viernes, 24 de mayo de 2013

Juan Guillermo Figueroa Perea sobre "Verde verde", filme de Enrique Pineda Barnet


Hola Enrique:

Por fin terminé de revisitar nuevamente el guión de la película VERDE-VERDE. Como te comentaba en nuestra reunión en La Habana, nunca he comentado guiones cinematográficos pero ante tu amable interés en mis ‘elucubraciones’ te comparto algunas reacciones.
            Me llama la atención el título del guión, pues conozco dos ‘analogías lingüísticas’ (¡qué complicada frase!) en México y en Uruguay que reflejan horizontes totalmente distintos o extremos respecto  a ‘LO VERDE’, y que a lo mejor te interesa considerar al llegar a la puesta en práctica del guión. Mientras que Mario Benedetti dice que hay que mantenerse verde para no madurar, por el riesgo de podrirse (como las frutas), en México se bromea de que “los que están verdes” son como los nopales, es decir muy “babosos”, referentes a que todavía no maduran. Es curioso que tu digas que verde+verde da maduro, ya que contrastaría con las lecturas uruguayas y mexicanas e incluso Benedetti sugiere nunca madurar para ‘saberse siempre en camino’ y no creer que ‘ya se llegó’.
            Un segundo comentario alude a una frase que aparece en el renglón ## del guión, en términos de “yo lo que sé, es que soy hombre”; como académico me gustaría saber (no espero respuestas pero sí idear e imaginar vertientes de interpretación posiblemente con el recurso del cine) con respecto a qué se está comparando la persona al definirse. Es decir, ¿qué cosa no es cuando se define como ‘sé que soy hombre’?, pues se me hace un punto clave de la trama de toda la película.
            Un tercer comentario tiene que ver con la escena del encuentro sexual entre ‘los dos’, ya que uno le pregunta “dime si te gusta” y el otro dice “sí, pero no se lo digas a nadie”, lo cual me recuerda el libro de Jacobo Schifter sobre una cárcel de hombres en Centroamérica. En ésta, los hombres reconocen que aunque se declaran heterosexuales cuando tuvieron la oportunidad de experimentar encuentros sexuales con otros hombres descubrieron experiencias físicas que nunca se imaginaron, a pesar de sus miedos y prejuicios. Incluso hay quienes reconocen que cuando salgan de la cárcel a pesar de tener pareja mujer seguirán buscando encuentros sexuales ocasionales con otros hombres, ya que fue algo grato, ¡PERO NO SABEN SI LO NOMBRARÁN ABIERTAMENTE! Me parece rico explorarlo más.
            Me llama la atención lo de la parte final del guión cuando se comenta que “Carlos saca toda su homofobia, su terror a ser marica” apuñalando a Alfredo y además ‘cortándole el miembro’. Eso me recuerda la literatura que conozco sobre el papel de la genitalidad en la sexualidad masculina, ya que incluso existen metáforas que seguramente conoces en términos de que los hombres llevamos “la vida por delante”. Me parece que el cortarle el miembro ya estando muerto es como una manera de reafirmar que “ahora sí está muerto en verdad”, pues le quitó lo que lo define (como en los sacrificios aztecas que le quitaban el corazón) o bien, como una forma ‘masculina’ de tener algún tipo de trofeo con uno de los elementos más paradigmáticos de los cuerpos de los hombres. Es decir, me provoca múltiples analogías (posiblemente recuperables en el guión) sobre un instrumento que se compara todo el tiempo por su dominio, un instrumento que se usa como recurso de poder con mujeres y con otros hombres y a final de cuentas, un instrumento que pareciera ser parte de la identidad de toda persona de sexo masculino.
            Espero que ‘estas reflexiones ociosas’ te sean de alguna utilidad para la revisita del guión, el cual me sigue recordando lo que denomino “el peso de la conciencia masculina”, del estilo del de la película “el lugar sin límites”. A pesar de que le dice que no se lo diga a nadie en este guión y de que en el otro sin decírselo se supone como riesgo, capaz de que en ambos casos quieren borrar las huellas de una posible indiscreción.
Te mando saludos afectuosos, jg
                                                                Juan Guillermo Figueroa Perea, México DF