viernes, 5 de febrero de 2010

febrero

El amor es un lugar común
-como Dios-

el jazmín de montaña abandonado sobre el muro
la moneda que oxida entre las piedras del acantilado
el osito de peluche que amarillece dentro del armario
la arenilla que acurrucó la escoba después del llanto de la playa
el perro que te siguió hasta que desapareciste
el billete marcando tímidamente el diccionario
el anillo de plata que se partió durante el sueño
el primer árbol del bosque
el nombre de los hijos inventados
las manos que te sobran
las dos palabras que dicen ambos dedos
la catedral sumergida
los novios recién volados
el violín de franela
y el burrito de trapo
el silbido inocultable que reconocen los incógnitos
la tal canción
la nota
el verso
el cabello rizado
la servilleta embadurnada
el nombre arañado sobre el pupitre
el cenicero impregnado
la cicatriz en la barbilla
el resplandor intolerable
el grito
la noche partida en dos
el rayo
el sudor de sus manos
el olor derramado
el abismo
el sol hundido
el pozo más profundo que has soñado
es un lugar común –como dios.
Mi amor.

Enrique pineda barnet
Febrero para 13, como si fuera viernes, para todos