.
2- ¿Nosotros?
1- Ellos.
2- Ellos empezaron.
1-¿Cuál era el comienzo?
2- Caín y Abel, si acaso.
1- Entonces...
2- Ellos.
1- Ellos empezaron.
2- Con el odio.
1- Con los celos.
2- Con la envidia,
1- Con la revancha.
2- La venganza.
(Reflexiona)
1- Con lo mismo. Iguales- iguales.
(Juega haciendo un péndulo con una red de pescar. La balancea de un extremo al otro, canturreando).
1-2- Ellos, nosotros. Nosotros ellos. Ellos pueden ser nosotros. Nosotros ellos.
(Al público)
1-¿Ustedes?
(Escucha una supuesta respuesta)
2-¿Yo? Ah, ¿yo?
(Sale del juego)
1- Él, en todo caso él.
(Cubre el espejo con la malla, lo atrapa - se vuelve de nuevo contra el espejo)
2- Con la sangre.
1- Con la sangre.
2- Con la ambición.
1- Con la soberbia.
2- Con la grandeza
1- Con el delirio será…
2- Obcecación.
1- Ese es el crimen.
2- Con la culpa.
1- Con la culpa.
2- Con el amor.
(Se queda en el vacío...)
1- Con el amor...
2- ¿Con el amor? ¿Eso es amor?
1- Con el perdón.
2- ¿Eso es amor?
1- La flexibilidad.
2- ¿Eso es amor?
1- La tolerancia.
2- ¿Eso es amor?
1- Con respeto.
2- ¿Eso es amor?
1- Con el olvido.
2- ¿Eso es amor?
2- Con la memoria.
(Pausa) (Piensa)
1- Eso es amor.
2- Con el recuerdo.
1- Eso... Es amor.
2- El cambio.
(Duda)
1- Eso es amor.
(Va a reaccionar, pero precisa)
2- Con la nostalgia, ¿por qué no?
(Aclara)
1- ¡De lo bueno...!
(Aclara)
2-...Contigo.
1- ¿Conmigo?
2- Contigo.
1- Eso es amor.
2- ¿Contigo?
1- Amor.
(Se vuelve de golpe frente al espejo - busca una piedra que está tirada tras él - le cae a golpes, destrozando su imagen)
2- Por mi culpa, por tu culpa, por la grandísima culpa.
(Da una vuelta buscando que hacer con la piedra).
1- (Canta) ¡Al ánimo, al ánimo, la fuente se rompió!
(La tira al público - vuelve a pararse  frente al espejo roto)
2- ¡Mira que perdemos tiempo!
(Se abraza a su imagen destrozada)
Amén
dedicatoria:
a vuestros deudores.                                                        
(mas líbranos del mal)
A Tomás
por haber creído
Enrique Pineda Barnet
Puerto Rico - 1996

Libro FIRST de María Laura Riba, Registro Bajo Propiedad Intelectual